Rebelión en la granja llega a la carne

 

Abril de 2006

Por el Dr. Raúl E. Cuello

 

La suspensión de la exportación de carne bovina revela un profundo desconocimiento acerca del funcionamiento de la producción ganadera, no solo por parte de las autoridades, sino también de los economistas profesionales que no se han ocupado del tema y de los comunicadores que sí lo han hecho, a partir del momento en que se dictó la Resolución 114 con el fin de reducir los precios del producto a los consumidores locales.

Las primeras porque han evidenciado desconocer las graves consecuencias que habrán de originar en la fuente de producción, los segundos porque no han puesto de manifiesto las mismas con los análisis que debían efectuar y los últimos porque han opinado con extraña ligereza sobre un tema difícilmente abordable creando un ambiente sesgado que ha abierto un innecesario debate en la opinión pública enfrentando a los productores con los consumidores.

Existe como trasfondo un prejuicio contra los ganaderos que no es propio de los tiempos que corren dado que se los asocia con la “vieja oligarquía ganadera”, algo que existió hace tiempo y a lo lejos. En efecto, según el Censo Agropecuario de 2002, sumadas las cifras correspondientes a las principales provincias productoras que son Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba y La Pampa, se obtiene el cuadro siguiente:
 

RANGO GANADEROS STOCK PROMEDIO % S/STOCK
0-100 26039 1.367.414 53 4.1
100-250 29423 5.920.551 201 17.9
250-500 7307 3.269.815 447 9.9
500-1000 9602 6.707.547 699 20.2
1000-2000 4439 6.083.390 1370 18.4
2000-4000 1722 4.670.310 2712 14.1
+ de 4000 711 5.106.632 7182 15.4
  79243 33125659   100.0


En la zona que comprende el cuadro se origina la casi totalidad del ganado para consumo y exportación, de manera que es la relevante para efectuar el análisis de la oferta de carne en el mercado. Es la que comprende la tradicional “Pampa Húmeda”, cuyas tierras en un gran porcentaje están dedicadas a la agricultura, actividad que está en creciente expansión y por lo tanto va desalojando a la actividad ganadera y que a hecho que la capacidad de engorde se fuera complementando con la actividad del engorde a corral.

Dado que el total de las explotaciones ganaderas totalizan 190.000 aproximadamente y que el stock vacuno oscila en las 60 millones de cabezas, en el resto del país habría 110.000 productores con 37 millones de stock, lo cual evidenciaría que en promedio contarían con 335 vacunos cada uno. Claramente pequeños ganaderos en consonancia con el tipo de tierras de que disponen, montes, bañados, quebradas, tierras en general no aptas para la agricultura. En estas explotaciones se producen básicamente terneros y el engorde que se realiza está destinado al abasto local, excepto cuando, como en Formosa, Chaco, Corrientes, Norte santafecino, las cruzas con ganado cebú tienen como destino exclusivo la exportación.

La competencia de la agricultura en la Pampa Húmeda, ha contribuido a desarrollar un proceso de ganadería intensiva que se aparta del modelo tradicional, con técnicas que comprenden tanto al engorde como a la cría, actividades que se va desplazando hacia zonas marginales. Solo así se justifica que el país haya más que duplicado la producción de granos al tiempo que ha mantenido el stock de hacienda vacuna.

Los 79.243 productores que surgen del cuadro, serían en consecuencia los que para las autoridades “manejarían el mercado fijando precios”. Nada más alejado de la realidad por dos razones: la primera, porque el productor es ajustador de cantidades y el precio lo fija el poder de compra del consumo y de la exportación. Si esto no fuera así, es de interrogarse porque los productores no fijaron precio más alto durante el año 2004 en que el promedio mensual fue de $ 2,04? Y si el precio promedio en 2005 alcanzó a $ 2,32 fue por su culpa o porque hubo una inflación del 12%? Porque razón se han destinado hectáreas ganaderas a la agricultura si es que se trataría de un sector con poder de oligopolio para determinar precios?

Claramente se desconoce que del precio que se fija por kilo vivo, el productor debe hacer frente a gastos de comercialización y fletes que oscilan entre el 7 y 9%. Y que del peso de la hacienda en el campo debe descontarse el desbaste que en ningún caso baja del 8%. Por lo demás, quienes determinan el precio en el consumo, derraman su generosa ineficiencia sobre los compradores, me refiero a los carniceros con su anacrónico sistema de venta.

Y para los que opinan sobre el tema, debe señalarse que actualmente el precio del ternero de invernada tiene el mismo precio del año pasado, al igual que las vacas y vaquillonas de cría. Las vacas y toros de descarte en la actualidad prácticamente no encuentran compradores porque su único destino es la conserva para exportación.

La segunda razón está dada porque el productor no puede especular con el ganado debido a que cuando los animales llegan al peso de faena, deben ser vendidos, porque la eficiencia de conversión de pasto o grano en carne, indica que es más conveniente darle lugar a otro vacuno para engordar.

Obsérvese el cuadro y surgirá que 62.371 productores pequeños y medianos, producen el 62,1% de la oferta y que el resto, o sean 6.872 aportan el 37,9% al mercado. De todos ellos, solamente 711 ganaderos llegan a disponer de un stock de 7.182 vacunos cada uno, haciendo al 15,4% del mercado.

Ahora bien, como la faena anual es de 14 millones de vacunos, de los que apenas el 18% se canalizan por el Mercado de Liniers, el resto se comercializan en forma directa, sobre la base de los precios que se obtienen diariamente en el mayor mercado concentrador del mundo, respecto de cuyas operaciones todos los productores dan fe, a punto tal que los contratos de arrendamientos se ajustan por el índice de precio del novillo de dicha plaza.

Pero quienes “cargan” a Liniers? La evidencia indica que son los productores pequeños y medianos, cuyo poder de negociación en operaciones directas es muy reducido. Es decir que los “grandes” invernadores, (que no son tantos), se conectan directamente con los grandes supermercados (que no llegan a 10) y los frigoríficos (que son 488 en todo el país) sin tener que afrontar los costos de intermediación y riesgos de transporte de su producción. En estas condiciones, si alguien tiene capacidad para fijar precios son los compradores, muy inferiores en número a los oferentes.

Una referencia para los consignatarios. Cumplen el papel de simples intermediarios y si alguna presunción quisiera hacerse respecto de su comportamiento como tales, es que debería estar sesgado a favor de los compradores, porque son quienes tienen que pagarles las facturas para hacer frente a las obligaciones con los remitentes. La experiencia indica que cuando tienen que elegir en el momento de bajar el martillo, optan por seguridad al costo de algún centavo menos.

En la cadena de comercialización se encuentran finalmente los matarifes y las carnicerías, de modo que cuando la carne llega al mostrador recoge el impacto de un proceso “nada moderno”, al que el productor es totalmente ajeno respecto del precio que paga el consumidor final. Sin embargo las diatribas oficiales están dirigidas a él y a su “espíritu especulativo y avaro”.


EL FUTURO

Si existe alguna actividad económica que debe ser programada al largo plazo, esa es la producción ganadera. Desde el momento en que las vacas son servidas, transcurre un período de 15 a 16 meses (nacimiento y destete), oportunidad en que el ternero obtenido (80% parición) pesa 150 ks. Desde allí hasta de peso de faena de 400 ks. que se corresponde con un peso en el campo de 430 ks. para el novillo, transcurren otros 13 meses de pastoreo con buenos verdeos. Para las hembras, con pesos de 320 y 350ks. respectivamente, el plazo se ligeramente menor.

El animal que saldrá del campo responderá a un “tipo determinado”, resultado de un proceso de selección genética elegida por el ganadero, el que habrá optado por producir para la exportación o para el consumo. Habida cuenta de la tecnología introducida con el fin de adaptar nuestros rodeos a las exigencias internacionales, mucho esfuerzo y recursos se han volcado hasta conseguir afianzar la calidad argentina en la mayoría de los países compradores. El manejo del rodeo hoy con prácticas de capacitación de los toros, de destete precoz, de alimentación pastoril complementada con granos, de control de todo tipo de enfermedades ha devenido en exigencias respecto de la capacitación de personal. Hoy hasta se trabaja con alambrados eléctricos en los montes pampeanos!

Toda esa actividad demanda ingentes recursos y tiene algo de cierto: el flujo de gastos. Y de algo incierto: el precio del producto final. De este modo, es preciso disminuir los niveles de incertidumbre para maximizar la eficiencia y lograr balances monetarios satisfactorios. Algo de por sí muy difícil, ha sido llevado a la imposibilidad.

Todo este esfuerzo hoy está enmarcado por las inconexas y contradictorias medidas adoptadas por el Presidente de la República. En efecto. Cuando se dispuso limitar el peso de faena se pudo suponer que era para aumentar el peso medio de la res faenada. Esto quitó oferta al mercado, precisamente en momentos que la exportación se mostraba más dinámica por la aftosa en Brasil. Ante una demanda acrecentada, pocas dudas cabían que el precio habría de elevarse. ¿Que hubiera sido apropiado? Suspender la limitación del peso de faena para aumentar la oferta en el mercado. Pero no se hizo antes, ni tampoco se hace ahora.

Para que aumentar el peso medio de la res si es que al suspender la exportación se bajará el peso de los novillos tipo exportación Los novillos preparados para ese destino y los que están preparándose deberán colocarse en un mercado no adecuado para ellos como el local. El gusto argentino no se corresponde con novillos cruza ni tampoco con mestizos de exportación, de modo que el precio en el mercado será menor que el precio que podría obtenerse en los mercados del exterior.

Ahora bien, como la reacción inmediata será la de no producir animales para la exportación, cuando esta se abra, si se abre, cosa que puede dudarse, no habrá carne para ofrecer y Argentina dejará de tener presencia internacional. Y digo que no se abrirá si el precio de la carne baja. Y no se abrirá si el precio se mantuviera.

En lo inmediato, difícilmente podrá mantenerse el precio del ternero de invernada (que hoy es igual al del año último), dado que los invernadores reducirán los precios que paguen a los criadores. En estas condiciones la cría entrará en crisis y como ocurre normalmente en el ciclo ganadero, la reducción de vacas por bajos precios, aumentará la oferta de carne con lo que el precio tenderá a caer más. Este proceso se iniciará en el 2006 y se mantendrá en el 2007. El consumo por habitante que es de 65ks en la actualidad se elevará hasta casi 80 ks., pero será entonces el final de la bonanza consumidora.

Quienes puedan, dejarán de ser ganaderos y se reconvertirán para producir cereales, no necesariamente soja. Los que se mantengan, lo harán minimizando costos, con lo cual la productividad carne/ha ha de disminuir. Mientras tanto la población continuará aumentando y el stock de hacienda estará descendiendo. Pero será llegado el momento en que el precio no podrá seguir bajando y comenzará a elevarse para no ser contenido de ninguna manera y el sueño argentino de consumir carne “quedará archivado en el Museo de Lujan”.

La serie de despropósitos introducidos en el mercado de la carne, no solo ha de provocar los ajustes señalados. Lamentablemente habrán de producirse problemas sociales ocasionados por la defensa que los productores y en general los pueblos del interior harán por la ganadería argentina. Será el tiempo en que el gobierno ha de reaccionar, porque los desbordes, como por ejemplo los de la costa entrerriana, difícilmente se solucionen con la fuerza pública. El gobierno habrá de enfrentar un severo costo político debido a las incongruencias que produce.

Una mas de ellas es la de haber fijado un tipo de cambio alto para estimular exportaciones y mantener salarios reales bajos. En estas condiciones no es que la gente no puede comer carne porque es cara, sino porque su salario es bajo. Un claro ejemplo de que en economía se puede hacer cualquier cosa, menos evitar las consecuencias.

Termino con un consejo para los ganaderos. Si está en condiciones de aguantar, mantenga sus vacas. No se arrepentirá.
 

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