Mayo de 2006
La hipótesis tremendista aquí planteada tiene sin embargo elementos de
verosimilitud. Hace ya tiempo que advertimos que hace mas de 30 años los dos
países fuertes de la zona -Brasil y Argentina-tenían respectivamente un plan de
operaciones para ocupar el Uruguay para jaquear lateralmente al otro. Nosotros
lo teníamos para contrarrestar una penetración brasileña en nuestra Mesopotamia
difícilmente defendible. En este caso la cosa sería mucho mas simple ya que el
Uruguay esta girando inexorablemente hacia la orbita del Brasil gracias a las
gesticulaciones argentinas y al nacionalismo anacrónico de pueblo chico de la
gente que dirige la Cancilleria. En muy poco tiempo el país ha favorecido los
intereses de todos sus oponentes geopolíticos históricos -Brasil ,Chile y Gran
Bretaña y no tiene herramienta militar alguna para resguardar una diplomacia tan
autárquica. La Argentina se dirige hacia la tensión en dos frentes-oeste y este
simultáneamente-convalidando la experiencia histórica que define el territorio.
El juego históricamente antinacional de Greenpeace logra secuencialmente sus
objetivos. Si bien no se llegará al encuentro militar el clima de guerra fría
permanecerá por mucho tiempo y entierra las posibilidades regionales como se ha
visto en Viena. Los políticos argentinos pueden seguir sonriendo con sus
prebendas irresponsables y algo cínicas -son maquiavelos de consorcio - hasta
que la filosa estaca de la realidad los empale con el viejo castigo turco.
Desde la academia uruguaya se plantea que "sólo extremando los más hábiles mecanismos de la diplomacia" se podrá salir del conflicto con Argentina, que se ha generado a causa de la instalación de plantas de celulosa en nuestro país.
Si se trabaja en esa dirección, dice la profesora Antonia Yáñez, se "podrá alejar para siempre esa hipótesis de conflicto armado que maneja hoy por el Estado Mayor del Ejército Brasileño".
Los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas brasileñas creen además que "la paz en América del Sur es incierta", a raíz de conflictos regionales, y consideran al presidente venezolano, Hugo Chávez, un "elemento desestabilizador". La afirmación sobre una así entendida "inestabilidad regional" figura en informes de inteligencia militar obtenidos en forma exclusiva por Correio Braziliense, según un artículo que publicó ayer.
Esta interpretación del panorama regional lleva a proponer un aumento del gasto
militar y la reactivación de la industria bélica brasileña, en aras de preparar
a las fuerzas armadas para supuestos desafíos en las décadas próximas.
"Análisis de inteligencia sobre probables riesgos a la soberanía nacional
coinciden en la conclusión de que la paz en América del Sur es incierta y
sugieren cambios en la política de defensa nacional", afirma el Correio.
Según Yañez, "nadie puede desconocer que también los conflictos de las islas del
Beagle y Malvinas fueron convertidos en 'una causa nacional' por Argentina".
La doctora Antonia Yánez, egresada de la Universidad de La República y de la
Facultad de Sociología, es especialista y docente en temas de Teoría de
Relaciones Internacionales; egresada de la Universidad de Washington con un
Master en Relaciones Internacionales y Hemisféricas.
El 10 de enero de 2006 escribió en la revista La ONDA digital* una columna bajo
el título "El tema se viene manejando en las entrañas del gobierno desde hace
varios meses. Este año se vota tratado de libre comercio con los Estados
Unidos". Un día después las partes sustanciales de esa nota fueron reproducidas
por LA REPUBLICA. Su disparo no cayó muy lejos del blanco, si nos atenemos a la
entrevista que mantuvieron el doctor Tabaré Vázquez y George W. Bush.
También, en la pasada semana, volvió sobre el tema regional, incluyendo en la
parte final de su artículo titulado "La controversia con Argentina, las tres
opciones y las críticas al Mercosur", que el conflicto de las papeleras es
definido por el Ejército de Brasil como un hipotético conflicto armado. Para
Yáñez a esta perspectiva militar, según la poderosa fuerza de tierra del vecino
norteño de Uruguay, "no la borran las afirmaciones del Presidente argentino
cuando insiste que es un conflicto sobre medio ambiente", porque "luego hace una
demostración de Estado, frente al escenario de la controversia", en clara
referencia al acto del 5 de mayo en Gualeguaychú.
"La controversia con Argentina sobre las fábricas de celulosa, no debiera verse
disociada del contexto de las tres estrategias: la de Brasil, la de EEUU y la
del ALBA.
El argumento de que Uruguay es soberano al decidir el modelo de desarrollo que
implica la instalación de las fábricas en discusión, y su plan forestal, sólo es
de recibo fuera de los ámbitos de decisión directa de la ciudadanía", alerta la
especialista uruguaya en temas internacionales.
Sobre el futuro de nuestro país en la región, Yáñez comenta que "las
dificultades del Mercosur para encontrar caminos que ayuden a salir de esta
inaudita controversia no debieran llegar a la disyuntiva fácil de tirar el niño
con el agua sucia de la bañera."
