Abril de 2006
FUENTES: Agencia de Noticias El Tábano y La República
El Presidente del Instituto Nacional de Tecnología e Industria de la
República Argentina (INTI), el Director de la Fundación Argentina para la
Ecología Científica, la Directora del Instituto de Ciencia Ambiental y
Desarrollo Sostenible de la Argentina y numerosos catedráticos explican con
total claridad que las plantas uruguayas no contaminan.
Argentina tiene una decena de plantas con tecnología no autorizada ya en
Europa y Estados Unidos –a diferencia de las uruguayas- que contaminan
brutalmente, convirtiendo al río Paraná y al Río de la Plata en una
“cloaca”, según expresión de técnicos y legisladores.
La peor técnicamente por su poder contaminante es la planta de celulosa de
Iby en Entre Ríos, la provincia del Gobernador Busti y de la Asamblea que
corta los puentes internacionales.
Por qué Argentina no puede recurrir al Tribunal de La Haya, cómo operan los
jugadores argentinos sucios y cuáles son las jugadas argentinas sucias.
Las claves del problema técnico, de la no existencia de la contaminación, de
las contradicciones de Green Peace.
Sepa más que un experto negociador argentino
Informe de Manuel Flores Silva *
A favor de que las plantas de celulosa que están en construcción en Uruguay
no son contaminantes -si se operan de acuerdo a como está previsto-
recurriremos hoy exclusivamente a los argumentos de los principales
científicos argentinos en la materia.
Así presentaremos la opinión del presidente del Instituto Nacional de
Tecnología e Industria de la República Argentina (INTI) -el kichnerista y ex
diputado del Frepaso, Enrique Martínez-, de Eduardo Ferreira, Director de la
Fundación Argentina para la Ecología Científica, de la Directora del
Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible e Investigadora
Independiente del CONICET, Prof. Dra. María Cristina Area, del Profesor de
la Universidad de la Plata, Dr. Mario Feliz y del Dr. en Ciencias de la
Madera y el Papel Alberto Venica, de Irene Wais de Badgen, ecóloga,
profesora de la Universidad de Buenos Aires quién acaba de participar la
semana pasada en el coloquio "El conflicto de las plantas de celulosa del
río Uruguay: una aproximación científica al tema" organizado por dicha
facultad, del licenciado Gustavo Braier quién acaba de exponer sobre el tema
el pasado 11 de marzo en la Feriagro de Santa Fe, del Ing. Agr. José Crotto
que acaba de publicar su opinión a pedido de la revista NotiForestal (24 de
febrero 2006)
El 1 de febrero pasado Página 12 publicaba un reportaje a Enrique Martínez con la siguiente presentación: "Enrique Martínez, ingeniero y presidente del Instituto Nacional de Tecnología e Industria (INTI), describe el funcionamiento técnico de las papeleras y explica de qué manera, con un control claro del tratamiento de los efluentes, la contaminación que producen es irrelevante, no implica ninguna irrupción de productos perjudiciales en el ecosistema, y es un asunto menor al lado del gran asunto real: la desinformación de la gente.
En un pasaje del reportaje Martínez expresaba lo siguiente: "Originalmente
lo que se hacía era utilizar el cloro gaseoso como componente central
acompañado de oxígeno, agua oxigenada, algunos otros pasos para conseguir
las dos cosas.
-El cloro se pega a la lignina y la arrastra.
-Claro. Pero tanto el oxígeno como el agua oxigenada son más categóricamente
"deslignificadores". El asunto es que utilizando cloro gaseoso el producto
era altamente contaminante, porque se producían compuestos orgánicos de
cloro con eventuales efectos sobre la salud humana.
-Y entonces, ¿qué se hace?
-Ahora hay dos procesos que se utilizan comercialmente. Uno es el que se
conoce como "Libre de cloro elemental" (ECF), pero que utiliza dióxido de
cloro en el proceso, y el otro es el que no utiliza nada de cloro en ninguna
parte del proceso (TCF). El más usual es el primero y es el que se va a
utilizar en Uruguay.
-O sea, el que sí utiliza algo de cloro.
-Aproximadamente el 90 por ciento de las plantas de celulosa utilizan este
método (ECF).
-¿Por qué?
-No es porque sea más barato sino porque el oxígeno y el agua oxigenada son
muy potentes para eliminar lignina pero no son tan potentes para darle
brillo a la celulosa una vez convertida en papel. El factor principal para
que el papel alcance el grado de blancura que se desea es el dióxido de
cloro.
No es casual que los papeles de mayor calidad se produzcan mediante el
proceso que utiliza el dióxido de cloro. Ahí también ha habido presión de
las organizaciones ambientales para reducir la contaminación, y
efectivamente hay tratamiento de los efluentes con métodos biológicos que
reducen la contaminación provocada por el cloro prácticamente a cero.
-Pero se está protestando por el cloro.
-A pesar de las protestas, la contaminación de las aguas del río Uruguay que
se está discutiendo hoy no es por el cloro sino por el nitrógeno y el
fósforo, que demandan oxígeno para oxidarse y hacen aumentar la cantidad de
algas en el agua disminuyendo el oxígeno. Eso es lo que hay que asegurarse
de evitar en la planta de tratamiento previo para que no constituya un
problema.
-O sea, en las plantas de Uruguay va a haber tratamiento de cloro, pero
cloro no va a haber.
-Va a haber, pero en una cantidad que no es relevante y la experiencia
mundial lo demuestra.
-Pero sí contaminan el nitrógeno y el fósforo
-Y los productos orgánicos demandantes de oxígeno, que disminuyen el oxígeno
del agua y por lo tanto podrían matar a los peces. Pero también eso se
reduce a la mínima expresión si la planta de efluentes es adecuada. El
proceso de las empresas, tanto la finlandesa como la española, seguro que es
de primer nivel mundial, y el volumen de efluentes es muy pequeño".
Unos días después Infobae publicaba, bajo el título "Expertos argentinos afirman que las papeleras no contaminarán el río" lo que pasaba a copetear como "La Fundación Argentina para la Ecología Científica rechazó las denuncias de los activistas entrerrianos. 'La tecnología que van utilizar es norma en la Comunidad Europea y no hay riesgo para la gente', señaló en Radio 10 su director, Eduardo Ferreira". En la nota se explicaba que "Eduardo Ferreira, director de la Fundación, dijo en Radio 10 que 'la nueva tecnología permite controlar los afluentes hacia el exterior. Tiene una presencia parcial de cloro para el manejo de las dioxinas. Esto fue aprobado por los países más exigentes. Y es norma obligada en la Comunidad Europea'. 'Todo el problema está centrado en si los afluentes líquidos que liberarán las plantas van a emitir a las aguas del río Uruguay altos niveles de dioxinas por litro de agua', explicó y aclaró que 'el agua que tomamos tiene 130 microgramos de dioxina, y estas plantas aportarán sólo 1'. Ferreira cuestionó además los velados intereses que pueden motorizar las marchas y los piquetes en la frontera que auspicia la multinacional ecologista Greenpeace. 'Lo de Greenpeace es un tema terrible, espantoso', señaló.
Por esos días, en Economía Para Todos(www.economiaparatodos.com.ar) Mario Feliz y Alberto Venica publicaron un reportaje que iba a ser recogido por diversos medios. Allí decían.
"- La tecnología que se va a usar en el caso de las plantas de Uruguay, ¿es
moderna u obsoleta?
- Mario Féliz (MF): Es de última tecnología. Por lo que uno puede apreciar,
Botnia es una compañía finlandesa de las más modernas. Van a usar la misma
tecnología que aplican en Europa.
- ¿Qué es la EPA?
- MF: La agencia norteamericana que controla el medioambiente. Se llama
Environmental Protection Agency. Y ha estudiado que de la cantidad de
dioxinas que hay en el ambiente, el origen de la mayor parte de ellas es
fundamentalmente no industrial. Sólo alrededor de un 15% es producido por la
actividad industrial. Y de ese 15%, en este momento en Estados Unidos, la
industria de pasta de papel contribuye con valores cercanos a 0%.
-¿Hay alguna tecnología más nueva o menos contaminante que la que se va a
aplicar en el caso de las plantas de Uruguay?
- Alberto Venica: No. Porque estas plantas -por lo que dicen las empresas,
obviamente uno se guía por eso y por qué no creerle- van a aplicar las
mejores tecnologías disponibles. En inglés se las conoce con la sigla BAT,
que son las que están reclamando en toda Europa para 2007. O sea, hay un
Convenio de Estocolmo, que la Argentina firmó, donde se le pide a todas las
fábricas de pasta kraft de Europa que para 2007 tengan lo que se conoce como
las mejores tecnologías disponibles. Entre esas está el blanqueo con dióxido
de cloro que es lo que se va a usar acá.
- MF: Es cierto, pero sabemos que los grados son muy bajos, casi nulos.
Hagamos una comparación, "Nos vamos a morir todos de cáncer por las
dioxinas", dijo por ahí, en estos días, un ambientalista. Y esto no es
cierto. Porque estas plantas con estos nuevos procedimientos casi no
producen dioxinas
- AV: La concentración de dioxinas que ingresaban en un río en la época en
que todavía se usaba cloro elemental, o sea en el peor momento, estaban en
el orden de partes por trillón. Más o menos, para dar una idea de la
proporción, es algo así como el espesor de una tarjeta de crédito comparado
con la distancia de la Tierra a la Luna.
- O sea que es realmente mínimo... (…) Entonces, para resumir, podemos decir
que la contaminación del río sería...
- AV: Mínima.
- ¿La emanación de olores?
- AV: Casi inexistente, o mínima.
- MF: Algunos días al año, yo diría.
- ¿Y la contaminación para la salud?
- AV: Ninguna.
- MF: Coincido, ningún riesgo.
- ¿Éstas serían sus conclusiones desde el punto de vista estrictamente
técnico?
- AV: Sí. Pero siempre y cuando se cumpla con los requisitos y se controle.
Lo más importante es generar un sistema de control.
En una nota que escribiera Mario Féliz, titulada "Sin vergüenza y con
orgullo: Carnaval de Gualeguaychu" dice: "Que las plantas de celulosa
producirán un daño irreparable a la salud y a la naturaleza es un fraude
cada vez más difícil de sostener. Cualquier interesado en conocer, como esta
actividad se desarrolla en el mundo puede hacerlo, accediendo a la enorme
cantidad de información confiable y disponible a través de la internet.
En las fotos que siguen se aprecia la ciudad de Prince George (más de 70 mil
habitantes) en la provincia de British Columbia, Canadá, y sus tres pasteras
que juntas producen 1 millón de toneladas al año. Industria y turismo
conviven en medio del hermoso paisaje que comparten.
(http://bccommunities.ca/princegeorge/index.php)" En el mismo sentido se ha argumentado que Botnia tiene una de sus plantas en medio de una ciudad finlandesa.
Mientras arreciaban las opiniones técnicas argentinas a favor de las plantas en Uruguay -en proporción inversa a las opiniones políticas- María Cristina Area agregó sus argumentos, extensamente difundidos: "Las tecnologías que van a utilizar, de acuerdo con lo que está en los respectivos proyectos, están dentro de las llamadas mejores tecnologías disponibles (BATS en inglés)
Para blanquear la pulpa, -para separar la lignina de la celulosa-, los
métodos más comunes son el ECF (libre de cloro elemental) y el TCF
(totalmente libre de cloro). Los ECF dominan el mercado porque logran
mayores blancuras y es el mismo que utilizarán las empresas que se
construyen sobre la costa del Río Uruguay
El ECF es el método de blanqueo que está aceptado internacionalmente dentro
de las mejores tecnologías disponibles y el Convenio de Estocolmo, que trata
precisamente sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPS), se basa
en la mejor tecnología disponible, vale decir que el blanqueo ECF, por
carácter transitivo, es aceptado por el Convenio de Estocolmo.
En diciembre del año 2001, una Comisión Europea (Integrated Pollution
Prevention and Control, IPPC) emitió un documento de referencia donde se
establecen las Mejores Técnicas Disponibles para la Industria de Pulpa y
Papel (Best Available Techniques in the Pulp and Paper Industry, BAT). En
este documento, de 509 páginas, se cubren los aspectos ambientales más
relevantes de la fabricación de pulpa y papel a partir de distintos recursos
fibrosos en diferentes tipos de fábricas.
(…) Además de lo anterior, este documento establece los niveles permisibles
de los diferentes compuestos que estas fábricas pueden emitir al agua
(efluentes líquidos), al aire (efluentes gaseosos) y a la tierra (residuos
sólidos). Estos niveles garantizan la sostenibilidad de los recursos. Es así
que desde el año 2001, la industria de pulpa y papel europea se maneja con
el compromiso internacional de cumplir dichas pautas, y limitar sus
emisiones a los niveles permitidos. (…)
Las Partes firmantes (Argentina y Uruguay suscribieron en 2001 y
reconfirmaron en enero de 2005) se comprometen a adoptar medidas para
reducir las liberaciones totales derivadas de fuentes antropógenas de cada
uno de los productos químicos incluidos, con la meta de seguir reduciéndolas
al mínimo y, en los casos en que sea viable, eliminarlas definitivamente.
(…) A nivel mundial, las pulpas ECF dominan el mercado. Esto se debe a que
se logran mayores blancuras, menor reversión (no se amarillean) y menor
deterioro de la resistencia de la pulpa.
Ni las tecnologías ECF ni las TCF formaron niveles mensurables de dioxinas
en sus procedimientos de blanqueo respectivos.
Un claro ejemplo es la nueva fábrica Stendal en Alemania, uno de los países
con legislación medioambiental más exigente en el mundo. Se inauguró en
agosto de 2005, fabricando mayoritariamente pulpa kraft ECF, pero tiene la
capacidad de fabricar TCF de acuerdo con las demandas del mercado.
Una pauta importante que evidencia el cambio en la contaminación al pasar
del blanqueo con cloro al ECF es la recuperación sostenible de ecosistemas
acuáticos afectados a través del mundo, que fue posible por la casi completa
eliminación de dioxinas.
Las alertas de consumo de pescados, río abajo de las fábricas de pulpa y
papel están desapareciendo rápidamente en el mundo. Desde 1990, las
autoridades de diferentes estados en USA han emitido alertas de dioxinas en
25 ecosistemas río abajo de las fábricas de pulpa y papel, representando el
83% de estos ecosistemas. En el informe de 1996, había alertas en 18 cuerpos
de agua. En 2004, solamente 8 ecosistemas tenían alarma de dioxinas,
comprendiendo el 0,2% de los cuerpos de agua con alertas (el resto
corresponde a otro tipo de industrias, no papeleras).
La EPA (Agencia de Protección Ambiental de estados Unidos) predice que todas
las alarmas en cursos de agua relacionado con la industria papelera se
levantarán cuando la totalidad de los sistemas de blanqueo se conviertan a
ECF (o sea que en USA también quedan algunas fábricas que blanquean con
cloro).
(..) De lo anterior se deduce que al eliminar el cloro elemental del
blanqueo, los procesos actuales de producción de pulpas celulósicas (ECF,
libre de cloro elemental o TCF, libre de cloro total) han pasado a ser
mínimos generadores de dioxinas y furanos, con respecto a otras fuentes.
La ecóloga de la UBA, Irene Wais puntualizó, en el evento que organizara recientemente dicha Universidad, que "el método ECF está permitido por la Unión Europea, que cuenta con la legislación ambiental más exigente del mundo: por ejemplo, la planta alemana Stendal, inaugurada el año pasado, utiliza esta tecnología, si bien también tiene capacidad para recurrir al TCF, según los requerimientos del mercado".
Irene Wais de Badgen señaló, asimismo (al tiempo de insistir en la necesidad
de los controles a las plantas), que "si las empresas cumplen su anuncio de
utilizar la misma tecnología que emplean en Europa, los aspectos ambientales
más importantes van a estar cubiertos. En 2001, un organismo de la Unión
Europea llamado IPPC (Integrated Pollution Prevention & Control) publicó un
documento de 500 páginas donde establece, específicamente para plantas de
celulosa, las mejores técnicas disponibles para preservar el ambiente; no
conozco nada mejor que esto, ni en Estados Unidos ni en otra parte del
mundo. Tanto Botnia como Ence, las dos firmas, afirman que utilizarán esa
tecnología".
En la exposición realizada hace dos semanas en la Feriagro de Santa Fe, el
licenciado Gustavo Braier remarcó "que cualquier temor de que, como
consecuencia de la instalación de una planta de celulosa, se perjudique la
actividad productiva, sea apícola, avícola, citrícola o feed-lot, es
infundado.
Estas fábricas controladas no contaminan más allá de los límites que hoy se
aceptan por los países más desarrollados del mundo"
El desorden de la política ecológica argentina es palpable no bien se
escucha la versión publicada de un reportaje telefónico que se le realizó al
Presidente del INTI, Enrique Martínez. Le preguntan:
"La planta Alto Paraná (una de las más criticadas porque teniendo tecnología
ECF (libre de cloro elemental no la usa y funciona en base a cloro elemental
gaseoso y contaminante), ¿es comparable a las uruguayas en términos de
tecnología?
Es más vieja, es la misma tecnología de hace más de veinte años.
Esa planta tiene una certificación ambiental iso 14001. ¿Quién la otorga en
Argentina?
Esa certificación la consiguió la empresa con una certificadora
internacional". (¿¿??)
Ya en el artículo mencionado María Cristina Area ha dicho: "la legislación
uruguaya es más estricta y organizada que la argentina"
A su turno el Dr. Mario Feliz de la Universidad de La Plata expresó: "Para
hacer esta campaña contra las plantas uruguayas habría que emprenderla
también con el control de la contaminación en general en la Argentina.
Porque el Río de la Plata está totalmente contaminado y el 95% de esa
contaminación fue producida por nuestro país"
El mismo autor y catedrático en un artículo titulado "La guerra del papel"
(puede ser consultado en Misiones on line del 6/2/06) escribe:
"En nuestro
país existen unas 10 plantas de producción de celulosa que vierten sus
efluentes al río Paraná provenientes de una producción de no menos de
850.000 toneladas anuales de pulpa de celulosa. Estas empresas: Celulosa
Campana y Gral. Bermúdez, Papelera del Plata, Wixel, Campanita, Papel Prensa
de San Pedro, Iby en Entre Ríos, Andino sobre Santa Fe, Alto Paraná S.A.,
Piray y Papel Misionero en Misiones; contaminan el Paraná desde hace años.
La presencia de contaminantes provenientes de la planta de Gral. Bermúdez
(compuestos orgánicos clorados) ha sido verificada por Green Peace, según un
informe publicado por la organización. Por otra parte, está universalmente
probado que, la vieja tecnología aplicada en las plantas argentinas
(esencialmente el proceso de blanqueado con gas cloro), es causante de la
generación de organoclorados, entre ellos dioxinas de alto grado de
toxicidad.
Estos productos son arrojados al río desde, al menos,
el año 1929. ¿Cómo es posible, entonces, que nuestro gobierno reclame por la
posible contaminación que generarían las plantas sobre el Uruguay y al mismo
tiempo admita que una decena de empresas argentinas estén contaminando el
Paraná y el Rio de la Plata?
La provincia de Entre Ríos tiene en su territorio una planta productora de pasta celulósica (Iby, que produce 18.000 TM anuales) y sobre las costas santafecinas del Paraná, frente a la tierra entrerriana hay otras más. Pero, además, esta provincia es una importante productora de madera, de bosques implantados, que destina el 60% de su producción a la elaboración de celulosa y tableros. La vocación ambientalista de su gobernador puede ponerse en tela de juicio, justificadamente.
Sería comprensible la actitud de los políticos municipales que en forma
oportunista y por ignorancia (que se empecinan en no subsanar) se suben a la
turbulencia irracional. Pero, no se encuentra justificación para el
comportamiento del gobernador y de algunos funcionarios nacionales,
especialmente, del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Es probable, que una buena razón fuese que nuestro gobierno estuviera
actuando como defensor de la industria "nacional" para que ésta no tuviese
la competencia (uruguaya) de 1.500.000 toneladas anuales de celulosa, que
doblarían la producción nacional, producida por métodos más modernos,
aceptados en muchos países (USA, Australia, Chile, algunos países europeos,
etc). Mientras la industria "nacional" tiene patente de corso para
contaminar y por lo tanto no perder competitividad. ¿Será esta una política
de promoción industrial?
Por el contrario, Corrientes y Misiones han criticado fuertemente la actitud
del gobernador entrerriano y han resaltado que ellos recibirían con brazos
abiertos la instalación de plantas similares en su territorio.
Para Greenpeace de Australia el método de blanqueado que usarán las
papeleras de Uruguay (método ECF) es medalla de plata y para los
coordinadores de la campaña forestal de Greenpeace en Escandinavia, las
diferencias entre los métodos TCF y ECF, en cuanto a sus consecuencias
ambientales, son totalmente irrelevantes (…)"
La hipocresía de la política argentina es también denunciada por el Ing.
José Crotto, el 24 de febrero de 2006 en la revista NotiForestal (se puede
consultar en Infoextradigital.com.ar) en artículo que dicha revista le
pidió.
En extractos de la misma se puede leer: "Con grosera ignorancia, demagogia
inmadura y patoterismo prepotente se enfrenta a un país hermano y amigo con
consecuencias alarmantes.
# El País tiene una Ley Nacional vigente, la 25.080, votada por unanimidad
por todos los Senadores y Diputados, incluyendo los entrerrianos, para
fomentar el desarrollo de la foresto industria, entre ellas, la fabricación
de celulosa, como lo puede advertir cualquiera que se tome el trabajo de
leerla, al cual el gobierno entrerriano estuvo y permanece adherido. ¿Lo van
a negar en La Haya?
# El Gobernador Busti, ejemplo de incoherencia y demagogia, propició el
decreto 2554 en su primera gobernación (04-07-90) que se transformó en Ley
Provincial para el apoyo de emprendimientos celulósicos. Junto al Ing. Agr.
José Moulia, Secretario de Producción, firmaron un memorandúm de
entendimiento para un gran proyecto celulósico en 1997. ¿Lo van a negar en
La Haya?
# ¿Vamos a negar en La Haya que muy cerca de la principal fábrica argentina
(Alto Parana S.A.), fabrica que consume 2/3 de la madera que consumirá
Botnia, que utiliza la tecnología ECF desde hace 23 años, está la localidad
de Esperanza que en los últimos 30 años ha multiplicado su población casi 10
veces mientras que el total de la Argentina no ha llegado a duplicarse?
Nuestros seudo periodistas y seudo ambientalistas, explicaran que la gente
no conoce el riesgo que corre, porque solo ellos son los iluminados con la
razón y los conocimientos; y Esperanza está a unos 5 km. de la fábrica,
mientras Gualeguaychú esta a 35 km. de las futuras fábricas uruguayas.
Como hombre de campo soy lector del Martín Fierro y temo que como bien dice
el poema de José Hernández 'si la vergüenza se pierde jamás se vuelve a
encontrar'. Es tan inconcebible el nivel al que hemos llevado este
entredicho con un país intimo hermano y amigo, agrediéndolo con actitudes
fuera de la ley, y ocasionándole daños a su funcionamiento económico,
utilizando no la razón, sino la prepotencia del tamaño, que dudo que los
gruesos errores cometidos puedan ser corregidos por nuestra obcecada
dirigencia.
Por lo tanto, para aclarar bien, que esta actitud no corresponde a la
mayoría del pueblo argentino, ni mucho menos a la mía: POR TANTA NECEDAD, YO
ME DISCULPO. Ing Agr. José E. Crotto".
En el artículo arriba mencionado ("Sin vergüenza y con orgullo: carnaval de
Gualeguaychú") el Dr. Mario Féliz de la Universidad de La Plata pone en
cuestión toda la política argentina respecto al tema: "Mientras se violan
sistemáticamente las leyes argentinas y se desconoce el derecho
internacional, con el consentimiento y/o complicidad de la autoridad, se
argumenta que el Uruguay habría violado el tratado del río compartido. Y se
convierte este argumento en sustento de la actividad ilegal de cortar los
pasos internacionales. Veamos que hay de cierto en todo esto.
El tratado dice que la parte que construyera 'obras de entidad suficiente
para afectar … la calidad de sus aguas, deberá comunicarlo a la Comisión, la
cual determinará sumariamente, y en un plazo máximo de 30 dias'. (Art.7).
Por otra parte, el artículo 9 dice: 'Si la Parte notificada no opusiere
objeciones o no contestare dentro del plazo establecido en el articulo 8
(180 días) la otra Parte podrá realizar o autorizar la realización de la
obra proyectada'.
¿Se habrán dado los pasos establecidos en el tratado? Los empresarios
piqueteros dicen que no y el informe del GTAN, del 3 de febrero de 2006, los
avala. En el inciso 1 afirma: ' Al autorizar unilateralmente las plantas
proyectadas, la República Oriental del Uruguay vulneró las obligaciones
asumidas en virtud del derecho internacional general y del Estatuto del Río
Uruguay de 1975.'
Cuando se lee el punto parece que el asunto estuviera terminado. Uruguay
violó el Estatuto y, por lo tanto, nosotros violamos todas las leyes que sea
necesario para terminar con la ignominia de la industria.
Sin embargo, sorpresivamente, nos encontramos con la Memoria Anual del
Estado de la Nación 2004, que fuera leída, por el ejecutivo, ante el
Parlamento argentino en marzo de 2005. En este documento, en la parte
correspondiente al Ministerio de Relaciones Exteriores, entre los objetivos
respecto de las relaciones con Uruguay, señala: 'Avanzar hacia la libre
circulación permanente de personas, simplificando gradualmente controles
sanitarios y aduaneros, teniendo, como base, el Memorando de Entendimiento
sobre la Libre Circulación de Personas, firmado el 30 de noviembre de 2001,
en Montevideo.' ¡Política exterior de la Nación que ha sido modificada, de
hecho, por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú!
Cuando el documento aborda los LOGROS de la política de relaciones con
Uruguay dice: 'En marzo tuvo lugar, en Montevideo, una reunión entre los
Cancilleres Rafael Bielsa y Didier Operti.' Y, más adelante, agrega: 'En el
mismo mes, ambos países firmaron un acuerdo bilateral, poniendo fin a la
controversia por la instalación de una planta de celulosa en Fray Bentos'.
'Este acuerdo respeta, por un lado, el carácter nacional uruguayo de la
obra, que nunca estuvo puesto en entredicho y, por otro lado, la normativa
vigente que regula las aguas del Río Uruguay a través de la CARU (Comisión
Administradora del Río Uruguay).' 'Asimismo, supone una metodología de
trabajo para las tres etapas de construcción de la obra: el proyecto, la
construcción y la operación.'
¿Cómo es, entonces, que el GTAN (argentino) dice, dos años después, lo que
dijo? ¡Aquí, una sensación de vergüenza me apretuja el corazón!
Como hemos visto el Estatuto del Río Uruguay habla de la calidad de las
aguas, y es sobre este aspecto que nuestro país debería prestar atención y
seguramente se podrá acordar un procedimiento para el correspondiente
control.
En efecto, en esta etapa del proyecto el Estatuto prevé que si la parte
afectada (Argentina) tuviera objeciones tendrá que elevar una comunicación
donde 'deberá precisar cuáles aspectos de la obra o del programa de
operación podrá causar un perjuicio sensible a la calidad de sus aguas, las
razones técnicas que permiten llegar a esa conclusión y las modificaciones
que sugiera al proyecto o programa de operación.' Cosa que no se ha hecho,
ya que el informe del GTAN no es más que un conjunto de objeciones no
fundadas. Por último, corresponde destacar que el Estatuto nada dice de
posibles o supuestos daños a la atmósfera."
Un mes atrás, aproximadamente, un cable de EFE daba cuenta que el Ministro de Ambiente del Paraguay, Alfredo Molinas, denunciaba a la Argentina de contaminar el río común, el Paraná.
Concretamente de "un delito contra la salud pública por la contaminación de la papelera situada en la localidad argentina de Puerto Piray". La denuncia, que se extendía a las papeleras argentinas Alto Paraná y Pepel Misionero, especificaba que se lanzaba al Paraná cloro, azufre y otros elementos químicos que se utilizan en el tratamiento de la pasta celulosa y todos son altamente contaminantes. Voceros del Ministerio paraguayo explicaron que Molinas recurrió a la Fiscalía ante la falta de respuesta a una reclamación presentada ante la Comisión Mixta Paraguayo-Argentina del Paraná (COMIP) para que se analicen las aguas del río.
El 17 de marzo de 2006, ABC color, titulaba "Papeleras del vecino país
contaminan el río Paraná" y explicaban que "Argentina exige al Uruguay lo
que no cumple con Paraguay.
Las papeleras argentinas de la provincia de Misiones siguen contaminando
impunemente las aguas del río Paraná, frente a la localidad paraguaya de
Carlos Antonio López, departamento de Itapúa. La Argentina adopta una
actitud contradictoria. Busca impedir que Uruguay instale dos plantas
celulosas, en aguas compartidas entre ambos países. Sin embargo, sus
papeleras contaminan el río Paraná, en una zona compartida con Paraguay.
Esta actitud de la Argentina se puede calificar de hipócrita, porque, por un
lado, pretende evitar que Uruguay instale una papelera sobre el río que
comparten, bajo pretexto de que la misma contaminará el curso hídrico. Pero
este argumento carece de seriedad, considerando que las papeleras que tienen
(los argentinos) sobre le río Paraná están contaminando con sus efluentes
dicho curso hídrico, afectando la fauna íctica en aguas compartidas con
Paraguay" El artículo finalizaba diciendo que "Las papeleras que se
pretenden instalar en Uruguay prometen introducir tecnología que logre una
producción más limpia, sin daño ambiental, con sistemas de tratamiento de
sus efluentes líquidos y de sus emisiones gaseosas. Evidentemente, serán
mejores que las papeleras argentinas de las provincias de Misiones, que sin
un tipo de tratamiento tiran sus desechos contaminantes al río Paraná". De
esta manera el ministro del Ambiente de Paraguay, Ing. Alfredo Molinas,
sugirió, según informó Radio Ñandutí, como medida alternativa y de urgencia,
el cierre temporal de las papeleras hasta tanto construyan un sistema de
tratamiento de sus efluentes. Esta propuesta ni siquiera se tuvo en
consideración por parte de los argentinos. Agregó que "la referida fábrica
no posee una planta de tratamiento de los denominados líquidos efluentes que
son vertidos al río a través de cañerías ubicadas por debajo de las aguas,
para que no estén expuestas a la vista". Molinas indicó que técnicos de su
institución tomaron muestras de los desechos y encontraron una gran cantidad
de ácido sulfúrico mezclado con cloro. "Los pecadores de la zona se quejaron
de la muerte de pescados".
*Ex Senador, ex Director de Jaque, ex Director de Posdata.
(Posdata: A Baltasar Brum, en la fecha de los 73 años de su muerte,
principal artífice de la política exterior)
