Marzo de 2006
Por Edgardo Arrivillaga
Las luchas entre los supermercadistas chinos y los supermercados modelo
Carrefour dejan a muchos en la Argentina en el frio. Una mentalidad poco
analítica ve el surgir del Tchen -Manolo como alguien que ocupa una simple
ventaja comparativa en el corto plazo y nada más. Es un error. La compañía
Lenovo, que el año pasado adquirió el sector de producción de computadoras
IBM quiere quedarse con el mercado de Pymes en la Argentina. Se prepara para
ello y estudia cuidadosamente cuales son las necesidades de las empresas
medias y chicas locales que en China constituyen millones. También 38
millones de personas pasan por los aeropuertos chinos cada año y muchos son
latinoamericanos. Cambiaran inevitablemente el perfil productivo de las
ciudades latinoamericanas y algunas de ellas están claramente en las
expectativas de los chinos: Sao Pablo, Lima., Caracas. La Paz, finalmente
Buenos Aires...Y para eso hay que prepararse
La avanzada del supermercadismo chino y las obras binacionales apuntan a
superar los 1600 millones de dólares de inversión directa que es lo que
China dirige hoy hacia los países latinoamericanos. De esa inversión directa
parte se orienta a Pymes o como en el caso de Lenovo a tecnologías para
PYMES –y otras se plantean la construcción de puertos sobre el Perú, la
construcción de núcleos energéticos y romper una marca ambiciosa -100.000
millones de dólares de inversión mediante acuerdos binacionales para el
2010. No falta tanto.
Pero atrás de este avance de los almaceneros chinos que representa el señor
Calvette hay cosas más importantes en juego.
En principio la doble relación con el ALCA y el MERCOSUR. Del primero la
planificación China apunta a instalar fábricas que pueden exportar a los
Estados Unidos en el futuro. Objetivo: saltear medidas proteccionistas que
podrían plantearse por parte de los americanos contra China hacia fines de
esta década.Del MERCOSUR China quiere materias primas y efectuar dumping con
materias elaboradas de segundas marcas sobre los mercados de consumo del
Brasil y de la Argentina. Al viejo imperio celeste de hábiles traficantes le
interesa también la reserva energética y alimentaria que esta creando con
petróleo mexicano, la soja argentina y el cobre chileno, que subieron el 37
por ciento solo en 2005 pero también el aluminio y el zinc que se dispararon
por encima del 33 %. El mismo golpe exitoso se dio hacia Venezuela con el
petróleo y también beneficiaron a la mayor parte de los productos agrícolas
que parten de la Argentina y el Brasil hacia un país con poca tierra
cultivable.
La inmigración de los almaceneros vistos con criterios racistas paleolíticos
son un hecho cultural y también el primer paso de una planificación global-
GLOCAL la llaman los orientales-es decir a treinta años y atrás de ello ya
se prevé que para el 2015 al menos 100 millones de turistas chinos se
desplazaran siguiendo el modelo japonés de los 60. Para el señor Tchen el
asunto no es pelear por un tema de precios o bajos salarios con
administraciones familiares o con administraciones europeas ya instaladas en
la Argentina. También incluye el desarrollo de la obra energética china, el
apoyo a sus PYMES y el avance tecnológico sobre las PYMES argentinas y
brasileñas y limeñas que tienen un evidente objetivo político.
Constituir una masa critica de presión para evitar dos problemas que
seriamente los preocupan. La cuestionada ocupación del Tibet, el complejo
problema de los Derechos Humanos en Asia y el hecho de que doce países
latinoamericanos mantienen relaciones diplomáticas con la llamada provincia
de Taiwán. Atrás del señor Tchan están todos estos problemas y alguien los
esta pensando por el.
Con respecto a América Latina, los chinos no se parecen a Estados Unidos. Se
parecen a la Inglaterra del siglo diecinueve.Con las mismas ventajas y las
mismas desventajas... Giro inesperado de una relación particular.
