Abril de 2006
El "Observatorio de Política Exterior Argentina" está en actividad desde
noviembre de 2005 y se dedica a recopilar y sistematizar noticias de la
prensa escrita acerca de la política exterior del país. Los informes son
elaborados en el marco de la Cátedra de Política Internacional Argentina,
Escuela de Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencia Política y
Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, por la Lic.
María Natalia Tini y Karen Lidis Blanc.
El objetivo del Observatorio es proporcionar semanalmente un resumen de las
noticias más destacadas que marcan la política exterior del país, así como
un informe de carácter mensual de análisis de estos sucesos.
Durante el mes de marzo, la tensión con Uruguay ocupó el centro de la escena
de la agenda internacional de la Argentina; los cambios ocurridos en ambos
escenarios nacionales aún no lograron una real distensión, aunque se han
realizado en las últimas semanas avances importantes en este sentido.
En marzo, también sobresalen los actos recíprocos de afecto y de amistad
realizados por la Casa Rosada y el Palacio de la Moneda. De ambos lado de
Los Andes, los países resaltaron sus lazos históricos y su asociación
estratégica.
El gobierno de Kirchner, demostró una vez más su volunta en profundizar el
vínculo con Evo Morales, realizando su tercera misión de cooperación con
Bolivia desde la asunción del nuevo gobierno.
A su vez, la Argentina junto con Brasil y Venezuela reanudaron su compromiso
con la construcción del "Gran Gasoducto del Sur" que promete abastecer de
gas natural al subcontinente latinoamericano desde Caracas hasta Tierra del
Fuego y realizaron avances en este sector, elaborando individualmente
informes nacionales y determinando una fecha conjunta para la realización de
las licitaciones internacionales.
Asimismo, los vínculos económicos con Chávez siguen siendo muy fuertes; en
marzo, Venezuela realizó nuevas compras de bonos argentinos, convirtiéndose
paulatinamente en uno de los mayores actores financieros del país.
También se señala la visita del candidato presidencial peruano, Ollanta
Humala, a Buenos Aires, en ocasión de su gira electoral, con el mostrar su
interés en conservar un diálogo productivo con la Argentina en caso de ser
electo.
En el espacio multilateral, se distingue en la política exterior de la
Argentina durante el pasado mes la participación del país como presidente
del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En este órgano, la Argentina se
enfrentó a dos temas clave dentro del escenario internacional: el programa
nuclear iraní y el mantenimiento de la paz en Haití. En el segundo caso, la
nación argentina aprovechó para insistir en su fuerte compromiso con la paz,
la democracia y los derechos humanos y, en este sentido, expresar su firme
intención de permanecer con tropas en la Isla hasta la estabilización
completa de la situación institucional.
A nivel continental, en ocasión de la Cumbre Regional sobre Prevención del
Financiamiento del terrorismo celebrada en Buenos Aires, la Argentina
defendió su activa gestión en la lucha contra este fenómeno y remarcó los
esfuerzos llevados a adelante en la vulnerable zona de la Triple Frontera.
En el contexto internacional, un hecho a destacar en este mes, fue la
captura de un buque pesquero con bandera malvinense en aguas del Mar
Argentino, lo que desembocó en el reclamo correspondiente a Londres que no
objetó dificultades para la solución del accidente.
En el ámbito comercial, la Argentina vio sus exportaciones fuertemente
afectadas por dos brotes consecutivos de aftosa focalizados en la provincia
de Corriente, debido al cierre y restricciones de los principales mercados
clientes de estos productos.
El vínculo con Montevideo prosiguió generando mucha preocupación en el
seno del gobierno argentino durante el mes de marzo. El conflicto relativo a
la construcción de dos plantas de celulosa, que se temen contaminantes, en
el margen externo de las costas argentinas, continúa suscitando fricciones
entre Uruguay y la Argentina. El disgusto uruguayo en torno a los cortes de
ruta efectuados por grupos medioambientalistas y vecinos en dos de los tres
accesos fronterizos, fue superado con la decisión de su levantamiento,
ampliamente influenciada por el insistente pedido de Néstor Kichner en
favorecer la creación de un clima más distendido para posibilitar la
apertura de las negociaciones hasta ahora bloqueadas. Asimismo, la solicitud
de Buenos Aires a las papeleras de interrumpir temporalmente por 90 días sus
obras fue recibida satisfactoriamente, primero por la compañía finlandesa
Botnia, y luego por la española, Ence. No obstante, el camino hacia el
diálogo presidencial que se venía augurando se vio obstaculizado por
cuestiones de orden técnicas, así como la falta de acuerdos entorno a la
actuación de la comisión binacional encargada de realizar el informe del
impacto medioambiental de las plantas de celulosa, alejando nuevamente la
posibilidad de resolución del diferendo que ya lleva ocho meses.
En cuanto a la relación con Chile, sobresale, en primer término, el
encuentro que Kirchner, y la presidenta electa, Michele Bachelet,
mantuvieron en ocasión de su asunción, el pasado 11 de marzo, en el cual
resaltaron la excelente condición del vínculo y su interés en incrementar la
cooperación y el acercamiento mutuo. A su vez, el bilateralismo se reforzó
con la visita que, al poco tiempo de asumir, emprendió la presidenta chilena
a Buenos Aires, en lo que constituyó su primera vista de estado al exterior.
En dicha oportunidad ambos mandatarios reafirmaron la asociación estratégica
y acordaron profundizar las funciones del grupo bilateral sobre Asuntos
Energéticos para hallar soluciones ante una posible crisis de abastecimiento
de gas, tal como sucedió en abril de 2004.
Siguiendo con el ámbito regional, el gobierno de Kirchner buscó continuar
con el acercamiento hacia La Paz, con el fin de mantener una buena relación
bilateral que le permita negociar en mejores términos el precio de gas
natural que este país exporta a la Argentina. También, se persigue la
cooptación de Bolivia al proyecto energético que une a Venezuela, Brasil y
la Argentina, dada las cuantiosas reservas de este recurso que es posible
encontrar en el territorio boliviano.
En este sentido, durante el mes de marzo, también se reunieron los Ministros
de Energía de los tres países involucrados en el emprendimiento "Gran
Gasoducto del Sur" con el objetivo de discutir los informes técnicos
elaborados por cada país independientemente, en el marco del cual se fijó
una misma fecha para el inicio de las licitaciones y se expresó el deseo de
incorporar a Bolivia en el ambicioso proyecto.
En el terreno multilateral, la Argentina, en su rol de presidenta pro
témpore del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ratificó enérgicamente
su compromiso con el agitado Haití y confirmó su voluntad de mantener allí
sus tropas por el tiempo necesario a la normalización de la situación
política y social de la Isla. Asimismo, participó de los acalorados debates
entorno a la política nuclear de Irán, manteniendo una postura crítica y de
apoyo a los principios de la comunidad internacional de desnuclearización y
no proliferación.
La política exterior argentina durante el mes de marzo estuvo signada por
la continuación del conflicto con Uruguay a causa de la construcción de dos
fábricas de celulosa, potencialmente contaminantes. Los avances alcanzados
en las últimas semanas, tales como el levantamiento de los cortes de ruta y
la decisión de las empresas de interrumpir las obras temporalmente para
permitir los trabajos evaluativos de la comisión binacional encargada de
elaborar un nuevo informe medioambiental, sin la intromisión del Banco
Mundial (uno de los grandes inversores en el proyecto de las papeleras) aún
no lograron sentar en la mesa de negociaciones a los presidentes de ambos
países, aunque si facilitaron un diálogo más activo y abierto. La
incertidumbre que oscila sobre el vínculo bilateral y el desencuentro de los
presidentes que tenían previsto reunirse a fin de mes para avanzar en las
negociaciones, alejan la posibilidad de una resolución pronta del conflicto,
a la vez que encarecen los costos políticos al mantenerse esta tensa
situación.
Por otro lado, hay que resaltar la excelente relación que por estos tiempos
mantienen la Argentina y Chile; el nuevo vínculo estratégico que une a estas
dos naciones deja atrás las históricas hipótesis de conflicto y da pie a
positivas oportunidades de cooperación multidimensionales que debe
aprovechar Buenos Aires a fin de lograr un mayor protagonismo internacional
e incrementar sus niveles de inserción en el tablero mundial.
Asimismo, sobresale en marzo la continuación de las negociaciones para la
construcción del gasoducto más largo de Sudamérica, una obra de tamaños y
recursos gigantescos que necesitará mucha voluntad política, así como
continuidad y racionalidad en su implementación para volverse algún día
realidad. La Argentina enfrentará, a su vez, un desafío importante al
intentar conjugar los intereses económicos que mantiene con La Paz con las
relaciones estratégicas que busca preservar con Santiago, que requerirá de
mucha habilidad y destreza de parte de los funcionarios diplomáticos, y
agudeza en el Ejecutivo Nacional.
Por último, finalizó este viernes 31 el período de presidencia de la
Argentina en el órgano ejecutivo de las Naciones Unidas, durante el
transcurso del cual se distinguieron las discusiones en torno de las
cuestiones de Irán y de Haití. En le primer tema, conforme a su política de
no proliferación nuclear, el país decidió apoyar la postura de los miembros
permanentes de rechazo, y en lo referente a Haití, el canciller Taiana
solicitó que se renueva el respaldo internacional a esa nación. La actual
administración intenta, en este último caso, hacer olvidar la dilatada
actuación argentina, que titubeó a la hora de involucrarse al conflicto, y
al mismo tiempo, busca recobrar protagonismo internacional y reafirmar el
compromiso nacional con la comunidad internacional y las operaciones de paz
de la ONU, ya que la retardada decisión de envío de tropas le valió un
segundo puesto tras Brasil que tiene a su cargo el comando militar del
personal militar, mientras que las gestiones diplomáticas quedaron
encomendadas a Chile.
