EVO EN CHILE

 

Febrero de 2006

Manfredo Kempff

 

Para los ingenuos esto puede ser una sorpresa .Para los que cultivan el realismo político en las relaciones internacionales menos.Lo cierto es que Evo ha decidido dos o tres medidas interesantes que marcan el rumbo .Negociar directamente con Chile sin la intervención argentina ni del MERCOSUR.Pactar el precio del gas en términos realistas con Chile y sobre todo algo que recuerda a la diplomacia de Di Tella con respecto a las Malvinas.Hacer negocios con Santiago sin establecer un linkage con la salida al mar y los irresueltos problemas de soberanía.Para este ultimo problema se volvería a la diplomacia de negociar territorios vigente antes de 1978.


La estrategia de Evo cierra con los objetivos chinos en la región y si Bolivia adhiere al ALCA los dados están claramente lanzados .Es China quien apoya decididamente su despliegue económico en los países que adhieren al ALCA ante un posible proteccionismo norteamericano en los próximos años .El MERCOSUR interesa para Beijing pero como proveedor de materias primas o lanzamiento de proyectos energéticos .El ALCA como eventual puerto libre para penetrar el mercado americano.


El Pacifico tiene su propia lógica.


Cuando los bolivianos nos sumergimos en reuniones secretas -o reservadas, por lo menos- para hablar de cualquier cosa, hay que andarse con cuidado porque cualquier engendro puede surgir. Más si, como ahora, existe un nuevo gobierno que tiene la particularidad de estar encabezado por un indígena que lleva el timón del Estado. Evo Morales, orgulloso de su estirpe, que reniega del saco y la corbata, del mantel blanco, que se crió en un ambiente campesino en el Chapare cocalero, de donde provienen sus amigos y colaboradores, es todo un enigma.

El domingo 19 de febrero hubo una reunión, digamos que sigilosa, en las orillas del lago Titicaca, en el hotel Inca Utama. Esta suerte de seminario, donde fundamentalmente se trataron las relaciones con Chile, ha quedado con un hálito de misterio, como debe ser en estos temas. Ni el Presidente Evo Morales, ni el canciller David Choquehuanca, ni nadie de la jerarquía ministerial de Relaciones Exteriores ha informado nada al respecto, lo que ya es un logro.

Lo que se ha sabido -porque se los vio llegar- es que estuvieron convocados algunos parlamentarios, los miembros del Alto Mando militar y algunas otras personalidades del nuevo gobierno. Y, como hemos dicho, se supo que el tema central fue la política de retorno al mar. Esto, con vistas al próximo viaje que realizará a Santiago el mandatario boliviano para la transmisión del mando presidencial en Chile. Es la retribución de Evo Morales a la visita del Presidente Lagos, que se produce excepcionalmente sin relaciones diplomáticas y ambas en menos de dos meses.

Se dice que el Primer Mandatario de Bolivia podría permanecer en Chile alrededor de cuatro días, lo que es una estadía prolongada, que va mucho más allá de una presencia protocolar. Pero, además, parece que el gobierno entrante de la señora Bachelet ha acogido con gran simpatía la presencia de Morales, tomada como "un honor" por el vocero de La Moneda y afirmando que su bienvenida será "entrañable". Estas palabras hacía tiempo que no eran moneda corriente en el lenguaje entre bolivianos y chilenos.

Algo se cuece, sin duda, en este viaje. Si la prensa boliviana había recogido que en la reunión del hotel Inca Utama, lo que había trascendido es que la diplomacia boliviana estaba por la senda de tener las mejores relaciones con todos los países del mundo, nada nuevo se estaba diciendo. Sería una ingenuidad afirmar otra cosa. Sin embargo, pese a la reserva del caso, algo muy importante dijo el canciller Choquehuanca, y es que la política de "gas por mar" no había sido acertada, que había complicado las relaciones. Ciertamente, esa famosa cuestión de no vender ni una "molécula" de gas a Chile no trajo nada bueno. En esa breve declaración del canciller boliviano puede estar la llave de lo que se trató en el lago Titicaca.

El gobierno de Evo Morales está dispuesto a avanzar en todo lo que sea posible para un arreglo global con Chile, donde, naturalmente, el tema marítimo esté en el tapete -como debe ser, además- y donde, asimismo, Bolivia y Chile sinceren su interés en la compra-venta de gas natural. A menos de que haya surgido alguna idea muy original que no se la percibe por ningún lado, habrá quedado claro que las bases para negociar serán las establecidas en 1975: un canje simultáneo de territorios. Es decir, que ambas naciones, al pactar, mantengan su misma extensión territorial. Existen otras materias de suma importancia -la participación de Perú- que son extremadamente sensibles, pero que habrá que encararlas.

Inmediatamente después de la reunión del hotel Inca Utama, el ministro Choquehuanca ha viajado a Lima, con el propósito, se dice, de incrementar las relaciones comerciales, energéticas y de integración, con miras a un mercado común boliviano-peruano. La medida es buena y necesaria, pero ¿será que Torre Tagle no le va a preguntar a Choquehuanca sobre la reunión del lago, ni le va a referir su gran inquietud sobre el urticante diferendo de límites marítimos con Chile? La cosa no es tan simple
 

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