Mayo de 2006
Edgardo Arrivillaga
Acabo de comunicarme con el Banco Mundial y me confirman que el título de la
información de Ámbito Financiero de la fecha es falsa, parte de una campaña de
acción psicológica. Por el contrario los análisis ambientales y macroeconómicos
prosiguen y no se ha tomado ninguna decisión al respecto, cosa razonable si
tenemos en cuenta el monto de la inversión y la catastrófica diplomacia
galtierista desarrollada por el gobierno argentino queriendo convertir en causa
nacional un problema que -como los del Danubio que incluyen a varios países -se
resuelven en el ámbito diplomático adecuado. Julio Ramos, ex jefe del área de
Economía del diario peronista -nacionalista Mayoría y ex agente de prensa
encubierto de Martinez de Hoz sucesivamente miente sin vueltas y la
contrainformación a favor de las entelequias geopolíticas del gobierno ya
comenzaron por una vía aparentemente mas creíble que Pagina 12.
Tabaré Vázquez quizá creyó, cual converso que no domina las claves de un
mundo que combatió toda su vida, que la posición que sostiene sobre la
instalación de las plantas de celulosa de Fray Bentos mejoraría con un paseo por
Washington. Le fue mal cuando el propio presidente del Banco Mundial lo notificó
en persona de que los créditos y las garantías de inversión que han pedido a esa
entidad las firmas Botnia (finlandesa) y ENCE (española) siguen sin resolverse.
Dependen, le dijo Paul Wolfowitz, de que los estudios de impacto ambiental
demuestren que esos emprendimientos no depredarán el medio donde se instalarán.
Su locuaz canciller, Reinaldo Gargano, intentó que el tema se discutiese en la
OEA, pero en la reunión que se realizó en la capital de los EE.UU. también le
fue mal. Apenas logró que la OEA tomase conocimiento del conflicto y sancionase
que es un asunto bilateral que debe resolverse en otro lugar, La Haya, que es
donde hoy la Argentina presentará la demanda.
Dependerán los créditos y las garantías de inversión de que los estudios de
impacto ambiental demuestren que las papeleras no contaminarán.
