STORA ENSO: LA TERCERA PAPELERA EN EL URUGUAY

 

Abril de 2006

 

La empresa sueco-finlandesa Stora Enso decidió construir en Uruguay la tercera planta de celulosa del país, señaló el viceministro de Medio Ambiente oriental, Jaime Igorra.
Desde hace meses, la compañía ensayaba emplazamientos en Uruguay y otros países de la región-el Brasil fundamentalmente - y, confirmó Igorra, en definitiva se inclinó por el departamento uruguayo de Durazno.
De concretarse la inversión de Stora Enso, por un monto total de 1800 millones de dólares, Uruguay tendría a mediano plazo tres fábricas de celulosa en su territorio, si se cuentan las que ya están construyendo la empresa finlandesa Botnia y la española ENCE, ambas en Fray Bentos.


Coincidencia y puntualidad

Justamente, la decisión de la compañía nórdica se conoció poco después de que el gobierno uruguayo anunciara el fin de la negociación con la Argentina para solucionar el conflicto por las papeleras.

Fueron prolijos. Esperaron a que Enrique Iglesias saliera del Banco de Desarrollo Interamericano y luego simplemente fusilaron las negociaciones y chicanas varias que se preparan nuevamente del lado argentino. Apelar a la Haya es esperar la colonización lunar y mucho antes las papeleras estarán trabajando y exportando a pleno.


La instalación de una tercera empresa fue confirmada por el intendente departamental de Durazno, Carmelo Vidalín.

"Será mucho más grande que la de Botnia y estaría funcionando en 2009", precisó el intendente del departamento ubicado en el centro del Uruguay. Ese distrito está atravesado por el río Negro, que vierte sus aguas en el río Uruguay.


Vidalín consignó que Stora-Enso adquirió 23 mil hectáreas y proyecta comprar 100 mil para desarrollar un megaemprendimiento, que en su etapa de construcción "significará 10 mil puestos de trabajo directos". Agregó que hace dos meses se inició la etapa de elaboración de tierra y de plantación de pinos y eucaliptos.


¿Pero que es Stora -Enso?

Stora Enso es un complejo integrado que incluye papel, packaging, productos forestales, impresión de publicaciones y almacenamiento y transporte de maderas.

Con 43.000 empleados y una facturación de 13.2 billones de Euros en el 2005 el grupo trabaja en mas de 40 países en cinco continentes posicionándose como líder en el mercado global. Stora Enso tiene una capacidad de producción anual del orden de las 16.9 millones de toneladas de papel y tiene oficinas en Helsinki, Estocolmo y Nueva York ya que trabaja activamente en ese país .También en el Canadá, además de África, Extremo Oriente y diversos países europeos.


La empresa que ha elegido al Uruguay como su cuartel general de operaciones para Sudamérica también se ocupa de desarrollar actividades en cooperación con Finlandia. Pero tiene mayor multiplicidad de productos que la empresa finlandesa cuestionada ya que utiliza madera para emprendimientos en construcciones, siguiendo el modelo de la vienesa Interholtz y se ocupa asimismo de instaciones industriales para el reciclaje del papel.


Los objetivos del grupo -a cuyo balance del 2005 y sus previsiones hemos podido acceder -incluye para este año una significativa expansión en China, Sud América, y Rusia.


Con una combinación de moderna capacidad productiva, y una estrategia en el tratamiento de la madera como si se tratara de un raw material-material estratégico justamente - el grupo mantiene un crecimiento sistemático a nivel mundial.

La jugada uruguaya demuestra que la opción es estratégica, que es un planteo básicamente desarrollista mal que les pese a los ecologistas, siempre un poco tributarios del pensamiento pesimista alemán sobre la finitud del mundo en la preguerra de 1939 y -sobre todo- que los fracasos de la diplomacia argentina han logrado que la población uruguaya adquiera a la vez sustento y cohesión detrás de su gobierno.

El país mira fríamente hacia su futuro.Intenta salir de su rol de captador financiero del MERCOSUR y frente a esto nada podrán ni los cortes de ruta ni las contorsiones del socio intelectual de Juan Gelman, el embajador Patiño Meyer dedicado a la minuciosa exhumación de cadáveres y a un paso de ser declarado simplemente persona no grata.

Los suecos llegan, inexorablemente, junto con los finlandeses. Son otros 1800 millones de dólares de inversión directa que se suman al pequeño país al que todos creían imaginar como uno de los socios desvalorizados del Mercosur.
 

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