Abril de 2006
Por Edgardo Arrivillaga
Mañana la Legislatura porteña deberá tratar las reformas o
simple caducidad del Código de Planeamiento Urbano. El tema no es menor.
Constituye el epicentro de una lucha de intereses que implica no solamente
la redefinición del sector de la Ciudad para el nuevo modelo productivo -
muy diferente al de la década de los 90-sino también la movilización de un
complejo de factores que se sintetizan en diversos sectores : los
residencialistas, los quirófanos, la industria del software y los sindicatos
que en el caso del cuero, por ejemplo, necesitan intensificar su
producción, aumentar su capacidad de exportación, generar situaciones de
pleno empleo.
El código vigente, ilegible como un papiro escrito en arameo por la densidad
de su articulado fue sancionado en la época del brigadier Cacciatore.
Recogía las experiencias ecológicas de la época, sobre todo europeas y
apuntaba a liquidar los incineradores -de hecho se hizo - y desteñir el
plomizo cielo de la ciudad de los químicos, metales pesados y desechos que
comenzaban a empalizarla. Lo mismo ocurría en Londres con las aguas del
Támesis- depurado en su totalidad- y Paris que ya había sido blanqueada
durante la gestión de Andre Malraux al frente del Ministerio de Cultura.
Eran ejemplos vivientes de como lo nuevo podía empalmarse con lo viejo de
forma eficaz, productiva, turísticamente atractiva y ofreciendo una historia
espacial de la ciudad a la vez tradicional y tecnológicamente moderna. Pero
Europa no liquidó a sus artesanos ni pulverizó a sus Pymes. Los revalorizó
al mejorar los centros históricos de sus ciudades
Esta situación local que se prolongó por treinta años en la Argentina
comienza a ser revisada en función de las nuevas teorías constructivistas
que están coordinadamente centralizadas en la vieja e histórica idea de
Toymbee que llamaba a las ciudades -ciudades en movimiento, palimpsestos de
ciudades sobre ciudades y de generaciones de ciudadanos sobre ciudadanos - y
a la vez de Le Corbusier o a la llamada escuela arquitectónica alemana de
Bahuaus que se referían a la maquina de vivir. Estamos en una época que
apunta al minimalismo, al espacio y a la luz como reflectores potentes que
habitan los inmuebles y los nuevos trabajos sobre el impacto de la
globalización en la ciudad, donde se han tomado como parámetros analíticos
complejos ciudadanos tan diferentes como Bombay, Barcelona, el distrito
federal de Ciudad de México o Hong Kong, una ciudad absolutamente
verticalizada ponen el énfasis en la infraestructura racional versus la
saturación constructivista. Arquitectos e ingenieros piensan en conjunto.
Ocurre que como ya se ha señalado en diversas publicaciones la Capital
no solo no tiene policía ni justicia propia. Carece de industria propia y es
de alguna manera como si los fabricantes de porcelana de Lyón fueran
erradicados o los marroquineros de Florencia o los transformadores de la
seda de Venecia fueran expulsados a la periferia.
La historia de la ciudad de Buenos Aires no es indiferente a los clásicos
sociourbanísticos ya que se trata simplemente de la geopolítica de la
metrópoli y su influencia sobre la periferia que en la Argentina esta
básicamente constituida por el primer cordón industrial de la provincia de
Buenos Aires.
Anteriormente la Capital dominaba y su expansión productiva ejercía una
visión cultural que no es una variable independiente de la visión económica.
La cultura era el terciopelo que encubría la existencia de una industria
medianamente aceitada. Pero las cosas han cambiado por la crisis argentina,
por la precarización de las condiciones laborales, por los ejércitos de la
noche que inundan la ciudad cada día para ganarse su dinero diario. De una
forma extremadamente curiosa el Código ambientalista frente a la realidad
con su rigidez ha orientalizado a la Ciudad de Buenos Aires. Ya no es
estrictamente una capital europea aunque el Colón sigue estando allí y todos
lo miramos.
El sector residencialista -que moviliza capitales, al menos 70 gremios y se
esta internacionalizando por vía de los fideicomisos internacionales - no
solo la tierra argentina es barata en términos internacionales, también las
propiedades y ya hay varias inmobiliarias que venden las propiedades
argentinas en el exterior por módicos euros o dólares se enfrenta
objetivamente con el ambicioso proyecto alternativo de reconstruir la
industria. Ahora bien la reconstrucción de la industria incluirá
inevitablemente a los esquemas ambientalistas pero por un simple problema
tecnológico y sin tributos a guillotina jurídica alguna. La industria
como el campo se han tecnificado. Esto implica que la computadora no solo es
mas limpia, la nueva basura se llama justamente E -Scrap y es otro problema
sino que supera los tradicionales términos geográficos de territorio,
terreno, bloque territorial y región. Hoy en día un ciudadano del primer
cinturón bonaerense no es demasiado diferente de un porteño que lleva su
imaginario del obelisco en el hombro. Y tanto la logística como las
comunicaciones han acercado sinérgicamente sus ámbitos.
La revitalización industrial de una ciudad pasa por las PYMES fusionadas o
terciarizando actividades de grandes empresas o las demandas del Estado. En
un país con una economía semidependiente en términos de las sofisticadas
necesidades internacionales del mercado-trigo,soja,petróleo,oro y diamantes
son caras diversas de una misma realidad de producción primaria en ultima
instancia - el factor PYME, mas parecido al artesano en la Argentina que a
una mediana empresa americana o europea presuponen una reorientación de las
políticas publicas y en eso la crisis del imaginario del sector financiero
puede ser curiosamente un pasajero elemento dinamizador del otro sector. El
postergado.
Probablemente el error argentino al mantener por tanto tiempo vigente el
Código Urbano fue permitir una fisura entre cultura, artesano productivo y
ambientalismo. Esto ha permitido que se creen situaciones de esclavitud, el
caso de los bolivianos era en verdad conocido por todos y solo un sistema
tan laxo como el de Ibarra podía ser complaciente con ese fenómeno que no
solo destruye salarios, crea condiciones de empleo subhumanas sino que
genera un entramado en el que la producción ciudadana se nutre de mercado
negro, de narcotráfico, de prostitución importada y de elementos que no solo
desalientan objetivamente cualquier plan serio de desarrollo sino que son
elementos precursores de la simple criminalidad. Ahora inesperadamente el
nuevo gobierno ciudadano -mal visto por los hombres de Kirchner - y el
propio ministerio del interior han tocado la realidad. Vivimos en una cashba
encubierta y es hora de ponerle remedio por varias vías. Las policiales, las
sociales, finalmente las productivistas. La hora de los piquetes rentados
llega a su fin y es hora de llegar a un intercambio razonable de pagos por
prestación de servicios. De lo contrario no vamos ni hacia una economía
heterodoxa como dice el gobierno pensando en la experiencia frondizista de
los 60 pero sin Frondizi sino que estamos instalados en un vacío que abre el
juego a que la clase media se proletarice y a que el ex proletario, hoy
simple desocupado marginal y aculturalizado caiga en manos de las mafias.
Estas son los nuevos barones feudales de la pobreza y la Argentina y hasta
su propia capital hacia eso se deslizan y al final del camino se encuentra
en el mejor de los casos el Bronx neoyorquino de los setenta y en el peor
simplemente Colombia. Esta fisura que no puede ser dividida en capsulas
autónomas es lo que se debatirá en la reunión de la Legislatura mañana.
Los arrestos y allanamientos de 270 pymes truchas de carácter textil con
obreros bolivianos indocumentados han llegado a la hora señalada.
La información de que el ingeniero Blumberg apuntaría a ser candidato a la
gobernación de la provincia de Buenos Aires da un tajo definitivo y a la vez
posible al asunto.Y la seguridad vuelve a primer plano.
