UNA VISITA QUE TERMINÓ MAL

 

Abril de 2006

 

Hace pocos días la visita de la ministro de Defensa, Nilda Garre a la Escuela de Aviación Militar terminó bastante mal. La escorpionica señora iba caminando por un pasillo junto con Schiaffino y el Director de la Escuela (Schiaffino y el director son amigos de larga data) y de pronto advirtió que allí estaban plantados los cuadros de los miembros de la Fuerza Aerea liquidados por el terrorismo setentista. Rápida de reflejos oficialistas, un ministerio aún sin presupuesto no es tema menor, a la Garré se le ocurrió sugerir que esos cuadros había que sacarlos, a lo que el director de la Escuela le dijo redondamente que ella defendía los intereses de los montoneros, pero que el defendía a sus muertos. El asunto tuvo su cola ya que poco después, Schiaffino pretendió "reprenderlo" para no desubicarse frente al pinguinaje cada vez mas molesto con estos asuntos que comienzan a ser disfuncionales para la nueva sociedad argentina preocupada por la criminalidad, la cárcel abierta que campea en las plazas de la Ciudad de Buenos Aires y otros temas. Pero el director de la Escuela también sin mayores vueltas le dijo que si pensaba así era simplemente un traidor. Según las fuentes -más de una - a continuación hubo cautelosos intentos administrativos de pasarlo a retiro, pero ante la perspectiva que todos los oficiales de la Escuela de Aviación Militar pidieran simultáneamente el retiro -en cualquier país árabe serían bien acogidos, ganarían diez o veinte veces lo que ganan acá y además volarían con aviones de guerra y no con simuladores de vuelo-, se opto por "tapar" discretamente el asunto, y ahora es altamente secreto como se ve. Igualmente, tres oficiales de la Escuela pidieron el retiro. Parece ser que a partir de allí, la Garre, ex nacionalista, ex asesora del general Ongania, ex antiverticalista y que debe su vida a un hombre muy cercano al fallecido diputado Osella Muñoz se ha dado cuenta que esta parada sobre un pantano y que en verdad el destino de Caracas era mucho mas saludable.


En el mundo felíz argentino el asunto del terrorismo de los setenta, la memoria institucional de las fuerzas y la contramemoria impuesta por los intereses electorales cortoplacistas del gobierno subraya diferencias generacionales.
 

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