DESENCASILLANDO AL NUEVO CINE ALEMÁN

 

Mayo de 2006

Por Natalia Serantes


Entre 1914 y 1918 la Primer Guerra Mundial no solamente trajo consecuencias políticas y económicas sino que convulsionó a la cultura. Y Alemania fue una de las naciones que más repercusiones tuvo en esta área durante y después de la contienda.

Alrededor de las experiencias vividas por los alemanes en ese período y los que siguieron es que surge en Alemania el movimiento cultural más significativo de la época, el expresionismo, que se expandió de forma electrizante a la literatura, música, arquitectura, teatro, y cine. El movimiento nace como reacción ante los modelos prevalecientes figurativos del Renacimiento, tratando de representar la experiencia emocional de la manera más completa, desechando la realidad externa en beneficio de la esencia.

Esta característica quedó plasmada en el cine del movimiento, mayormente relacionado con elementos de la cultura alemana o con la educación nacional. Para difundir estas películas con fines propagandísticos se creó en 1917 la Universum Film Aktiengesellschaft (UFA), ya que el cine estaba demostrando tener un gran poder de influencia sobre la población. Cuando en 1918 se produjo la derrota alemana, el Reich renunció a la UFA, por lo que pasó de manos públicas a privadas sumando a sus tareas un nuevo objetivo: el comercial.

Terminada la guerra el cine decayó de manera drástica en el Reino Unidos, Italia y los países nórdicos por la suba de los costos y por no tener capacidad comercial competitiva. La temática predominante en los trabajos cinematográficos germanos fue la pornografía, casi como un contradiscurso de retorno al cine original si se tiene en cuenta la experiencia francesa de los hermanos Lumiere,astutos difusores de pornografía que sentaron casi inadvertidamente las bases de una industria mundial . Este filón era consumido, sobre todo, por las clases sociales más golpeadas. En contraposición existió otra línea de producción paralela, llevada a cabo por la UFA, que se centró en realizaciones históricas que tergiversaban paradójicamente la misma historia .

La corriente expresionista era critica del materialismo que dominaba a la sociedad de la época, y tenía visiones apocalípticas del fin del mundo, lo que reflejaba la difícil situación que atravesaba Alemania, sumergida en un pathos de desesperanza, miedo y angustia. Los films se referían a cuestiones sobrenaturales, fantásticas o siniestras, como la peste de Nosferatu, del director Friedrich Wilhelm Murnau (1922) o la inundación de Metrópolis, de Fritz Lang (1926).

Pero como lo importante de este arte era mostrar la esencia y lo interior hubo largometrajes que se encargaron de mostrar estos aspectos de una manera más directa, como El gabinete del Dr. Caligari, del año 1919, considerado el film expresionista por excelencia.

El verdadero mensaje del la historia del medico asesino e hipnotizador propuesto entre líneas por sus creadores Carl Mayer y Hans Janowitz era denunciar a través de este film el rol del Estado alemán durante la guerra. Los atractivos estéticos del film, más allá de su trama, son la rareza escenográfica, la iluminación y el maquillaje de los actores. Todas características estéticas que se van a repetir a lo largo de este barroco movimiento que conjuga elementos de brillantez con otros de inevitable manifestación de totalitarismo estético que preanuncia como en un pacto siniestro de la estética con lo peor de la politica , el inexorable totalitarismo que golpea a nuestra puerta.

El apogeo de la vanguardia expresionista coincidió con la consolidación del comunismo en Rusia y del nazismo en Alemania.

Pero para la década de 1920 la capacidad técnica del cine alemán era la mayor del mundo, ya que recibía un apoyo ilimitado del Estado, que se encargó de financiar los mejor equipados estudios del mundo: los de la CFA, en Berlín. Tan sólo cinco años más tarde, por la gran emigración de los mejores talentos, la industria cinematográfica decayó de tal manera que se convirtió en una más, tratando de imitar a Hollywood.

Después de casi tres décadas, en el año 1951, nació el Festival de Cine Internacional de Berlín que tuvo un carácter resueltamente político, por lo que muchas películas con temáticas diferentes no llegaban a participar. El cine alemán podía mostrarse en su propio país, mucho menos traspasar sus fronteras, por lo que directores y productores comenzaron a cuestionarse y a cuestionar .

Hace cinco años que el nuevo directorio de la Berlíngale organiza nuevas secciones para los filmes germanos: “Nuevos horizontes del cine alemán” es un espacio para óperas primas y segundas obras de ficción y documentales de directores nuevos y “Germen Cinema” es una especie de retrospectiva de los estrenos de producción nacional de ese año.


Pero para que el festival cambiara también tenía que hacerlo el cine. Y la renovación de las películas alemanas tardó bastante. Hace apenas unos años surgieron nuevos directores que hicieron de la pantalla grande germana una de las más variadas de toda Europa, devolviéndole esa importancia de principios del siglo pasado.


Valeria Grisebach, ENHER Winckler y Ulrich Köhler

Tres jóvenes de poco más de 30 años le dieron un giro crucial al cine independiente de su país focalizándose más que nada en cuestiones cotidianas, en las que se puede reflejar una nueva sociedad alemana. Y también tuvieron la posibilidad de exportarlo a través de festivales. Uno de ellos fue el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) donde los tres presentaron sus óperas primas y este año trajeron sus segundas producciones.

Valeria Grisebach se graduó en la Academia Cinematográfica de Viena y debutó como realizadora en el año 2001 con un largometraje titulado “Mi estrella”, en el que plasma los primeros abrazos , besos y apretujones de dos adolescentes de 15 años.

Este año Grisebach trajo a la Argentina su segunda producción, “Deseo”, para presentarla en el BAFICI y participar dentro de la competencia internacional del festival. El largometraje cuenta una historia de aparente infidelidad carnal pero en verdad es una obra de romanticismo,encarada con un tono intimista.

Otro de los directores que está desencasillando el cine alemán es Henner Winckler, que comenzó en el mundo del cine a fines de los 90 y pasó por varios puestos de la industria. En 1998 dirigió el corto “Tip Top” y estrenó su primer largometraje, “Viaje de Egresados”, en el 2002. Por este film recibió el gran premio Cinéma Tout Ecran del festival internacional homónimo de cine y televisión de Ginebra. Además, obtuvo reconocimientos tanto en la Berlinale como en Karlovy Vary y el Festival Internacional de Varsovia.

Para este año Winckler trajo al festival de Buenos Aires su segundo trabajo, titulado “Lucy”, que narra una historia de gran contenido emocional que revela el aislamiento y la desesperanzada soledad de los jovenes. Winckler refleja en el film una aguda capacidad de observación.

Ulrich Köhler es también un director alemán que participó del BAFICI de este año, no solamente con la presentación de su última producción “Ventanas al lunes”, sino que formó parte del jurado de la sección “Lo nuevo de lo nuevo”. “Bungalow”, su primer largometraje estrenado hace cuatro años, fue la obra que le permitió instalarse sólidamente en la industria del cine alemán. Es un drama, con algunas cuotas de humor, que cuenta la historia de un joven llamado Paul que decide desertar del Ejército. Por esta realización Köhler recibió un premio en el ciclo cinematográfico “Berlin & Beyond” del 2003.

Su más reciente trabajo, “Ventanas al lunes”, cuenta la historia de una pareja joven que con su hija acaban de mudarse de Berlín a la pequeña Kassel. Pero a pocos días de estar allí, Nina-la protagonista - comienza a sentirse incómoda . Extraña su vida Finalmente huye. Köhler cuestiona en el film las conductas que se adoptan como normales y naturales por ser asumidas acriticamente como aplanadores y desvastadores consensos sociales.

Grisebach, Winckler y Köhler son tres representantes de un nuevo cine que evolucionó de acuerdo a las características de una sociedad que supo tener la mejor producción de largometrajes en uno de los peores períodos de la historia mundial y que tiene la capacidad hoy, después de aproximadamente ocho décadas-una larga división territorial impuesta por la guerra - y la subordinación tecnológica a los films estadounidenses, de mostrarse nuevamente original y revolucionario.


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