Abril de 2006
La guerra esta llegando al campo de la inteligencia en
Sudamérica pero con criterios algo diferentes a los de la Guerra Fría. Así, Hugo
Chávez quiere utilizar personal e informática cubana para controlar sistemas
regístrales y de notarias varias y de paso los niveles de producción petrolera.
Informamos del asunto por separado. Simultáneamente el Banco Mundial ha
destinado una línea de créditos para analizar la regionalización de los
registros de automotores, aviones, barcos y personas -léase Migraciones - y la
cabeza del control caribeño del asunto se encontraría accidentalmente en Miami.
En ese aspecto la medida de Chávez apunta exactamente a lo mismo: el control
poblacional y en general el control sobre la persona común comienza con una
partida de nacimiento. Culmina con una de defunción. Si el estado nacional se
retira de esas responsabilidades se habrá cumplido un paso importante hacia la
regionalización hegemónica unilateral que en el caso de Chávez adquiere
características de control ideológico. Simultáneamente los acuerdos y el
seminario desarrollado por el FBI en Chile recuerda las épocas en que la
Argentina era la niña mimada del hemisferio y Carlos Menem hablaba en el Fondo
Monetario Internacional.También en esos tiempos tanto el FBI como la DEA
impulsaban proyectos. Pero en Buenos Aires.
En el caso chileno aparece nuevamente la conexión árabe. Y todo nos remite a un
ignoto ingeniero egipcio especializado en logística naval que desapareció
abruptamente del país trasandino. En verdad mientras el FBI da clases lo cierto
es que a Barakat no se lo encuentra por ninguna parte. Los hechos.
En Chile, David Strange, jefe del Escuadrón de Terrorismo Interno de la
División Sacramento (California), y el jefe de la División San Francisco, Tedd
Porter, instruyeron durante cuatro días a especialistas chilenos en el tema,
para el establecimiento de una fuerza de tarea interagencias.
El seminario Métodos de Financiamiento del Terrorismo, que duró cuatro días, fue
coordinado por el gobierno chileno y la Embajada de USA.Del encuentro
participaron 34 agentes chilenos representantes de la Agencia Nacional de
Inteligencia (ANI), Carabineros, Investigaciones, el Ministerio Público y la
Unidad de Análisis Financiero (UAF). La ceremonia de clausura del evento estuvo
encabezada por el director de la policía civil, Arturo Herrera, por el director
de la ANI, Gustavo Villalobos, y el embajador estadounidense Craig Kelly.
Los agentes de la ANI, quienes habrían manifestado un especial interés en el
tema, y el resto de los delegados "fueron capacitados sobre técnicas para
detectar capitales sospechosos de financiar actos terroristas, análisis de
documentos financieros, lavado de dinero, técnicas de interrogatorios en
investigaciones sobre terrorismo y análisis forense de documentos y
computadores".
"Estamos capacitando en cómo crear una fuerza de tarea y cómo compartir
información entre las agencias. Esta coordinación debe ser mediante un sistema
de dos niveles: un nivel alto, ejecutivo; y uno de investigador a investigador,
de fiscal a fiscal, etc. Las fuerzas de tarea que tenemos nosotros están
funcionando muy bien dentro del país", explicó el agente especial del FBI, David
Strange.
Agregó que "tenemos fuerzas de tarea conjuntas contra el terrorismo, más de 100
en todo Norteamérica. No sólo incluyen al FBI, sino a todas las agencias que
forman parte del servicio público. Federales, como aduanas, migración,
guardacostas, o de estados como policías locales".
Según el agente norteamericano Chile debería crear el nuevo organismo, pese a
que este tipo de actividades en el país esté restringida a grupos locales -o
terrorismo doméstico- como son el conflicto mapuche y las acciones esporádicas
de movimientos subversivos chilenos.
"Nosotros hace 15 años podíamos decir exactamente igual: que no había ningún
vínculo extranjero, sino sólo terrorismo doméstico. Pero llegó al punto que el
terrorismo internacional arribó a USA. Lo que queremos hacer en nuestro país no
es investigar el terrorismo, sino prevenirlo. Estas fuerzas de tareas en
conjunto tienen por misión justamente eso".
En el país vecino, el caso que más sospechas ha despertado respecto de dineros
usados para financiar a grupos terroristas internacionales es el del comerciante
libanés Asaad Ahmad Barakat, quien tenía negocios en Iquique, aunque vivía en
Paraguay, quien fue incluido en una lista de sospechosos por
USA.
Asaad Ahmad Mohammed Barakat tenía participación en dos empresas importadoras
que trabajan en la zona libre del puerto de Iquique, a 1.700 kilómetros al norte
de esta capital, donde se había instalado hace un año y medio.
Barakat abandonó Chile el año pasado luego que surgieran sospechas de que sus
actividades comerciales encubren el financiamiento de las actividades
terroristas de Hezbolá.
A comienzos de semana el Departamento de Estado norteamericano sostuvo que
existen sospechas de que existen en el norte chileno, así como en otros países
latinoamericanos, actividades de presuntos terroristas.
Pero el gobierno descartó esa posibilidad.
Según fuentes, Barakat envió desde Brasil poderes para abandonar su
participación en las dos empresas importadoras. Otros nueve árabes que
trabajaban para Barakat dejaron Chile en diciembre luego que fueron investigados
por la justicia. El gobierno había formulado una denuncia por presunta
infracción a una ley antiterrorista.
El ingeniero Ahmad Barakat es egipcio, se ignora su fecha de nacimiento y si
bien su teléfono parece ser 002023701467 sus datos son poco conocidos. Se lo
sitúa como un experto en logística naviera. Integra la Holding Company for
Maritime Transport de Egipto.
La Redaccion.
