Abril de 2006
Carta de Martín Bragagnolo
Querido Matías.
Sentado en este desolado rincón de nuestro cuarto, las palabras que pueda
plasmar sobre este papel no alcanzan para expresar el enorme dolor que se ha
apoderado de mi durante estos días. Ya paso mas de un día en el que me
levanto y vos no estas durmiendo al lado mió. Ayer me desperté para ir a
enterrarte a un cementerio cuyo nombre no tiene importancia, cuando salí de
la cama abrí tu placard y me puse en honor a vos tu remera de Hurley. Espero
que no te enojes porque se que no te gustaba que te robara la ropa.
A continuación di una vuelta por la casa: tu Ipod cargándose sobre la mesa
como lo habías dejado, tus libros de química y física, tus cds y algunas
fotos son solo algunas de las cosas que me hicieron acordar a vos. Esa
música fuerte que vos ponías a la mañana como Pearl Jam y ACDC ya no me
despierta, esas melodías fueron ahora reemplazadas por el silencio del dolor
y por llantos que vienen de todas partes de la casa. Tengo que acudir a
ellos rápidamente y decirles a Mama y a Manu oraciones de consuelo que ni
siquiera yo mismo creo.
A Papá y a Mamá les cuesta mucho aceptar la perdida de un hijo, y a Manu y a
mí la de un hermano. Y aunque todavía no lo aceptó completamente, algún día
me tocará la difícil tarea de explicarle que su hermano fue muerto a golpes.
Hoy 12 de abril hicimos una convivencia a pedido de los chicos y pude ver la
misma mesa de ping pong en la que vos jugaste alguna vez con esa sonrisita
picarona que tenias. Hay un video de ese momento que recuerdo con profundo
dolor pero también con mucha alegría cada vez que lo veo. La filmacion en la
que estas haciendo snowboard me hizo acordar al viaje de Villa la Angostura
con facundito e Iván. Grato me resulta recordar que estabas aprendiendo a
hacer malabares y que después de un día ya te gustaba hacerlos con cualquier
cosa.
Los chicos y las chicas que vos alguna vez conociste me están acompañando
durante todo este durísimo trayecto y se están portando muy bien conmigo.
Ellos también tienen mucho dolor y el colegio nos esta apoyando de una
manera extraordinaria. Las veces que me atrevo a estar solo, que no son
muchas, mis pensamientos solo giran entorno a vos y a esa maldita noche en
que tu vida se apagó. Algunos periodistas se muestran muy respetuosos
conmigo y en momentos mirando bien adentro de sus ojos puedo ver que
algunos, dejando su ambición de periodismo y mostrando su lado de persona,
comparten mi dolor. Ayer vino Richard a casa y me reconforto mucho, Julio
también estuvo toda la mañana conmigo, son dos personas que hasta en
momentos tan trágicos como este me expresan con todo su ser una felicidad
infinita.
Creo nunca pensé que iba a llegar a extrañar tu silbido constante por la
casa o frases como “Martín baja la música”. Yo se que vos me observas
mientras escribo esta carta como también se que lo hacías cuando de rodillas
a tu ataúd te prometí justicia, y no dudes en que voy a cumplir mi palabra.
Esta carta la empecé a escribir ayer, y después de despejarme un rato estoy
nuevamente en el living. Veo tu foto de 4to grado, tu cartuchera, tu mochila
y una foto en la que estamos subidos arriba de papá. Te imagino a vos
caminando por la casa con ese andar tan feliz característico tuyo y pienso
que te merecías muchísimo más. Mi mayor deseo como hermano seria haber
tenido la fiesta y el viaje de egresados con vos a mi lado y haberte visto
crecer y entrar en la universidad: es realmente impresionante como las cosas
más queridas se las arrebatan a uno de un día para otro.
Sé, ahora, lo que es pelear por cada respiro de vida y, espero que el perdón
llegue algún día a mi alma que se carcome de culpa por no haber estado ahí.
El solo pensamiento de haber estado divirtiéndome cuando a vos te estaban
matando y no poder, como es mi responsabilidad de hermano mellizo, haber
hecho algo no me deja en paz y no se si lo hará algún día. Siento una carga
y un agotamiento en mí que es como si veinte personas se subieran encima mió
al mismo tiempo. Yo te pude haber salvado y habría dado mi vida por vos
hasta el último segundo, hasta la última milésima de segundo. A pesar de que
a veces nos peleábamos hubiera sido para mi un gran orgullo, y no se si el
único verdadero de mi vida, morir por vos, por una personita divina, por un
chico con sus valores morales por encima de cualquier cosa y por sobre todas
las cosas, por mi hermano de diez y seis años, al que le quedaba toda una
vida por delante, por mi hermano de toda esta infinitamente injusta vida.
Hoy 13 de abril me puse a ver unas fotos tuyas de chiquitito. Las manos me
tiemblan mientras agarro cada álbum y cada imagen desata en mi imaginación
una nueva historia, cada vez tomo mas conciencia de que me robaron toda la
vida. ¿Como puedo yo aceptar que vos mi hermano de toda la vida te fuiste
para siempre? ¿Qué te hicieron Matías, que te hicieron?
Lloro sobre cada foto mientras me voy dando cuenta cada vez con mayor
intensidad de que mi vida esta destruida. ¿La voy a volver a ver reír a
Mamá? Estos criminales de la inocencia no pueden quedar libres de ningún
modo.
Tu imagen en ese horrible cajón no para de dar vueltas en mi cabeza, y
aunque todo en ese ambiente era tétrico, tu cuerpo ahí tendido suavemente
daba una enorme luz al lugar entero. A veces pienso que vas a entrar por una
puerta con alguien diciéndome que todo esto era una pesada broma. Mientras
escribo esto una frase me viene a la mente: “lo mas hermoso está en lo
simple de las cosas”. Esta frase que antes era para mí una letra de una
canción ahora toma mucho sentido. Matías, yo me pase los últimos meses de mi
vida buscando cosas grandes que no hacen falta ejemplificar. Lo que no me di
cuenta fue que lo más grande, lo más preciado que tengo y lo que mas quería
eras vos, vos y nuestra familia, nuestros amigos, y todo eso siempre lo tuve
al lado mió, en casa.
Creo no necesitamos más asesinatos crueles, no necesitamos otro Axel
Blumberg ni más secuestros. Esta sociedad en la que los principales valores
parecen escurrirse como si nada entre nuestras manos tiene que entender que
con el silencio lo único que hace es pedir más tragedias, y yo no quiero
formar parte de tal sociedad. Aunque suene mal yo quiero que vos seas el
último que le pase esto.
Así que no te calles hermano, porque yo tampoco lo voy a hacer, no te calles
y juntos gritemos por lo que creemos es correcto.
Para terminar te quería decir que te quiero mucho y que aunque tenga que
madurar de golpe yo voy a seguir adelante por vos y por toda la familia, y
ellos lo van a hacer conmigo. Sumido en esta sucursal del infierno te pido a
vos y a Dios que no me dejen solo y que nos ayuden a todos a seguir este
largo camino. Yo voy a hacer que se haga justicia y que te recuerden con
felicidad, para que cada una de las personas en este mundo cuando piense en
vos, sonría. Ningún chico se merece sufrir todo eso, y yo junto con vos voy
a pelear para que esto no vuelva a sucederle a nadie. Gracias a vos ningún
padre, hermano, primo o lo que sea va a volver a sufrir tan terrible
pérdida. Pati el de la sonrisa amplia va a vivir para siempre en mi corazón
y en el de todos. Te quiero mucho Matías.
Tu hermano Martín.
