Abril de 2006
Por Vicente Massot y Agustín Monteverde
Como el tema central de la política argentina ha pasado a ser el de los
aumentos salariales que, sin solución de continuidad, están reclamando los
gremios más importantes del país —desde los camioneros a los bancarios,
pasando por los aeronáuticos, los municipales y los mercantiles— el análisis
debe, inicialmente, hacer referencia a Néstor Kirchner y a Hugo Moyano. ¿Por
qué? No es muy difícil de descubrir la razón a poco de entender que el líder
de los camioneros es la única persona que, hasta el momento, ha negociado de
igual a igual con el presidente de la República. No porque sea un duro ni
porque Kirchner le tenga miedo, sino por lo que representa. En rigor, el
poder de Moyano no descansa tanto en su habilidad política o su capacidad
para gestionar, como en el peso que, en cualquier sociedad moderna, tiene el
único gremio que puede, de un día para otro, desabastecer a un país.
Así como en décadas pasadas, los así llamados “gordos” eran quienes cortaban
el bacalao y representaban —bien o mal, ésa es otra cuestión— el poder
sindical, hoy su lugar lo ocupa el camionero que, aún teniendo a aquéllos en
la vereda de enfrente, maneja los hilos de la relación con el gobierno a
piacere. Ni Luis Barrionuevo ni tampoco los “gordos” ( Lescano, Cavalieri,
Pedraza o West Ocampo, para mencionar a los más representativos) están en
condiciones de medir fuerzas con él. Cuando menos, no de momento. Eso lo
saben ellos, como también Kirchner y, demás está decirlo, el propio Moyano.
De donde nada tiene de extraño que sea el interlocutor privilegiado del
santacruceño.
Si se compara la manera como Kirchner literalmente barrió a las cúpulas de
las Fuerzas Armadas; domesticó a los empresarios; retó en voz alta a los
obispos; fustigó sin compasión a la prensa que no pudo comprar; despotricó
contra el Fondo Monetario Internacional; pasó por encima del aparato
duhaldista; arrinconó a la oposición y destrató protocolarmente a un nutrido
grupo de personalidades extranjeras, con las canonjías que le ha concedido a
Moyano, saltan a la vista unas diferencias que es menester explicar.
¿Por qué consiguió Moyano dominar la subsecretaría de Trabajo y la caja de
las obras sociales que maneja un subordinado suyo; por qué obtuvo
innumerables subsidios para las empresas de camiones, la presidencia de la
Comisión de Asuntos Laborales de la cámara baja —que ostenta Héctor Recalde—
y, last but not least, una exención tributaria vergonzosa destinada,
exclusivamente, para las empresas que contraten con su gremio? Kirchner no
es un hombre decidido a regalarle, en términos de poder, nada a nadie y en
estos tres años que lleva al frente de la Casa Rosada lo ha demostrado con
creces. Sin embargo, Moyano se ha llevado todo lo que se ha propuesto y ello
nada tiene que ver ni con el hecho de que le resulte simpático a Kirchner en
razón de que el camionero no se alineó con Menem en los ’90, ni con que haya
decidido usarlo para sacarse de encima definitivamente a los “gordos”. Las
simpatías no juegan ningún papel para el santacruceño y, por otro lado,
Moyano no es un títere al que se pueda digitar fácilmente. Si alguien
pensase que uno y otro se identifican ideológicamente y que esa presunta
coincidencia explicaría sus relaciones, estaría equivocado. No hay, entre
ellos, lazos ideológicos sólidos. ¿Y entonces?
Kirchner es un presidente peronista con plenos poderes que, dicho sea de
paso, ejerce discrecionalmente. En este orden sabe que Moyano, a diferencia
de lo que sucedería si en la Casa Rosada estuviese Alfonsín, De la Rúa,
Carrió, Macri, Binner o quien fuese, no intentará desestabilizarlo. Primero,
porque pertenecen, tanto el santacruceño como el líder gremial, al mismo
movimiento político; y entre bueyes no hay cornadas. En segunda instancia,
porque Moyano conoce sus límites y no se llama a engaño respecto de la
fortaleza de Kirchner.
La relación entre los dos es de estricta conveniencia. Posiblemente, si
hubiese un ranking de los poderosos en la Argentina, el presidente figuraría
a la cabeza, seguido del sindicalista. Tamaña realidad tiene sus ventajas y
desventajas en atención a lo que se halla en discusión en estos momentos. Es
que, como venimos insistiendo desde el año pasado, el único obstáculo que
puede cruzarse en el camino de la reelección es un desborde inflacionario
que estallase antes de los comicios. Tal como se presenta la situación ese
desborde podría producirse si, de resultas de las presiones sindicales, los
aumentos salariales de entre el 30 y el 50% que están reclamando distintos
gremios, fuesen convalidados. Por lo tanto, Kirchner no está dispuesto a
repetir el papel que le costó el gobierno a Isabel Perón a mediados de la
década del ’70. Pero, a su vez, Moyano ha escalado de tal manera en sus
planteos que no le resulta fácil dar marcha atrás y quedar, así, en
evidencia frente a los “gordos” —que tienen viejas cuentas que cobrarse— y a
sus propias bases. Conclusión: que en un contexto inflacionario como el que
presenta la Argentina, es lógico que Kirchner y Moyano se enfrenten por
razones ajenas a su voluntad.
Si aquél no estuviese decidido, por primera vez desde que asumió la
presidencia, a ponerle freno a las exigencias de éste, su administración
entraría en zona de riesgo por un probable descarrilamiento inflacionario.
Si Moyano, de su lado, cediese a los pedidos del Ejecutivo y se conformase
con solicitar aumentos en consonancia con el índice inflacionario, se
expondría a ser recusado por amigos y enemigos por igual, que lo acusarían
de haber traicionado al movimiento obrero.
La situación no es fácil porque todo el poder de Kirchner no alcanza para
domeñar los reclamos salariales del maximalismo sindical, de la misma manera
que todo el poder de Moyano tampoco le alcanza para imponer por la fuerza
sus pretensiones. Frente a un equilibrio inestable se impone la negociación
de dos poderes que, más allá de sus recelos, saben perfectamente bien que
jugar con fuego es siempre peligroso.
En esa negociación se encuentran ahora y el final resulta incierto en virtud
que ninguno está en condiciones de imponerle al otro sus condiciones de
máxima pero, al mismo tiempo, ninguno puede retroceder sin dejar jirones de
su integridad política en el camino. Es obvio que Kirchner tiene más poder
que Moyano y en última instancia podría apelar a cualquiera de los múltiples
medios que están al alcance del presidente de un país sin justicia
independiente y sin instituciones sólidas para hacer entrar en razón a
Moyano. Claro que cuando se llega a esa instancia, el riesgo de quemarse es
mutuo.
Conociendo a los actores, resultaría inconcebible que se hallasen al borde
del abismo sin haber encontrado un principio de acuerdo. Como el propósito
excluyente del santacruceño es la conservación del poder político y Moyano
no alienta veleidades presidenciales o cosa que se le parezca, las
probabilidades de que tras forcejeos, discusiones y acusaciones de distinto
tipo, fumen la pipa de la paz, son altas. Hasta la semana próxima.
• Alarma: cae la inversion.
• A partir de octubre y especialmente noviembre, la inversión empezó a
mostrar un descenso del orden del 4 % al 5 % en valores absolutos.
• La falta de inversión provocará estrangulamientos en la oferta de algunos
sectores en la segunda mitad del año, lo que añadirá nuevas presiones sobre
los precios.
• Tres quintos de la inversión bruta están dedicados a la construcción
residencial, lo que no aporta a la expansión de la oferta agregada.
• El crecimiento informado por Economía el mes pasado, de 30 % en la
inversión bruta durante 2005, incluye las compras de empresas, lo que debe
ser deducido por no significar un incremento del acervo productivo.
• El crédito no acompaña: en marzo se estabilizó, con una disminución
significativa —más de 2%— de los préstamos a empresas.
• A falta de inversión genuina, las futuras obras energéticas serán
financiadas por bancos locales que recibirán como cesión en garantía los
cargos a los consumidores contemplados en el proyecto bajo tratamiento en el
Senado.
• El gobierno no encuentra solución al problema de la inversión porque el
mismo gobierno es parte —y principal— del problema.
• Balance de pagos: la inversión extranjera directa (IED) en 2005 sumó U$
4662 MM y en el cuarto trimestre se invirtieron sólo U$574 MM.
• La inversión directa del sector privado no financiero viene cayendo: U$
1939 MM en el 2º trimestre, U$ 840 MM en el 3º y U$ 377 MM en el 4º.
• La formación de activos externos —fuga de capitales— fue de U$ 1631 MM, U$
518 MM de los cuales correspondieron al último trimestre.
• Ante la irrelevancia de la IED, la inversión bruta debe apoyarse casi
exclusivamente en el ahorro interno, muy debilitado por las bajas tasas de
interés y la expansión del consumo.
• Si el aún incipiente giro a la ortodoxia monetaria no se acentúa, el
gobierno perderá de poner bajo control la tasa de inflación.
• En lo que va del año el Central reabsorbió $ 2396 MM de los $ 5000 MM de
circulante expandido en diciembre. Pero el salto interanual es de $ 9916 MM
(27,5 %).
• Esta contracción ha impulsado la tasa BADLAR un punto y medio arriba
respecto a febrero y dos puntos y medio por sobre la vigente cuatro meses
atrás.
• Por ahora el grueso de la estrategia anti–inflacionaria oficial pasa por
el control de precios.
• Pero aún no se han tomado con determinación medidas dirigidas a resolver
el fondo del problema: ni se enfría la demanda agregada ni se estimula la
expansión de la oferta.
o La contracción de la masa monetaria de las últimas semanas es aún
insuficiente para quitar impulso a la demanda.
o Tampoco se vislumbra por el momento un aquietamiento de los reclamos
sindicales.
o Por el lado de la oferta, medidas brutales como la prohibición a la
exportación, el manejo discrecional de los derechos de exportación y otros
impuestos (vg. cargos en las facturas de gas y luz), y las frecuentes normas
y fallos laborales anti–empresa ahuyentan la inversión y desalientan la
oferta agregada.
• Con un aumento del IPC en marzo del orden del 1,2 % se cumple la
aspiración oficial de cerrar el trimestre con una inflación “baja”, en torno
al 3 %.
o Si del aumento en la recaudación de IVA de 2 % mensual durante marzo se
sustrae el impacto del crecimiento de la actividad (no mayor a 0,7 % en el
mes), se puede inferir un alza de precios superior al 1 % (computando como
estable la tasa de evasión).
o Carne, turismo —paradójico efecto festivo del 24 de marzo— y educación son
los rubros que más incidieron en la suba. Las bajas estacionales en fruta y
verduras la morigeraron.
• Por motivos estacionales, se espera una caída significativa en los precios
de la hacienda en las próximas semanas. La baja operada en Liniers durante
la última semana aún no llegó alas carnicerías.
• La suba retroactiva autorizada en la tarifa del gas para comercios y
empresas repercutirá en el precio del pan (incide casi 3 % en el IPC) en los
próximos meses.
• La próxima renegociación del convenio de los encargados de edificios puede
complicar el índice minorista en abril. Indumentaria y turismo son otros
rubros en los que cabe esperar nuevas subas.
o El gremio de encargados —cuyo salario impacta directamente en el rubro
vivienda del IPC— reclama un aumento de 40 %.
o Otros gremios —aunque sin impacto inmediato en el IPC— piden también
importantes aumentos: los ferroviarios de la La Fraternidad reclaman 38 %,
los pilotos aeronáuticos 45 % y los técnicos 75 %.
o Los negociadores patronales se quejan de la parcialidad que muestra el
ministro de Trabajo en beneficio de las exigencias sindicales.
• Pero una inflación en estos niveles no puede calificarse de “baja”: lo que
muestra es un acostumbramiento progresivo al nuevo escalón inflacionario.
• Pero cuanto más tiempo pasa, más retrasadas quedan las tarifas; cuanto más
severos los controles, más reprimidos los precios. Y todo ello lo único que
anticipa es un reacomodamiento más brusco de los precios relativos en el
futuro.
• Lentamente, se erosiona la solvencia fiscal.
• Pese al buen registro de febrero, el superávit fiscal se achica en
términos de PBI.
• El superávit fiscal va perdiendo significación respecto al PBI, que crece
en términos nominales a un ritmo del 22 %.
• El gasto crece a un ritmo del 27 % interanual contra una proyección
presupuestaria para todo el año de 12 %. En tanto, los recursos crecen a un
ritmo del 25 %.
• La recaudación cayó 0,4 % mensual en marzo, pese a ser un mes tres días
más largo que febrero.
• La suba de los gastos en personal y los registros de la seguridad social
indican un crecimiento significativo en la dotación del estado federal.
• Pero nuevos incrementos en el gasto son esperables.
o Los subsidios dirigidos a compensar por precios o tarifas congeladas
(energía, transporte) y evitar remarcaciones crecerán en relación
exponencial a la tasa de inflación.
o Otra cuestión a seguir de cerca es la actitud que tomará la CTA, a la que
está afiliada ATE, ante el notable atraso de los salarios públicos.
En abril comenzará a negociarse el convenio de los empleados estatales. El
aumento del 30 % dispuesto en Santa Cruz arrastrará reclamos similares en
otras jurisdicciones.
o Próximos a iniciar negociaciones salariales, los empleados del SENASA
comenzaron a presionar con medidas de fuerza.
• Hemos señalado aquí, pero bien vale remarcarlo, que el supuesto ancla
provisto por el superávit fiscal no es por sí solo suficiente para contener
la inflación.
• “Desendeudamiento”: apenas se calmen los mercados luego del cambio
ministerial en Brasil, el gobierno argentino intentará colocar más bonos
para cubrir las necesidades financieras del 2006 del 2007 y resguardarse de
futuras subas de tasas.
• Aún hay U$ 1000 MM remanentes de la emisión de BONAR V, con cuya
colocación cubriría la brecha financiera de este año.
• Para cerrar el programa financiero del año próximo se deben emitir unos U$
3500 M adicionales.
• En la licitación de BONAR V de la semana pasada se presentaron ofertas por
U$ 726 MM y el rendimiento anual fue 8,36 %, muy por encima de lo pagado por
Brasil y otros países emergentes. Esa tasa supera incluso levemente a la de
mercado para otros títulos de nuestra deuda.
o Significa una prima sobre la tasa estadounidense de casi 4 % contra 2 %
que paga Brasil y 1 % Méjico.
o Este sobrecosto es el resultado de la desconfianza y el temor que genera
la Argentina en los inversores, con una agresividad de sus dirigentes va
mucho más allá de la retórica: controles y congelamiento de precios, cambio
permanente de reglas de juego, boicots y aprietes a empresarios díscolos,
intromisión en contratos privados, discrecionalidad presupuestaria, repudio
de deudas, estatizaciones, trans de subsidios, etc.
o No este el único costo de ser no confiables: con dificultad nos hemos
endeudado U500 MM a cinco años mientras nuestros vecinos —Brasil y Uruguay—
acaban de merecer crédito a 30 años.
• Para quedar a cubierto del riesgo de eventuales embargos por los holdouts
el bono se emitió bajo jurisdicción local.
• Coincidente con nuestros pronósticos, el banco Barclays estimó la semana
pasada que la tasa d e referencia estadounidense alcanzará el 5,5 % durante
el corriente año.
• Aún con una curva de rendimientos plana, estos niveles de tasas podrían
afectar los flujo de capitales hacia mercados emergentes.
• Tal como vinimos recomendando en los últimos tres meses, el oro continúa
su rally alcista.
o Lleva ganado 14 % desde enero.
o Su rendimiento igualó a activos menos seguros, como el MERVAL o los bonos
poscanje locales (algunos de éstos tuvieron rendimientos muy inferiores).
• La UE (con 20 % de participación) superó en febrero al MERCOSUR (19 %) y
se convirtió en primer destino de nuestras exportaciones. Los siguió el
NAFTA (15 %), el ASEAN (13 %) y Chile (12 %).
• La UE ha venido señalando que, antes de solicitar disminuciones
arancelarias y de subsidios a la producción, Argentina debiera comenzar por
no castigar sus exportaciones con retenciones y otras trabas.
• El año pasado la UE ofreció un recorte de 70 % en los subsidios internos y
de hasta el 60 %(39 % en promedio) de sus aranceles agrícolas mientras que
el G-20 reclamaba 54 %. La oferta de EEUU superó esta postura, ofreciendo
rebajas de hasta 90 %.
• Cuando no se es competitivo en costo y calidad, no hay tipo de cambio
competitivo que valga.
• En febrero las exportaciones crecieron 17 % interanual mientras que
nuestras importaciones suben 25 %. El superávit siguió reduciéndose (4 %
interanual) y fue de U$ 706 MM.
• Las manufacturas industriales representan sólo el 28 % de nuestras
exportaciones y tuvieron un pobre crecimiento interanual de 4 % en
cantidades vendidas.
• Pese a la brecha cambiaria, el déficit bilateral con Brasil sumó U$ 859 MM
en el primer trimestre, 32,2 % mayor al del mismo período de 2005.
• En enero, las importaciones textiles treparon 117 % interanual.
• Las provenientes de Brasil crecieron 82 %; las de China, 421 %:
• Con las retenciones y prohibiciones a las exportaciones agropecuarias se
carga al sector más competitivo y eficiente —pero también con menor
capacidad de lobby— de nuestra economía el daño generado en el poder
adquisitivo de la población por la política de dólar alto —o mejor, peso
débil.
• Las arbitrarias medidas oficiales avasallan el derecho constitucional a
comerciar y ejercer una industria lícita.
• ¿Qué mejor que un país con impostergable necesidad de exportar pueda
aprovechar la mejora en los precios internacionales de uno de sus productos
emblemáticos, como lo es la carne?
• El reflejo de esa mejora en los precios internos no tendría mayores
consecuencias si no se hubiera triturado el ingreso per cápita en dólares
como resultado de una devaluación que vino a subsidiar a los sectores más
ineficientes (el estado y algunos ramos industriales).
• Prohibiendo exportaciones, ahogando sectores competitivos y perdiendo
mercados, ¿se recompone el ingreso per cápita?
• Más medidas antiempresa: Diputados sancionó un proyecto por el cual un
trabajador puede optar por reclamar judicialmente el restablecimiento de
condiciones alteradas o cobrar el despido.
• De esta forma, el empleador debería mantener la modalidad de trabajo
original hasta contar con una sentencia definitiva.
• Además de convertir en ilusorio el derecho de propiedad y ahuyentar
inversiones, esta norma anacrónica desconoce la necesidad de adaptarse a las
nuevas tecnologías para ser competitivos.
Otros proyectos:
o El proyecto de eliminación del tope indemnizatorio y suba de la
indemnización mínima de uno a dos salarios ya tiene dictamen favorable de la
comisión de Legislación del Trabajo de Diputados.
o También se proyecta introducir el derecho del trabajador a llevar a la
justicia laboral eventuales medidas disciplinarias que se le apliquen.
o Otra iniciativa obliga a los empleadores a hacer conocer de antemano a los
trabajadores los sistemas que se utilizarán para el control de eventuales
hurtos bajo pena de que sean nulos.
o Otro proyecto declara nula toda cláusula de contratos de trabajo
particulares que supriman o reduzcan derechos.
