Abril de 2006
por Strategicos
Las más importantes maniobras navales estadounidenses en el mar Caribe
comenzaron en abril y se extenderán hasta fines de mayo. La demostración de
fuerza apunta esencialmente a Venezuela y Cuba, y por elevación a determinados
países latinoamericanos.
Hay una fina percepción sobre todo por parte europea de que sectores americanos
están preocupados por lo que ocurre en los catorce países miembros de la
Comunidad del Caribe (CARICOM). Estos síntomas se vieron con la misma precisión
en octubre de 1983, cuando 5.000 efectivos aerotransportados de la 82º División
y los marines sorpresivamente ocuparon la isla de Grenada. Allí el presidente
Maurice Bishop tenía notorias simpatías por Cuba.
En esa ocasión, parte de la VII Flota norteamericana se desvió de su ruta al
Mediterráneo y se estacionó para deshacerse de ese estruendoso pero microscópico
gobierno, en tanto Bishop fue muerto por miembros de su mismo régimen. La
ocupación de Grenada fue sencilla pues meses antes los infantes de marina habían
practicado sobre un terreno similar, en Vieques, Puerto Rico. Este es uno de sus
polígonos donde los infantes practican tiro y preparan los ensayos de
desembarco.
Lo cierto es que desde 1983 el Caribe no ha visto tantas naves de la US Navy
como en estos días, cuando comenzó la operación "Partnership of the Américas"
(Confraternidad de las Américas). El portaaviones atómico "George Washington",
el más moderno de la
flota salió el 4 de abril de su base de Norfolk, Virginia, llegó al puerto de
Mayport, Florida, donde tiene sede el Comando Sur del Ejército. Allí se
celebraron conferencias entre los jefes militares y algunos políticos y
diplomáticos. El embajador de EE.UU. en Caracas, William Brownfield estuvo en
ese cónclave, lo que dio pie a adjudicarle a "Confraternidad" un sesgo
intervencionista de la administración Bush hacia Venezuela.
Ese portaaviones lleva 70 naves de combate F-15, F-16, F-18, Harrier y
helicópteros, siendo cabeza de la Fuerza de Tareas de Combate nº 10 de la
armada. No navega solo pues lo secundan el crucero Monterrey, el destructor USS
Stout y la fragata misilística Underwood, apoyo de la seguridad marítima.
El 14 de abril esta fuerza dejó aguas estadounidenses y navegó hacia el Caribe,
al que militar y talasocraticamente la política naval americana considera el
"mare nostrum", como hace siglos los romanos juzgaban al Mediterráneo.
La irrupción de la dotación estadounidense causó sobresalto en gobiernos
caribeños, con excepción de los de México, Perú, Honduras, Nicaragua, El
Salvador, Colombia y naturalmente Panamá que no casualmente acaba de anunciar
que la ampliación del Canal comenzará próximamente.
Esto cierra las expectativas nicaragüenses en ese sentido y demuestra que la
vinculación sino-americana se mantiene y que la guerra es simplemente comercial
ya que los enclaves dentro del Canal de Hong Kong han pasado sin mayores
problemas a las autoridades de Beijing. Por ese lado Chávez no puede contar
con ningún apoyo.
Es que en total viajan en los navíos mencionados 6.500 integrantes de grupos de
asalto de marines cuya función operativa es desembarcar y ocupar territorios
desde la lejana toma de Marruecos a comienzos de siglo pasado.
No parece probable que algo definitivo pudiera concretarse durante el actual
ejercicio "Confraternidad", pero resulta indudable que durante esta práctica se
relevará mejor la zona para futuras y por ahora imprecisas operaciones. También
se probará sobre el terreno la coordinación de los distintos integrantes de la
Fuerza de Tareas 10 y su articulación con las fuerzas militares de los países
cercanos a los puertos venezolanos.
El argumento formal que dieron los jefes del Comando Sur norteamericano en un
comunicado fue que entrenarán a sus aliados regionales en la lucha contra las
drogas y el tráfico humano. Explicación algo vaga e insuficiente si se trata de
mover con los costos que esto implica una flota poderosa con cien aviones, miles
de soldados, e infinita cantidad de misiles simplemente para controlar el
narcotráfico y contrabando de personas.
Más cerca de la verdad estuvo el mencionado Brownfield cuando declaró: "no es
la primera vez que el gobierno de Estados Unidos ha tenido ejercicios navales en
el Caribe y no será la última".
Se sabe que la fragata misilística Underwood operará en "Confraternidad" desde
Colombia y que el Destructor Stout lo hará desde Curazao. Según el diario
Newsday, de Trinidad y Tobago, los primeros puertos a los que arribarán los
marines serán los de Honduras, Nicaragua, Jamaica, Trinidad y Tobago, Aruba,
Curazao, y San Cristóbal y Nevis.
Hugo Chávez tomó la delantera en denunciar el sentido intervencionista de la
ejercitación naval. En una reunión con estudiantes de su país en el estado de
Falcón, en el noroeste de Venezuela, alertó: "usan territorios del Caribe contra
nosotros. Allí andan haciendo maniobras aquí mismo. Esa es una amenaza contra
nosotros, no sólo contra Venezuela, contra Cuba". Agregó: "portaviones
han movido, no sé cuántos aviones, no les tenemos miedo y si se les ocurre
volver los vamos a derrotar aquí".
¿Acaso el presidente bolivariano ve fantasmas o inventa encriptadas conspiraciones? No lo parece, teniendo en cuenta los antecedentes de la realidad: en abril de 2002 fue objeto de un golpe de Estado que lo derrocó dos días del poder y estuvo a punto de fusilarlo.
Ese putsch militar- empresario-mediático estuvo orquestado por el Departamento
de Estado, la oposición de las clases medias de Caracas- hartas del personalismo
socialfascista caribeño -y también delegados militares estadounidenses con
asiento en el Fuerte Tiuna. Dos navíos de la US Navy entraron en esos días al
mar territorial del país sudamericano y luego se retiraron, cuando fue un hecho
el contragolpe exitoso del presidente apoyado esencialmente por los
paracaidistas que entonces le respondían.
En aquel momento los llamados desestabilizadores - eran Charles Schapiro, Donna
Hrinak y actualmente Brownfield, quienes siguen a toda maquina en esa dirección
atraídos como por un imán a medida que la posición de Caracas se ha endurecido y
que la alianza diplomática y energética con Irán amplifica el campo de batalla
pentagoniano. También temen que con el apoyo de algún país latinoamericano
Venezuela acceda al Consejo de Seguridad pro tempore en reemplazo del sillón
vacío que deja la Argentina.
El documento de Estrategia de Seguridad Nacional actualizado por Bush en marzo
último aseguró que "en Venezuela, un demagogo inundado de dinero del petróleo
está socavando la democracia y tratando de desestabilizar la región".
Justamente dos semanas antes que el "George Washington" zarpara de Norfolk, el
jefe del Comando Sur, general Bantz Craddok, al hablar ante una Comisión del
Senado, volvió a acusar al gobierno chavista de constituir "un factor de
desestabilización regional".
Pesa a que Caracas lo desmintió, las acusaciones contra Chávez crecen y dieron
pie a que "Confraternidad" incluya a países de la Unión Europea como Holanda,
Francia e Inglaterra así como las islas St. Maarten, Aruba y Curazao.
EE.UU. quiere que sus socios europeos le den una mano para limitar a Caracas y
anticipar a La Habana que la sucesión de Castro -en agosto próximo cumplirá
ochenta -no toleraría otro Castro, en este caso Raúl, en el poder.
A eso apunta el ejercicio, cuyo objetivo en lenguaje diplomático busca
"mejorar las destrezas y apresto operacional de las grandes unidades y de los
soldados para enfrentar las contingencias regionales en operaciones militares",
según el vicealmirante Mark Fitzgerald, Comandante de la 2da. Flota de EE.UU.
En términos militares el target Caracas es un bocado mucho mas sencillo que Irán
y al mismo tiempo constituye una advertencia global.
La azafata embajadora argentina Alicia Castro llega just in time a la tierra de
su Chávez Onassis.
