URUGUAY Y ARGENTINA, NO ES UNA GUERRA DE CIVILIZACIONES PERO...

Mayo de 2006

Por Strategicos


"Esta no es una guerra" se sostiene en la Cancillería cada vez que se les presenta la ocasión de abrir algún paraguas diplomático por el conflicto por las papeleras con el Uruguay. También lo afirma Chacho Álvarez-desde el MERCOSUR, al cual nunca volverá - un extraño personaje que arrojaba ratas en las calles de la Capital Federal durante el gobierno de Menem para demostrar delante de los canales de televisión que existía. Todos ellos quieren quitar fuerza a un asunto que se les ha escapado de las manos. Pero es difícil que los uruguayos se lo crean y ahi esta el corazón del problema.A la otra parte no le interesa la señorita del caroso apetitoso sino que les interesa la realidad de los movimientos diplomáticos y paradiplomáticos argentinos y ahí encontramos la esencia del asunto. De un lado, las repetitivas declaraciones de la presidencia que descubrió el ecologismo mas o menos a los 55 años, porque los votos de Entre Ríos son decisivos para la corrida de toros contra sí mismo que le replantea a Kirchner la reelección-y en general pierde el toro -aunque gane.

Del otro lado, la realidad de una guerra de baja intensidad que el país ha encarado contra el Uruguay disfrazándose de ecologista cuando en realidad el asunto es Papel Prensa y los intereses del grupo Clarín y el control oblícuo que Kirchner hace sobre la prensa mediante este monopolio y aprietes varios.


El contexto ecológico y panteísta de la cruzada de K y sus amigos, todos ellos pingüinos empetrolados -400 de esa fauna han sido descubiertos en Santa Cruz y no en Carrasco por los ecologistas de verdad - demuestra que la guerra de liberación esta del lado del Uruguay que actúa con el mismo nacionalismo de Evo Morales y en verdad en este gobierno a nadie le importa demasiado lo que pasa con la contaminación en el altiplano y sus fronteras móviles con Salta en tanto nos den, por ahora, gas barato.


Toda guerra tiene un eje que consiste en el abroquelamiento de las respectivas partes en torno de posesiones materiales, territorios, recursos económicos, una suma de recursos militares, alianzas internacionales y elementos de negociación paralelos.


Para aclarar un poco los términos, las demandas del IRA (Ejército Republicano Irlandés), ETA (Patria Vasca y Libertad) o la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) son negociables –por avanzados o estancados que se encuentren los procesos en pos de un acuerdo –, como también lo eran las posiciones de fuerza de Gran Bretaña, España o Israel, pero esto no se repite en este absurdo enfrentamiento ya paradiplomático que para peor ha sido denominado perentoriamente causa nacional simplemente porque se han agotado derechamente las instancias de negociación.


Con la grosería hipertotalitaria que los caracteriza los kirchneristas han pasado a las vías de ejecución sin ultimátum alguno.


. No es una guerra de civilizaciones -no exageremos -pero si es una guerra de sistemas políticos enfrentados, de posicionamientos diferentes frente a la globalización y de conceptos diferentes del ciudadano rebaño del lado argentino y del ciudadano al que hay que convencer del otro lado del rió. En este sentido, es bienintencionada, pero ingenua, la lectura que atribuye este tipo específico de maniobras argentinas a preocupaciones juveniles por la ecología pensando que de este asunto juvenil se pueda plasmar una estaca que no se convierta repentinamente en una antorcha incendiaria.


La juventud extrema es un imbecilidad pasajera, a veces heroica, otras simplemente asesina pero también tiene su perfil peligroso.


Los jóvenes del Tercer Reich eran ecologistas y jóvenes a la vez. Hitler en sus discursos aconsejaba a sus tropas ahorrar la vida de los animales. Argumento curioso y tramposo pero no del todo descartable ya que todo panteísta ve en el animal y en la tierra virtudes mas nobles a las del hombre simplemente porque piensa menos. Y al pensar menos-como la masa -tiende a ser mas fiel. Además los ecologistas -salvo Greenpeace que aumentará su presupuesto operativo vía Londres ya que de allí dependen y ya está aburridamente comprobado -serán inevitablemente traicionados por un maquiavelo de cortísimo plazo.


La guerra absurda con el Uruguay -tuvimos otra en 1952 y también fue falsa y deletérea para la imagen argentina- tiene un pobre nivel de ejecutantes. Por eso, el desalentador panorama que se eleva tras la tontería de Viena es de mayor escalada de la agresión entre los dos países y un situación insalvable si la Argentina lograse-es muy difícil- frenar el proceso de industrialización uruguayo.


Pero el Uruguay no esta mandado por Solano López ni por el Dr. Francia, paraguayos a los que también masacramos porque su siderurgia era competitiva con la nuestra. Ese pequeño país tiene una clase política que sin retaguardia territorial debe mirar forzosamente al mundo e intelectualmente es bastante mas conocida allí que los irresponsables políticos argentinos.


Esta no es una guerra de civilizaciones pero si es una guerra de cultura política. Los uruguayos están peleando la batalla que la oposición argentina no sabe exactamente como dar.
 

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