BENDINI: LEX DURA LEX

 

Mayo de 2006

Por Edgardo Arrivillaga

 

Como resulta claro de los interrogatorios que transcribimos sucesivamente el Ejercito de Bendini violó la ley de Seguridad Interior 24.059 y su reglamentación por decreto 1.273 del PEN y ejecutó actividades de inteligencia interna sobre todos los que estaban allí presentes el 24 de mayo pasado en la Plaza San Martín en un acto por los caídos por obra de la subversión revolucionaria de los años 70.

Esto se hizo tanto sobre gente que tiene estado militar, los que lo tuvieron en algún momento, los considerables civiles que superaron los rutinarios cálculos del poder.

Las causales hipotéticas que provocaron el desmantelamiento del sistema de inteligencia de la Armada son exactamente las mismas del actual paso en falso del gobierno. Pero ahora se vuelven de forma concluyente contra la Ministro de Defensa, doctora Nilda Garre, que es abogada y no entomóloga y contra el actual jefe de la fuerza Ejercito, general Bendini.


La primitiva información que llevo a la unificación del sistema de inteligencia militar fue cuidadosamente filtrada, destilada e instilada en su momento por el periodista Horacio Vertvisky, agente de un grupo de presión americano ya conocido por todos - el CELS – acompañado por una maniobra extorsiva que ahora se vuelve dialécticamente contra el propio gobierno. Y lo cierto ante estos hechos rigurosamente confrontativos y rigurosamente incompatibles a la vez con las apelaciones a la “ pluralidad “ política es que una estrategia ciudadana y no militar de carácter mínimamente jurídico debería considerar tomar acciones convenientes contra el Ministerio de Defensa, responsable de la Fuerza que efectuó las tareas de espionaje, así como informar oficialmente a la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Actividades de Inteligencia y Defensa y Seguridad de la confusa situación creada. Del mismo modo reclamar a la vez tanto al Ministerio de Defensa como al Ejercito para que proporcionen la nómina completa al juzgado del personal de inteligencia que se encontraba presente, tanto de uniforme como sin el, intentando precisar de quien dependían, quienes eran sus jefes y que instrucciones con respecto al desarrollo del acto recibieron.

Estas medidas de carácter necesariamente preventivo deben hacerse extensivas a todo el personal que maniobraba como fotógrafos sin identificación, así como a las personas que buscaban pruebas testimoniales fotográficas y filmadas sin aparentemente pertenecer a medio periodístico alguno. De la misma forma, correspondería que algún grupo ciudadano solicite a un juzgado que libre oficio a la Policía Federal para determinar que medidas se tomaron para la protección del acto en cuestión y, que personal de inteligencia de la fuerza de seguridad se encontraba presente, Finalmente que instrucciones habían recibido tanto de la Secretaria de Seguridad Interior, dirigida por un militar retirado y plagada de militares del llamado grupo de los 33 estrechamente vinculada a la problemática de la Defensa desde hace años por intermedio de la Fundación SER.

Igualmente para reforzar esta dinámica protectiva reclamar al Ministerio del Interior de la cual depende esa secretaría la posible individualización de personal militar que violaba la ley 24.059 ya que la Policía Federal resulta única autoridad de aplicación, de la tajante ley junto con las otras dos fuerzas federales Gendarmería y Prefectura No hay que descartar establecer si la Secretaria de Inteligencia dependiente de la Presidencia estaba al corriente del tema y que grado de coordinación existió entre el personal militar de inteligencia, el personal administrativo de seguridad interior, el personal de inteligencia de la Presidencia si es que este se hallaba realmente presente en la plaza y el personal de inteligencia de la Policía Federal argentina para determinar sino se violó arbitrariamente el principio jurisdiccional y el ámbito de aplicación legalmente predeterminado.


Una estrategia defensiva medianamente razonable tanto por parte de los militares culpados como de los civiles –y ahora veremos porque -debería exigir simultáneamente el libre acceso de los informes de situación producidos por cada estructura administrativa de inteligencia presente en el lugar para establecer con cierta razonabilidad los elementos de lo informado. Esto hay que hacerlo sencillamente porque la hipótesis del aparentemente hiperconflictivo desarrollo del acto desarrollada por el gobierno. es altamente peligrosa. El principal síntoma de peligrosidad lo determina el propio gobierno por intermedio del responsable del Ejercito que no solo está vulnerando el principio de libertad de expresión de una parte importante de la ciudadanía al castigar arbitrariamente a su personal, sino que ejerce, por efecto parabólico, un tácito amedrentamiento contra los civiles presentes, con el claro objeto de disuadir posibles actos que se realicen enmarcados en la misma tónica y que contradigan la política oficial en el asunto como lo ha demostrado la prohibición de asumir a su banca del diputado Patti. Simple victima residual de una campaña desarrollada por la línea interna de Montoneros que respondían al sistema de colaboración con las Fuerzas Armadas de la época.


Juan Gelman y amigos

El hecho de que el Ejercito haya provocado quiebres en la normalidad institucional durante el siglo pasado, incluso con severos enfrentamientos internos, es un elemento inherente que preocupa aún mas a lo ciudadanos con lo cual el efecto de amedrentamiento se potencia y la evidente feudalización de los sistemas de aplicación de la ley de ser cierta esta situación y así parece serlo crea semillas de sospecha que llegan linealmente al corazón del propio gobierno. No solo del transitorio general Bendini. Y en ese aspecto el transitorio general Bendini no debe engañarse. Los civiles no temen a los militares del pasado sino a esa extraña galaxia ideológica política que se visualiza y que recuerda mas al soldado político que al militar profesional. Los samurais del pasado no asustan a nadie. El totalitarismo esencial del presente desarrollado por un militar públicamente admirador de las tesis antisemitas de Walter Beveraggi Allende si es un factor de riesgo algo preocupante.

Pero el mito de Bendini, continuado también por el gobierno, sostiene que se ha hecho apología del terrorismo de estado – lo cual revela mala información- pese a la multiplicidad aritméticamente abrumadora de informantes presentes en la Plaza San Martín. Pero todo tiene una cierta lógica. Al no poder aplicar el Código de Justicia Militar a los civiles resulta bastante sorprendente que no se ejerzan acciones por vía penal contra ellos si se tratase con exactitud de un delito, cosa que debe probarse jurídicamente de forma fehaciente. Pero –y ahora también enseguida veremos porque - el gobierno no puede hacer esto simplemente porque la metáfora golpista en un simple fuero penal civil se caería en pedazos y el homenaje a las víctimas de la subversión de la cual el gobierno fue cómplice directo y ejecutor activo en el pasado quedaría totalmente al descubierto. La segunda contradicción es que hay una política de cercenamiento de las libertades individuales de forma gradual. Esto ya se hizo notar durante el desarrollo de la Feria del Libro, un ambito cultural, en la cual la doctora Garré exigió la eliminación de textos antisubversivos de carácter simplemente histórico que se encontraban en el stand de publicaciones del Circulo Militar. Esto no solo es una tontería, Es ineficaz. Como lo demostró la larga prohibición de los símbolos peronistas en su momento, y anteriormente la absurda reescritura por parte de Rivera Indarte de los años de Rosas en el siglo XIX. Implacablemente la historia real generacionalmente vuelve y esto al menos esto, el gobierno debería intuirlo.

Tercero, la evidente intención de eliminar a los liceos militares sin causas reales que lo justifiquen para subsumirlos en un difuso plan nacional de educación del cual se desconocen sus objetivos, metas y alcances.

Todos estos elementos hacen pensar que el gobierno está desarrollando un plan de gradual desmantelamiento de las instituciones que no pòdrá controlar en el largo plazo y en el caso especifico del Ejercito abona la teoría de que se esta estudiando su reemplazo por una estructura militar única de seguridad con elementos bastante similares a la policía del Canadá -en su mejor expresión -o a las milicias chavistas que gradualmente han ocupado el espacio de la Defensa Nacional en Venezuela.

La imaginada inminencia del rebrote subversivo militar enmascara a los verdaderos subversivos que están en el poder.

Veamos el interrogatorio.
 


 

Amigos de la Prom 93


Como todos ya deben estar enterados por la TV, radio, diarios o mails, el 24MAY06 hubo un acto en la Plaza San Martín (en Buenos Aires) para honrar a los muertos por la subversión.

Acto que fue netamente recordatorio de nuestros camaradas, amigos, conocidos y otros inocentes, que murieron bajo la bala traicionera o la bomba cobarde de la subversión. Pero .los medios y el gobierno fueron modificando la verdad, suprimiéndola en partes y cambiando en otras.

Lo cierto es que al acto concurrieron cerca de 5/6.000 hombres, mujeres, hijos y nietos para rendir homenaje a los valientes olvidados por el Estado.


Algunos fuimos de civil y otros -valientemente- de uniforme, entre ellos Sciurano y Solís.

Esa noche, a las 23hs, lo citaron a la Dir Gen Bienestar a Solís, junto a otros que fueron al acto de uniforme, y el 26 tuvo que concurrir Sciurano.


Como desde arriba se cambiaron las cosas, hicieron aparecer al acto reivindicatorio de nuestros muertos como un acto político y allí fueron a declarar, por escrito, nuestros dos compañeros.

Según trascendidos, las preguntas versaron sobre:
1. ¿A quien habían solicitado autorización para concurrir al acto de uniforme?
2. Cuales fueron las razones que lo llevaron a concurrir de uniforme?
3. Que actitud adoptó cuando en el acto se vertieron expresiones de agravio al Estado?
5. Si después del acto había informado sobre su concurrencia de uniforme?
6. El consabido "Si tiene algo más que agregar, quitar o enmendar"

Las respuestas de nuestros dos amigos, habrían sido coincidentes al manifestar que:


Habrían concurrido de uniforme por tratarse de un acto de homenaje a camaradas asesinados por la guerrilla en la guerra contra la subversion, y al no ser un acto político consideraron que no era necesario pedir autorización.


Porque habrían considerado una OBLIGACIÓN MORAL, por encontrarse entre las víctimas dos compañeros de Promoción, los Mayores Keller y Viola, además de la hija de este último. NUNCA PENSARON QUE RENDIR HOMENAJE A LOS CAMARADAS QUE CUMPLIERON CON HONOR SU DEBER, pudiera afectar a la Institución.
No habrían escuchado en ningún momento expresiones agraviantes para el Estado Nacional. Solo se escucho el Himno Nacional, un Padre Nuestro, y, en determinado momento, el grito de ¡¡PRESENTE!! cuando era nombrada alguna de las gloriosas víctimas.


No habrían informado con posterioridad al acto sobre la concurrencia de uniforme por considerar que no había nada que informar, ya que se trataba de un homenaje hacia los camaradas militares, de las Fuerzas de Seguridad, Policial y civil -muchos de ellos niños y niñas asesinadas por la subversión terrorista.


Habrían agregado que al ser un acto de homenaje y no un acto político, no existía razón para que un Oficial Superior del Ejército Argentino en situación de Retiro, no pueda concurrir vistiendo su uniforme para así cumplir con aquellos que supieron dar su vida en defensa de la PATRIA. Uno de ellos habría agregado que por ser oficial de inteligencia tendría razonables motivos para pensar que se trata de un tema de inteligencia interna


Hasta allí lo que se. Veremos como sigue todo esto.


Como hecho curioso, les recuerdo que en Trelew, cerraron instalaciones de Inteligencia de la Armada "por hacer Inteligencia Interior". ¿El Ejército no hizo Inteligencia Interior en el acto del 24 de mayo?


Otro dato curioso. ¿No fue el acto del 25 (la llamada Plaza del SI) un acto netamente político? Casualmente estaba en el lugar el Ejército representado (por lo menos visiblemente) por la Fanfarria del Regimiento de Granaderos y por otros elementos que apoyaban logística y demagógicamente a los concurrentes al acto político convocado por el Gobierno.


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