Abril de 2006
Edgardo Arrivillaga -Isidoro Gilbert
Tal como anticipamos repetidas veces una simple estrategia uruguaya consistiría
en congelar los depósitos de argentinos en el Uruguay -medio funcionariado
caería en la volteada y -simultáneamente -aplicar un impuesto gravoso a las
propiedades de los argentinos en Uruguay así como a las sociedades off-shore que
las empresas argentinas constituyen por 600 dólares en la vecina orilla para
evadir impuestos y evitar un eventual corralito que con la Argentina de hoy es
siempre previsible si las cosas van realmente mal. Este informe de Isidoro
Gilbert -que manifiesta sus dudas al respecto - nosotros menos, tiene
algunas perlas que conviene remarcar. Pone de relieve la meteorológica
imbecilidad local como la de Jorge Arguello, al declarar megafonicamente
que era necesario arruinar los créditos uruguayos para las obras en
discusión,hecho que no solo lo descalifica para cualquier embajada sino para
cualquier carrera seria en el mundo interconectado de hoy. El diputadito
de los lagrimeantes ojos de conejo -que preside la Comisión de Relaciones
Exteriores, nada menos -se ha ahorcado solo y de eso no se vuelve. El gobierno
sigue pensando que la Argentina tiene un epicentro del mundo casi genético e
inexplorado por los otros. Sigue pensando en términos de Argentina Potencia y
eso ya fue y no entiende que una guerra ecológica llevada hasta las últimas
consecuencias jurídicas puede terminar en una inevitable perdida de soberanía
para los chicos y los grandes con ribetes inesperados.Abre espacios a la
legislación internacional y regional en la materia que al país históricamente
incumplidor no le conviene.Y nunca como ahora el discurso de deuda por
territorio-usufructuo intelectual de pequeños grupos de reflexión -puede
convertirse en una tasa ambiental o en una compensación común a todos-para toda
la comarca - y el seudonacionalismo de la izquierda populista habrá favorecido
-una vez mas - a intereses que no son exactamente los nacionales. Ni argentinos,
ni uruguayos, ni brasileños. Menos aún los de la entidad llamada Mercosur que
cada día se parece mas a la Organización de Unidad Africana, que si, existe,
pero muy pocos la conocen. Ni se interesan en el asunto.
Entre Kirchner y el general Galtieri las coincidencias son cada vez mas
marcadas. También el general majestuoso lleno una plaza atrapado en su propio
discurso -con mas espontaneidad y menos pitanza gratuita que Kirchner en
verdad-y luego terminó aniquilado por la realidad que lo aplastó como a un
incomodo insecto. Pero lucha era contra Gran Bretaña. Segunda potencia del
universo anglosajón. La lucha contra el Uruguay, diseñada por una cancillería
inexperta para un presidente caprichoso es el mamarrachismo del mensaje serio
del nacionalismo viejo que en las manos de este experimento ha caído en las
anchas fauces de la utopía. El presidente bisoño del centroizquierdismo
argentino populista comienza a languidecer arropado en sus sueños improductivos
aunque no lo advierte. Los votos en el mundo del poder real no se cuentan. Se
pesan. Los que hoy lo cortejan son la misma canalla que terminará por
abandonarlo a su suerte. Exactamente como han hecho con otros.
Las papeleras son un imperativo categórico para los uruguayos. Para la sociedad
argentina una murga desabrida que se congrega en las riberas de un río lejano.
Un museito coloreado de mosquitos y aroma provincial. Y la pérdida de soberanía
esta muy cerca mientras la corneta triunfante de grupos como Greenpeace
resuena.I nesperadamente el territorio argentino, uruguayo, brasileño, paraguayo
ha encontrado su disciplinador CELS. Del lado ambientalista, claro.
Vamos a Gilbert
La versión de una idea que el propio canciller Jorge Taiana la calificara de
vieja data, no nació espontáneamente en los medios, aunque con matices hayan
sido dos, Clarín (que hizo del asunto su tapa) y La Nación: hubo un alto
funcionario que la hizo circular el miércoles en Brasil, durante la trilateral
entre Kirchner, Lula y Hugo Chávez, en la que la estrella fue la ratificación
del proyecto de gasoducto sudamericano, la gran obra del siglo XXI, si es que
las disidencias que florecen no solo en el Río de la Plata, no la malogran.
Fuentes confiables comentaron a este corresponsal que las autoridades que llevan
puntualmente la relación con el Uruguay, "no le ven salida al conflicto" y que
esa misma sensación ronda por Montevideo.
Un dato sobre el endurecimiento local sería la convocatoria que Kirchner hizo a
todos los gobernadores para que el 8 de mayo se encuentren en Gualeguaychú, como
expresión de que las demandas de los asambleístas tienen respaldo nacional, que
"es una causa de todos". Es una manera adicional de respaldar la posición
oficial de llevar el caso ante la Corte Internacional de Justicia con asiento en
La Haya. Taiana reiteró ayer que ese paso se dará "en pocos días".
Seamos precisos; en la intimidad, altos funcionarios han comentado ante este
periodista, que no esperan nada de envergadura del Tribunal.
Aunque el canciller haya dicho que "no es nuevo" el ofrecimiento de pagar los
estudios de impacto ambiental, se supone que el lanzamiento es buscar reacciones
aquí en Uruguay para exhibir un interés permanente de Kirchner por encontrarle
una solución al diferendo. Sospechosamente se escurren otras bolas pero más
perversas. Una radio local, Continental, sugirió en sus programas matutinos
de ayer que en Montevideo se preparaban medidas para congelar los depósitos
bancarios de los argentinos. Va de suyo que es un intento de generar una corrida
bancaria, a guisa de presión.
Se supone que tal tipo de "guerra informativa" tiene un centro que las
desparrama. Otra que circuló aquí estos días es que se cortaría el suministro de
gas argentino a su cliente uruguayo.
Hay informaciones que mueven a risa, si no fuera dramática la situación. Por
caso que esa "novedad" de que Argentina se hacía cargo de los costos de una
eventual paralización de las obras de Botnia, le fue explicada a Lula por
Kirchner, que en su momento la oferta ya había sido formulada al gobierno de
Tabaré Vázquez durante las negociaciones entre el jefe de gabinete, Alberto
Fernández, y su par uruguayo, Gonzalo Fernández. Y que los argumentos ablandaron
las prevenciones de Brasil, que "no entendía" la decisión argentina de llevar el
planteo a La Haya.
Más aun: se pone en boca de Lula haber expresado que conoce "recién ahora" que
no existían estudios de impacto ambiental confiables y que por ello, el
brasileño se puso más cerca de Buenos Aires, equilibrando así su no apego a
darle el juego al Tribunal de La Haya.
Ningún observador puede creer que el máximo nivel brasileño desconozca al
detalle lo que acontece y que Lula se haya desayunado en el encuentro de San
Pablo.
Digamos que cuando se encontraron los dos mayores, se pusieron de acuerdo en una
posición crítica frente a Irán que ya sostuvieron en el seno de la OIEA.
Coordinarán posiciones si el asunto es discutido en el Consejo de Seguridad.
Pero que del caso no hablaron con Chávez que no comparte esa postura. Si se
enfatiza en medios oficiales locales que Lula fue muy crítico con el caraqueño
por lo que supone influencia negativa sobre Evo Morales en sus relaciones con la
brasileña Petrobras.
