Febrero de 2006
Lo que dijo Gines en Tucumán recomendando la no procreación cuando no hay
plata-el suicidio preventivo en verdad es mas económico aún - es
incompatible con la creación de un mercado interno,es un autosabotaje con
respecto a las extensiones de un país despoblado pero a la vez -y en esto
este gobierno nos sigue hartando- casi como en una secuencial cinta de
moebios saturada de espeluznantes tontos en el poder - el Estado no debe
intervenir en las cuestiones privadas de los ciudadanos. Ningún decreto de
necesidad y urgencia les ha delegado esas atribuciones, nadie realmente lo
hará mansamente.
Esta es la clave del concepto didáctico de Lenin afeitado de algunos
funcionarios que campean en el gobierno y parece que no lo entienden. Esta
gente circunstancial no tiene autoridad moral, ni política ni
constitucional, para meterse en la planificación familiar de las familias
argentinas que tienen exactamente el mismo derecho que los hindúes o los
nicaragüenses o brasileños a tener la cantidad de hijos que les parezca
Aunque algunos salgan tullidos, deficientes o simplemente obesos como el
mismo Gines. Son elecciones de vida privada y nada mas.
No hay regulación de hijos como si se tratara de precios en el supermercado.
Esto no parece ser claramente entendido y justifica plenamente las opiniones
de Baseotto sobre las cuales se ha creado un gran escándalo como si el
ateismo militante fuera una realidad importante en el mundo moderno cuando
en verdad el mundo se enfrenta exactamente a su contrario. Crisis del orden
interno autoimpuesto por la filosofía y probable necesidad de reimponer otro
orden interno -religión y filosofía son sistemas de jerarquía en ultima
instancia -que parecen reavivar el canon religioso. Desde el Islam hasta
Europa y los Estados Unidos.
No hay novedad en el frente escribe un lucido comentarista político.
Puede ser, es discutible si analizamos en detalle el frente internacional y
el desempeño argentino en ese tablero saliendo del electoralismo de
cortísimo plazo, pero si las hay en el recurrente frente de la
imbecilidad.
