Marzo de 2006
Por HRD
El 13 de mayo de 1996, Jorge Busti, gobernador de Entre Ríos, recibió a la cúpula directiva de Iberpapel Argentina, la compañía que explota la producción forestal de esa provincia.
La reunión, tuvo por objeto radicar una fábrica productora de papel con una
inversión algo superior a los 460 millones de dólares.
El vicepresidente de la compañía Daniel Saffores y el síndico Jorge Suen,
confirmaron la intención empresarial de abarcar el trust de producción
completo: de las plantaciones a las fábricas de papel, con las que contaría
Entre Ríos.
He aquí la síntesis de la noticia publicada en la prensa entrerriana en
plena época menemista.
"El gobernador Jorge Busti y el secretario de Estado de la Producción,
José Mouliá, recibieron ayer a directivos de la Millar Western Pulp y NLK
Consultants Inc., integrantes del consorcio canadiense que instalará una
planta de celulosa en la costa del río Uruguay, en nuestra provincia.
Al término de la reunión se firmó un memorándum de entendimiento entre la
empresa y el gobierno, donde éste se compromete a proveer directa e
indirectamente algunos requerimientos del grupo empresario: energía
eléctrica a costos internacionales basados en el precio de la pulpa, cañería
de gas natural, normas de seguridad, caminos y ferrovías hasta la planta y
otras conveniencias mutuas.
La planta propuesta será la mayor productora de pulpa de madera de
Argentina, con una capacidad de más de 300.000 toneladas anuales de pulpa y
proveerá a diversos países, inclusive a Canadá."
El propio gobernador Jorge Busti anunciaba hace casi 10 años, la posibilidad
de aplicar rebajas sustanciales en el costo de la energía eléctrica al
emprendimiento por un lapso de 10 años, así como la instalación de gas
natural para la planta.
Cabe preguntarse entonces: ¿Por qué lo que antes era bueno para la
provincia de Entre Ríos ahora es significativamente malo?
