Febrero de 2006
La empresa finlandesa Botnia, encargada de la construcción de una de las
papeleras en Fray Bentos, Uruguay, advirtió que llevaría el cargamento
por vía marítima y simultáneamente no descarta iniciar una
demanda penal por los cortes de ruta y la retención de camiones que
realizan los vecinos de Gualeguaychú, Entre Ríos, en protesta por la
iniciativa uruguaya.
El gobierno argentino por su parte dijo que "queda habilitada la vía de la
solución judicial" tras la falta de acuerdo en la comisión técnica mixta
creada para dirimir la controversia con Uruguay por la instalación de las
papeleras y de esta manera se abre a la petición de Entre Ríos, aunque el
tema deberá decidirse en el Congreso. La jugada del gobierno consiste en
ganar tiempo
mientras sus funcionarios intentan bloquear la financiación de los
organismos internacionales para el Uruguay sin resultado preciso hasta la
fecha.
Pero quien rompió el silencio fue la empresa Botnia, ya que su responsable
en Uruguay, Carlos Faroppa, afirmó que se plantea iniciar una demanda penal
en Concepción del Uruguay debido a
los perjuicios que están sobrellevando por los cortes de ruta,
particularmente por las retenciones de camiones chilenos, con transporte
de maquinaria finlandesa y conducidos por chóferes chilenos.
El tema se agrava porque las rutas cortadas violan los acuerdos del Mercusur,
porque la Gendarmería Nacional ha debido actuar de oficio y no lo ha hecho y
porque el gobierno argentino continúa manejándose en la ilegalidad
irracional de los hechos consumados y a la vez perdidosos cayendo en un
inevitable default diplomático.
Lo cierto es que para evitar el bloqueo, informa el portal de Paraná El
Once, que "el tránsito de material metalúrgico será soslayado por Botnia
trayéndolo de Chile vía marítima a través del Estrecho de Magallanes".
Los barcos llegarían al puerto de Montevideo, y desde esa ciudad, las
estructuras metálicas viajarían en camiones por rutas uruguayas hacia Fray
Bentos.
Otra alternativa era alquilar un avión Galaxy, el súper Hércules actual que
tiene capacidad de levantar 90 toneladas -el equivalente a diez tanques de
guerra -y posee autonomía de vuelo de 23 horas con reaprovisionamiento con
cisterna en el aire.
Son los aviones que en la actualidad abastecen al contingente americano en
Irak y Afghanistan.
La vía marítima elegida es menos costosa y confirma la absoluta
convergencia de la diplomacia chilena y uruguaya en el asunto y a la
vez las simplicidades de la diplomacia argentina.
Pero las cosas no terminan aquí. El doctor Alfonsín esta empeñado en una
campaña de bajo perfil contra la construcción del gasoducto o anillo
energético mientras Rodolfo Terragno-un egresado de la London Economic
School - sostiene tardíamente la necesidad de crear normas ambientales para
el MERCOSUR.
Curiosamente el ex canciller de Alfonsín, Dante Caputo, acaba de ser
contratado como asesor en la OEA por iniciativa de algunos sectores
argentinos que no son estrictamente kirchneristas.
La geopolítica vuelve a mandar en América Latina y atrás de ella el
nacionalismo, los intereses tanto de la Unión Europea como americanos y
naturalmente las Fuerzas Armadas de los otros países latinoamericanos.
El Ministerio de Defensa argentino, entre tanto, esta muy preocupado porque desea volver al viejo uniforme verde oliva, reemplazando a los existentes que son miméticos.
