PERU: ALERTA HUMALA, MILITARES EN EL PODER O EN EL CONTRAPODER

 

Abril de 2006

por Strategicos


Es probable que el mayor Humala sea realmente el candidato de los sectores pobres del Perú pero también -y esto no es un dato indescifrable- es el hombre que expresa al nacionalismo por dos vías; derrotó a Sendero Luminoso metiendo a su jefe Abigail Guzmán en una cómoda jaula cárcel de la Marina y tuvo un papel protagónico en la guerra relámpago entre Perú y Ecuador. Guerra en la que en realidad intervino Chile y de alguna manera también la Argentina con la extraña política del general Balza y la masonería caribeña. Masonería comedora de plátanos verdes,aglutinada en el UNIBAN,el banco bananero mas importante del Caribe, proveyendo de armamento a una de las partes y violando las cláusulas de país garante.


Humala puede ser un Evo, alguien que expresa a las sectores más postergados de la sociedad indígena. Puede ser parte del indigenismo que reaparece en el subcontinente pero puede ser también el verdadero delfín de Fujimori, quien acaba de casarse con una japonesa para reforzar su japonesidad y evitar una extradición cada vez menos probable.

 

HumalLa como Fujimori toca las cuerdas profundas del nacionalismo peruano y crea un nuevo desequilibrio entre los países andinos, ese largo país cuchillo que es Chile y que pertenece a esa tribu blanca formada por Argentina y el Uruguay, pero replantea también el nuevo rol de los ejércitos en América Latina. Son dos, uno de ellos apoyar la desmilitarización deseada por los americanos y sus agentes disfrazados de izquierdistas como Vertvitsky para que todo se transforme en una simpática policía montada del Canadá. Una utopía. El otro que los ejércitos reaseguren los intereses nacionales de sus países -es el caso del chileno- de lejos el mejor sistema de armas integrado de Sudamérica. El tercero es algo inesperado. Deshecha la guerra fría y sin potencia equilibrante en el marco geopolítico algunos ejércitos latinoamericanos,Venezuela, Nicaragua, Perú encarnan potenciales golpes por izquierda que nos retrotraen al modelo justamente peruanista de Velasco Alvarado. Chávez ya lo hizo en Venezuela e inauguró el prusianismo tropical sustentado en la renta petrolera y en el pejagoso culto a la personalidad.


Vuelve de alguna forma lo qué Lateauy, el colonizador de Argelia y en cierto modo su creador, llamaba la función social del soldado que De Vigny retrató en Grandezas y Servidumbres de la vida militar. Pero esto que en Europa alcanzó su limite con la ley del servicio militar obligatorio-ahora en plena retirada por la nueva tecnología y presupuestos militares acotados- puede ser valido en los países pobres de América Latina en donde el ejercito-como ocurrió en la Argentina justista y peronista de los años 40 - aparece como sucesor hegemónico frente al simple agotamiento de los partidos políticos.


La revolución francesa indigenista no tiene la forma del marxismo leninismo en ese caso sino la sombra inquietante y ya trabajada por el tiempo del bonapartismo interclasista.


Si se suma a esto el indigenismo, apto para escribir libros o proveer de servicio domestico a gente que no tiene la menor idea de lo que es un indígena-un indígena de izquierda es un genuino descubrimiento extraterrestre-podemos decir que un animal nuevo reaparece en el escenario latinoamericano, tierra de dinosaurios estratificados.


Pero no tan nuevo en verdad. Ejércitos bonapartistas y masones crearon los países latinoamericanos en el siglo XIX. No es extraño que ahora quieran alcanzar el poder político de la mano de gente como Humala que promete el paraíso sobre la tierra a gente que solo conoce el infierno del tedio, de la pobreza y de caseríos de adobe de hace 200 años mas o menos.


Lo cierto es que frente al emerger de caudillos militares por izquierda que vienen a defender sus intereses nacionales y de países solidamente estructurados como Chile que tienen alianzas con Gran Bretaña y Holanda -mucho mas confiables que los ridículos tropicalismos norteamericanos de esa ciudad divertida que es Miami, la Argentina sigue en la indefensión.


No se sabe quien ganara en el Perú todavía -hay empate técnico y todo se reduce a quien pasara al ballotage para seducir a un electorado de 16.000.000 de votantes.


El candidato que gusta a la derecha tradicional es la señora Lourdes. El mayor Humala espanta a los sectores energéticos que tenían el mismo temor por la llegada de Evo al poder pero también a los homosexuales porque expresa al machismo -justamente indígena-de los pueblos del altiplano. Alan García, casado con una argentina es el hombre que intenta revitalizar al viejo APRA de Haya de la Torre desde una perspectiva socialdemócrata que ya anteriormente fracaso.


Pero independientemente de quien sea presidente el factor militar y la vocación bonapartista de Humala y su seguidores es lo que hay que analizar desde el punto de vista de los intereses argentinos. Serán un contrapoder y trataran de desestabilizar al nuevo gobierno -si pierden -con la misma eficacia conque los sindicatos argentinos liquidaron el experimento del doctor Alfonsín. Nuevo sindicalismo militar e indigenista se visualiza. Ideal para las ventas de armas. Muy movedizo para las almas bellas que sueñan con la paz en América Latina,los Derechos Humanos patrocinados por el CELS, la presión de las ONGs y un Pacífico Sud imperturbable.


Habrá que esperar unas horas para entender la cuestión.

 
Entre tanto, Tomas Eloy Martínez y Vargas LLosa están muy preocupados.


Desolador.

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