PERÚ AUMENTA LA TENSIÓN EN EL PACÍFICO

 

Enero de 2006


Menos de 24 horas después de que los presidentes de Chile y Ecuador, Ricardo Lagos y Alfredo Palacio ratificaran el lunes en Santiago los acuerdos de 1952 y 1954 como instrumentos que establecen los límites marítimos entre estos dos países y Perú -a partir de los "paralelos respectivos"-, el canciller limeño, Oscar Maúrtua, sostuvo que para su país no existen tratados de límites con Santiago.


"No tenemos límites marítimos con los países vecinos y esto es una temática que el Perú sostiene (...) y que liquida una controversia con Chile y con Ecuador", precisó ayer Maúrtua. Y agregó que "la posición de Perú se mantiene inalterable".

 


Lo cierto es que esta inalterabilidad es relativa. Como ya señalamos existe un plan de rearme marítimo peruano que gira en torno a Italia pero que enmascara el partner natural italiano en la producción militar de Otto Melara que es Alemania .Además, si el nacionalismo peruano especula con la victoria del mayor Humala en las elecciones de abril el problema marítimo en el Pacifico volverá a estar vigente. A Humala lo apoya no solo la izquierda nacionalista sino también, a lo lejos, el chavismo.

Otro detalle significativo es que es la primera vez que el Perú hace referencia al Ecuador, país con el cual tuvo una breve pero sangrienta guerra que involucró a sectores argentinos envueltos en el tráfico de armas y en la venta de armas en el llamado mercado gris. Como venimos advirtiendo el problema marítimo se esta complicando en el Pacifico y esto explicaría la estabilidad que se esta logrando entre las marinas argentina, británica y chilena que -en el caso de las dos primeras -acaban de conmemorar emotivamente la guerra de 1982 en el Atlántico Sur con la llegada del Endurance.

 


La presencia de Fujimori en Chile es otro elemento que no se puede soslayar. Al margen de sus altibajos políticos es el genuino representante de los intereses japoneses en el Perú y Japón que monitorea los movimientos chinos en la zona hace también acopio de reservas en previsión de una crisis energética de envergadura.

Lo cierto es que el lunes en la noche Maúrtua ya había señalado que la Declaración de Santiago de 1952 sólo establece el método de la línea paralela "ante la existencia de islas, que es el caso de Ecuador", por lo que no existen temas pendientes con Quito.
En esa línea, Maúrtua insistió en que "el convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 tuvo como propósito establecer un área marítima en la cual las infracciones pesqueras de embarcaciones pequeñas estuvieran exentas de sanciones", por lo que no corresponde a un tratado.
En La Moneda, en todo caso,estaban conscientes de que Lima debía marcar su postura luego de que Chile y Ecuador hicieran lo propio.

 


Esto, mientras el gobierno limeño impulsa la aprobación interna de la Convención del Mar, que privilegia como límite marítimo -en caso de no existir un acuerdo previo- una línea equidistante, criterio recogido en una ley promulgada el año pasado en Lima.

Esta vez un problema talasocrático beligerante que involucrase a Bolivia, Chile, Peru y Ecuador no podría contar con la velocidad de reflejos norteamericanos ni vaticanos como ocurrió en el contencioso argentino –chileno por el Canal de Beagle en 1978.

Pero para los memoriosos es necesario tener en cuenta que la sede de la Organización Marítima Internacional se encuentra en Londres y cuando se habla de pesca y de límites el receptor ausente de los mensajes mudos es esencialmente ese organismo.

Los problemas de soberanía en el mar no se resuelven con muros o expulsión de poblaciones sino simplemente con la presencia de tonelaje y un conjunto que implica puertos, despliegue, islas, vectores de despegue y alcance aeronaval.


 

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