FRANCISCO SOLANO LÓPEZ NO ESTA EN EL URUGUAY

 

Febrero de 2006

Por Strategicos


Este editorial del Herald puntualiza algunos aspectos interesantes de la guerra ecologista desatada contra el Uruguay y que hace trastabillar al Mercosur. Problemas de retornos, especulaciones a futuro la Argentina enarbola los mismos argumentos que en su momento se utilizaron contra Yacyreta o Aluar. Siendo realistas asumamos que nadie quiere la industrialización del vecino y siempre se especuló con un Uruguay apto para constituir sociedades truchas por 200 dólares o colocar la plata en el Banco Republica a salvo del fisco argentino, tan notoriamente impredecible.


El Uruguay tiene derecho de industrializarse exactamente como nosotros que ya contaminamos todo el Paraná. Tiene también derecho a convertirse en la principal industria mueblera de muebles finos -de eso se trata la cosa y no solo del papel- de Sudamérica.


En el juego del desarrollo los jugadores se multiplican. La causa nacional de la Presidencia es una causa retórica en un gobierno que por segunda vez desde la aparición de un señor olvidado llamado Enrique Mathov o algo asi -sus parientes revistan como ñoquis en el Ministerio del Interior - posibilitó la gran contaminación del 2000 simplemente por impericia y desaprensión.


Un gobierno que no puede controlar la aftosa menos puede hablar de ecología, de causas nacionales y de fantasías a futuro.


El gobierno como ya hemos señalado carece de reuniones de gabinete y un solo hombre, por mas superdotado que sea y claramente no es el caso, no puede controlar la multiplicidad de medidas administrativas que salpican la realidad de gobernar cada área de forma permanente.
No lograremos parar la industrialización del Uruguay como paramos la siderurgia del mariscal Francisco Solano López durante la guerra de la Triple Alianza, arrasando a cañonazos con la población masculina paraguaya..
Y es bueno que nos vayamos acostumbrando a explorar rumbos menos transitados. El Mercosur tampoco funcionara hasta que la burguesía lusitana de vía libre a la creación de un Parlamento regional con sus múltiples sistemas de discusión tranquila y sin estridencias que en principio tendrán la virtud de terminar con las causas nacionales de papel. .. en beneficio del desarrollo regional de verdad.


Globalización planificada desde la periferia se llama eso.
También nacionalismo finalista y no retórica de payadores.

 
¿Negro sobre blanco o verde?

La hipocresía ambiental es infinitamente más compleja de este lado del Río de la Plata (y Uruguay). Está visiblemente en claro que Uruguay se ha vuelto tan hipnotizado por la mayor inversión de ultramar en su historia que simplemente no desea enterarse de los aspectos ambientales, tal como su falta de información pertinente deja en claro. Casi la única razón para extender el beneficio de la duda está en el hecho de que Uruguay tiene las normas ambientales más estrictas en la región, mientras que uno de los dos inversores europeos (Finlandia) tiene las mejores del mundo. No obstante la superficialidad del pensamiento ambiental argentino es traicionada por la demanda de que las papeleras sean reubicadas a mayor distancia del país; tal como Vázquez muy acertadamente dice, si las papeleras en realidad conta-minan, entonces no serían bienvenidas en ningún rincón del territorio uruguayo. La propuesta uruguaya de una comisión conjunta para controlar todas las plantas celulósicas en el Mercosur también pone el dedo en la llaga: ya hay diez papeleras funcionando a lo largo del nordeste argentino (algunas de ellas mucho más sucias que lo planeado para Fray Bentos) mientras que provincias como Corrientes no ocultan su interés. Y si hablamos de la contaminación del río Paraná, otras industrias usan cloro (el componente más peligroso de la fabricación de papel) mientras que los establecimientos frigoríficos suelen ser mucho peor: al contrario de lo que es creencia general, la agricultura puede ser un contaminante mucho peor que muchas industrias o incluso minas.


La noche del jueves Kirchner regaló su tiempo a los manifestantes de Gualeguaychú (un tiempo que no tenía disponible para el presidente sudafricano Thabo Mbeki el año pasado, por ejemplo), y declaró su "apoyo incondicional" a una "causa nacional" pero vale la pena anotar que el ala moderada de los manifestantes fue elegida para el encuentro: ¿Kirchner hablaba como verdadero ecologista o como un político que buscaba la mejor manera de desactivar un tema delicado?
 

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