PORQUE NO HAY QUE VER "EL CÓDIGO DA VINCI"

Mayo de 2006

por Edgardo Arrivillaga

 

El director de la película "El Código Da Vinci", Ron Howard afirma que "negar el derecho de ver el filme es un acto fascista", y que "decir a alguien que no vaya a ver la película es un acto que genera odio y violencia", atribuyendo al Opus Dei la autoría de esos consejos. "Esta película es ofensiva para los cristianos, Howard representa al agresor y los católicos son víctimas de una ofensa", afirmó el Opus Dei en un comunicado, en el que pide a la empresa Sony que respete a los católicos. Howard repite que es sólo una película, una historia inventada, y que no hay que tomarla demasiado en serio.

 

¿En serio no hay que tomarla en serio ?


La polémica desatada en torno al Código De Vinci es propia de una mentalidad que quedó sepultada el 11 de septiembre en las Torres Gemelas por el señor Bin Ladem. Lamentablemente los conceptos esenciales de Occidente están en guerra directa desde hace años y es un tema que tendemos a olvidar porque somos básicamente pluralistas y tolerantes. Creemos también en ideas sueltas brillantes pero con escasa información y ejercemos populismo hacia nuestras propias mentes y tripas. En Occidente somos todos vagamente bisexuales hacia nuestra propia religión y la decadencia que arrastra esa bisexualidad está en la puerta de nuestras casas. Probablemente el catolicismo y el protestantismo sean actualmente las religiones mas tolerantes en los hechos con los no creyentes en ellas.


La dureza católica en temas como el aborto o el celibato -esto ultimo no compartido por los evangelistas ni los anglicanos ni mucho menos los calvinistas -es intramuros, está dirigida hacia su propia grey militante pero hace ya muchísimos años que tanto católicos como protestantes coexisten con el mundo secular sin intentar modificarlo demasiado.


La excepción fue Juan Pablo II y por eso es tan odiado secretamente aunque no se lo diga. Simplemente porque se fijó con éxito la ultima cruzada, arrasar con el totalitarismo comunista, desmantelar al socialimperialismo soviético, provocar el ultimo movimiento de genuina descolonización que se produjo en los últimos tiempos. Y probablemente sea la última ya que todos los movimientos de descolonización son tema de negociación, básicamente el problema vasco, irlandés y hasta el palestino. Otros movimientos de descolonización postiza -ya lo hicimos en el siglo XIX, como el Sudamericano y vencimos y los males posteriores son responsabilidad nuestra- pasan por la consolidación de modelos cartagineses tipo Chávez, de los que también habria que descolonizarse si nuestras almas bellas de la izquierda fueran consecuentes.


Pero todo esto es una gran mascarada. El flamante organismo creado para analizar los Derechos Humanos en el mundo y que depende de las Naciones Unidas incluye a Cuba -tuvo 96 países que la votaron, Arabia Saudita y Pakistán, ejemplos vivientes de que lo humano esta en otra parte y no allí.


Probablemente católicos y protestantes deberían aprender de dos gobiernos: Irán e Israel. Ambos se mueven aceleradamente cuando alguien ofende a Mahoma o en el caso israelí pone cierto relativismo histórico sobre el Holocausto. No son tontos. En los dos casos saben que la fe, la nación, la supervivencia de algunos pueblos están vinculadas y pese a que en el caso israelí la pluralidad de opiniones es ejemplar no están dispuestos a inmolarse en función de los eternos gilipollas que ocupan una existencia espacial de sesenta, ochenta, noventa años y luego desaparecen. Sin haberse comprometido jamás con nada. Por eso, eternos bisexuales del pensamiento, admiran el coraje del enemigo. Sea este Guevara o Bin Ladem. Admiran el trozo faltante que no encuentran en ellos mismos.


No solo no llegan a la beatificación, no llegan a la existencia, insectos de bajo lucro populista -el populismo es siempre una intermediación parásita- que han existido en todas las sociedades y probablemente existirán.


De modo que aconsejo a los católicos militantes destrozar el Código Da Vinci de la forma mas simple, no viéndola. Pero no por razones fascistas como dice Howard, sino por algo mas sencillo, el dinero. Si la maquina de Hollywood descubre que algunos millones de personas ignoran el film simplemente tendrán mas cuidado en financiar productos similares.


No estoy hablando de fe. Hablo de negocios simplemente.
Y el relativismo religioso que cuando llega a la cultura de masas es una forma de terrorismo intelectual, no nos engañemos, estará mas desguarnecido.


Graham Greene decía que somos todos herejes dentro de nuestra propia fe. Cierto. Motivo más para que la herejía sea patrimonio nuestro y no del adversario.


Finalmente será una señal clara hacia un gobierno como el argentino que lo sabemos todos es totalitariamente anticatólico.

Aunque el cuero, en este campo, no les dé para mucho.

 


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