Enero de 2006
Crece en Paraguay la presión para imitar a Uruguay en su
reclamo a Brasil y la Argentina y la negociación por su cuenta con USA. En
tanto un legislador estadounidense afirma que ya está listo el TLC con
Uruguay, mientras los gobiernos de Lula da Silva y de Néstor Kirchner
intentan reaccionar, tardíamente. El 4 + 1 está roto, antes del ingreso de
Venezuela al Mercosur, lo que sin duda resulta una operación diplomática
de
USA muy importante y exitosa.
La información transcripta por Urgente 24 confirma una tendencia que ya habíamos anticipado con la visita de Rumsfilde al Paraguay. Ya existe una dotación de infantería de Marina en tierra Guaranda .También la estructura logística para poner en macha un portaviones que apunta directamente al control, del hinterland oriental brasileño...
Esta nueva nueva derrota de la
potencia desarmada argentina se debe a que haber ideologizado el Mercosur sin
entender que la Union Europea-su modelo, se construyó a pequeños pasos y con dos
precauciones importantes. No enfrentarse ni con la URSS la potencia continental
de la época ni cortar vínculos con los lazos atlantistas que –Vaticano y Londres
mediante-otorgaban cierto equilibrio a la doctrina de la Ostpolitik de la
época.
La torpeza del gobierno argentino nuevamente juega a favor de los intereses conservadores norteamericanos en el largo plazo y a los concretos intereses de la
burguesía nacional brasileña en el corto. Veamos los hechos.
Es conocido que el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos
se
acercó a USA como no ocurrió con otro gobernante que le haya precedido en
ese país. En breve habrá novedades acerca de la relación bilateral
comercial
entre Paraguay y USA, en medio de una operación diplomática que realiza
Washington DC. El siguiente texto es el editorial del diario ABC Color, de
Asunción del Paraguay, titulado "Paraguay debe buscar zafarse de la
explotación del Mercosur".
Los senadores de Uruguay aprobaron días atrás el Tratado de
Protección de Inversiones con los Estados Unidos, a pedido del presidente
Tabaré Vázquez, y en contra de los sectores de la izquierda radical del
propio Frente Amplio en el gobierno.
Esta actitud realista del Parlamento oriental no es una
casualidad, sino que denota claramente las grandes diferencias de visiones
políticas y económicas existentes entre el socialismo moderado de Uruguay
y
Chile, y el socialismo radical de Venezuela, Bolivia, Argentina y Brasil.
Los gobernantes y legisladores paraguayos deben aprender de la
seriedad e independencia de criterio de la clase política uruguaya, que se
niega a caer en los extremos ideológicos, especialmente cuando ello puede
perjudicar al interés nacional.
Estados Unidos, dijo recientemente el ministro de Industria de
Uruguay, Jorge Lepra, "es nuestro principal cliente".
"Si no buscamos mejorar las relaciones con nuestro principal
cliente, ¿con quién lo vamos a hacer?", se preguntó con acierto.
El ministro Lepra no solamente se refería al Tratado de
Protección de Inversiones, sino a la negociación de su país de un tratado
de
libre comercio (TLC) con Estados Unidos.
"Lo tenemos con China y, sin duda, podemos tenerlo con Estados
Unidos", dijo.
Estas declaraciones la realizó Jorge Lepra a pesar de la
oposición de los sectores radicales del gobernante Frente Amplio y de las
molestias que sus opiniones seguramente originarán en los gobiernos de
Argentina y Brasil, países que con frecuencia dirigen el Mercosur en
contra
de los intereses de sus socios menores, Paraguay y Uruguay.
Las manifestaciones del ministro Lepra denotan el creciente
apoyo de la clase política del Uruguay a buscar alternativas al Mercosur
que
permitan expandir el comercio, atraer inversiones y crear nuevas fuentes
de
trabajo.
Solamente unos días antes, el ministro de Economía y Finanzas
uruguayo, Danilo Astori, aseguró que el gobierno de Vázquez negociaría
este
año lo antes posible un tratado de libre comercio con Estados Unidos, a
los
efectos de "darle trabajo a la gente".
Un acuerdo así "no solo potencia la inversión, sino que puede
generar incrementos notables en el nivel de actividad", afirmó Astori.
El Brasil y la Argentina, como era de esperar, exigieron al
Gobierno de Uruguay una rápida rectificación, obligando al ministro del
Exterior uruguayo, Reinaldo Gargano, a explicar que no había iniciativa
alguna por parte de su gobierno para iniciar negociaciones para la firma
de
un TLC con Washington y que estaban perfectamente conscientes de que ello
requería la autorización previa de todos los socios del Mercosur.
El ministro Lepra, sin embargo, aclaró que los compromisos del
Mercosur "no quitan que Uruguay pueda negociar con todos los países del
mundo".
Lo que queda en claro es que, a diferencia de los sumisos
gobernantes paraguayos de los últimos cincuenta años, la clase política
uruguaya está decidida a abrirse al mundo globalizado, a competir, madurar
y
modernizarse, y, sobre todo, a preservar ahora la soberanía de su país
frente a los intereses hegemónicos del Brasil y la Argentina -en el
Mercosur
y fuera de él-, que siempre buscan explotarnos al máximo, como nos ocurre
en
Itaipú.
El subsecretario de Integración Económica de la Cancillería
argentina, Eduardo Sigal, reclamó al Uruguay "una rápida rectificación -de
lo que dijo Astori- para evitar daño al Mercosur".
Nos preguntamos: ¿qué daño le puede ocasionar al Mercosur que
uno de sus miembros firme un acuerdo que va a beneficiar a su economía y a
su población?
La fuerte dosis de realismo y respeto a la ley del socialismo
uruguayo, muy parecido al exitoso modelo chileno, contrasta totalmente con
la postura extremista de la izquierda radical de Chávez, Castro y Morales,
que lanzaron la iniciativa de conformar un "eje del bien" contra Estados
Unidos, al que consideran el "eje del mal", como en las mejores épocas de
la
nefasta Guerra Fría.
Paraguay, un país pequeño, sin costas sobre el mar, aunque
bastante más pobre y atrasado que Uruguay, comparte con este su escasa
población y el reducido tamaño de su economía, condición que les obliga a
ambos a seguir una política de crecimiento hacia el exterior, sobre la
base
de mercados abiertos, bajos aranceles y sin trabas comerciales, y agresiva
política exportadora, nada de lo cual será posible de mantenerse atrapados
en el Mercosur, supeditados a los intereses proteccionistas de sus grandes
vecinos.
Mientras Uruguay está dando muestras de comprender esta
realidad, la clase política paraguaya, por su parte, enfrascada en sus
riñas
de conventillo barato, no tiene inteligencia ni tiempo para ello.
En tanto el ex ministro de Educación de USA y actual senador
republicano Mel Martínez, quien encabeza una delegación de su gobierno que
visita la Argentina, señaló a Radio 10 que "sólo resta la ratificación del
entendimiento" entre USA y Uruguay.
Cuidado con esto porque puede haber malos entendidos. Hay un
Tratado Bilateral de Reciprocidad de Inversiones, ahora en cuanto al
Tratado
de Libre Comercio requiere de negociaciones específicas y es más:
Centroamérica y República Dominicana anunciaron su Cafta-RD, y hasta
visitaron la Casa Blanca, pero hasta ahora George Walker Bush no pudo
implementarlo.
Lo que hay entre Uruguay y USA es una decisión política, pero
es
posible que Mel Martínez se encuentra exagerando y deberían verificarlo
los
periodistas de Infobae, que acaban de ponerlo en su portada.
Según ellos, el senador republicano Mel Martínez, que encabeza
una delegación estadounidense que visita la Argentina, aseguró que el
acuerdo bilateral con el Uruguay "ya está hecho".
Ahora Tabaré Vázquez deberá explicarlo en el frente doméstico
donde por cierto que será traumático, de ser cierto, en el propio Frente
Amplio-Encuentro Progresista que lo acompaña en el poder.
"Creo que va a haber un tratado de libre comercio a nivel
regional. En este caso, le viene bien a Uruguay. El tratado ya está hecho
Prácticamente está concluido. Sólo resta la ratificación de Uruguay y la
de
Casa Blanca", dijo el legislador.
De acuerdo a lo informado por el matutino argentino 'Clarín',
la
visita oficial del canciller Jorge Taiana, ayer en Brasilia, permitió a
argentinos y brasileños cristalizar una definición crucial para el futuro
del Mercosur. Coincidieron que es preciso eliminar las asimetrías de
tamaño,
especialmente con los socios más pequeños, que ponen al bloque bajo
fuertes
tensiones.
Taiana y su colega Celso Amorim reconocieron, en una
conferencia
de prensa ofrecida en Itamaraty (sede de la diplomacia brasileña), que
existe "disconformidad" de los socios más chicos del Mercosur.
Admitieron también que algunas expresiones vertidas por
miembros
del gobierno uruguayo, y que pondrían en duda la fidelidad oriental al
bloque, fueron un "toque de alerta".
Y arriesgó más: "Mi opinión personal, porque no se si todos mis
colegas concuerdan, es que Brasil se tiene que abrir más, tiene que usar
el
poder de compra de sus empresas estatales, para ayudar al desarrollo de
sus
socios, sobre todo los socios menores, aunque también desde luego la
Argentina".
Kirchner permanecerá en Brasilia hasta el jueves, cuando arriba
el venezolano Hugo Chávez. La cumbre tripartita fue confirmada ayer por
Amorim y Taiana. Amorim señaló ayer que la cláusula de competitividad
deberá
ampliarse en el futuro a Paraguay y Uruguay, lo que sonó como un
preanuncio
de los cambios que ambos buscan.
Por su parte, el diario 'La Nación' indica que "con sus 3
millones de habitantes, que cabrían en una región cualquiera de San Pablo,
Uruguay ocupó ayer más espacio del que se podía esperar en el encuentro
bilateral entre las autoridades de la Argentina y de Brasil".
Al ser cuestionado durante la conferencia de prensa sobre las
"amenazas" de algunas autoridades uruguayas de iniciar una negociación
bilateral con los Estados Unidos, Amorim dijo que iba a abstenerse de
emitir
juicios de valor "sobre las declaraciones de ciertos ministros".
