IDIOTA ÚTIL

 

Mayo de 2006

Informe de Ricardo Romano


El gobierno festejó la victoria de Romano Prodi en las recientes elecciones italianas. Kirchner, se dijo, cree que le mejora el frente externo. Tal vez.

Pero, ¿acaso no dijo lo mismo cuando ganó José Luis Rodríguez Zapatero en España? Hoy las relaciones con ese país están en el freezer y Madrid no termina de ponerle fecha a la visita que el santacruceño debía supuestamente hacer en mayo, para confirmar tan prometedora amistad.

¿No eran los kirchneristas carne y uña con el equipo de gobierno de Ricardo Lagos hasta que Kirchner le criticó la designación de un Canciller y luego se peleó por el tema energético?

¿No festejaron también la victoria de Michelle Bachelet (vista desde el dormitorio presidencial como de buen augurio para las aspiraciones de Cristina) pero lo primero que hizo la flamante presidente chilena fue ratificar su apoyo a la candidatura de Brasil al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?


No hay viento favorable...

¿No debería ser también favorable a nuestro país el hecho de que el futuro rey de Holanda esté casado con una ciudadana argentina? Sin embargo, el gobierno logró lo impensable: que la relación con ese país -miembro fundador de la Unión Europea- quedara en peores términos después que antes de la visita de la reina Beatriz. Para los intereses permanentes de la Argentina –que está visto no son los del Gobierno actual- habría sido preferible que la reina no viniese. La ausencia de Kirchner en la gala que ésta organizó en su honor, fue calificada de “insulto”, “desplante” y “escándalo” por la prensa holandesa.

Finalmente, el caso más emblemático es el de Tabaré Vázquez a quien el equipo K se vanagloriaba de haber prácticamente prohijado. Hoy estamos en riesgo de ruptura de relaciones y el mismísimo presidente se dispone a hacerle un piquete “nacional y popular” a su par uruguayo.

¿Cómo puede haber algún roce entre Argentina y Uruguay?”, decía Kirchner hace apenas unas semanas, el pasado 17 de marzo. Y agregaba: “me río largamente cuando algunos dramatizan el conflicto de intereses”. Recordemos que el presidente también hizo trascender que se “mataba de risa” con las elucubraciones de la prensa en torno al mega-anuncio que haría en ocasión de la visita del presidente chino a la Argentina en el año 2004. Considerando el “espantoso” papelón subsiguiente, ya podemos saber de quién será el ridículo también esta vez. Lamentablemente no es tema de risa: el costo de las zonceras kirchneristas lo paga el país.

Es que, como decía el filósofo hispano-romano Séneca, no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va. Por lo tanto, así el nuevo gobierno italiano tuviera una mayor simpatía hacia la Argentina que su antecesor, ya encontrará Kirchner la manera de predisponerlo en contra nuestra, como lo viene haciendo desde que asumió con todos los mandatarios extranjeros con los que ha tomado contacto.

Entre los años 1989 y 1999, visitaron nuestro país líderes mundiales de la talla de Helmut Kohl, George Bush padre, Jacques Chirac, Bill Clinton, Felipe González, José María Aznar, Giulio Andreotti, Romano Prodi, Lech Walesa, el Emperador Akihito, Carlos de Inglaterra y Felipe de Borbón. El presidente de entonces recibió además, en reiteradas oportunidades, a todos sus pares latinoamericanos. Por citar algunos: Oscar Arias (Costa Rica), Carlos Salinas de Gortari (México), Luis Lacalle y Julio María Sanguinetti (Uruguay), Jaime Paz Zamora (Bolivia), Patricio Aylwin y Eduardo Frei (Chile), Juan Carlos Wasmosy (Paraguay), Alberto Fujimori (Perú), José Sarney, Fernando Collor de Mello y Fernando Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia), Violeta Chamorro (Nicaragua), etc. Entre los más de 100 mandatarios extranjeros en total que visitaron nuestro país en aquellos años, se encontraban además las máximas autoridades de Israel, China, República Checa, Rumania, Corea del Sur, Bulgaria, Sudáfrica, Croacia, Uganda, Turquía, Líbano, Eslovenia, Irlanda, Túnez, Bélgica, Hungría y..... Finlandia.


La alegría fue inglesa

Hoy, basta recorrer aquel mismo espinel para encontrar con casi todos esos países algún motivo de disgusto, para colmo ninguno motivado por intereses estratégicos de la Argentina sino por la ignorancia, la soberbia, el cortoplacismo y la demagogia. Y si con alguno de ellos no sucede así, es sólo porque todavía no conocieron a Kirchner.

Es que desde su primera gira al exterior, en julio de 2003, el presidente no falla: siempre consigue empeorar las cosas para el país.

Si cosecha algún “éxito”, de seguro es en detrimento de la Argentina, como su último discurso sobre Malvinas, que sólo gustó a los británicos. El diario The Guardian, comentando el buen recibimiento que tuvo el mensaje presidencial en Londres, decía: “Vale la pena celebrar cuando un presidente de Argentina pone las cosas en su perspectiva correcta. Esperemos que el vigésimo quinto aniversario de la guerra, el año próximo, haga lo mismo”. La perspectiva correcta a la que se refiere el diario británico es que el presidente argentino calificó la guerra de “agresión” (sic). ¿Qué significa esto? ¿O acaso para él las Malvinas no son argentinas?

Nótese en cambio que, hace unos meses, cuando militares ingleses homenajearon en Ushuaia a los combatientes argentinos de aquella guerra, ningún representante del gobierno nacional asistió a la ceremonia. Es lógico. Los ingleses rindieron un homenaje a la Argentina y este gobierno con la Argentina no tiene nada que ver. Mientras que una potencia central como Inglaterra prestigia a nuestra oficialidad por su heroísmo, el gobierno nacional, de la mano de Hebe de Bonafini y Horacio Verbistsky, se dedica a degradarla. El adversario reconoce más a la Argentina que el propio gobierno.

Los combatientes británicos consideraron en su verdadera magnitud el coraje de los oficiales argentinos a muchos de los cuales éste gobierno humilla en nombre de un cortoplacismo mediático. Ya no saben más que hacer. Hasta el Servicio Meteorológico –fundado en el marco de la Fuerza Aérea Argentina- les será retirado a los militares. Dentro de poco ni los uniformes les dejarán. Quieren revisar hasta la fuga de Trelew (año 1972) y en su discurso en el Colegio Militar Kirchner se acordó del fusilamiento de Dorrego.... Debería saber que ese crimen –como el golpe del 76- fue incitado por civiles.

La Fuerza Aérea ya no podrá intervenir ante vuelos ilegales ni la Armada contribuir a frenar la depredación del Mar Argentino. Y todo se completará con una “redefinición del repliegue territorial”. Léase: cierre de unidades, en particular en las fronteras. Se llenan la boca de antiimperialismo y luego actúan como si la geopolítica no existiese y el país no tuviese que enfrentar ningún desafío externo.


Des-integración regional

Según el subsecretario de (des)Integración de la Cancillería, Eduardo Sigal, “dirigentes de derecha de países de la región vienen atacando peligrosamente el proceso de integración empujando a un corrimiento a los acuerdos de libre comercio bilateral”. Pierde el pelo pero no las mañas de militante del PC que alguna vez fue, siempre denunciando a fantasmagóricas derechas mientras apoyaban a la dictadura de Videla en nombre de los intereses de una potencia extranjera. En todo caso, de existir esos “derechistas”, habría que avisarles que duerman tranquilos ya que la izquierda en la cual milita este señor y que hoy gobierna casi todo el Cono Sur, está haciendo el trabajo de desintegración por ellos. Nadie ha facilitado tanto el bilateralismo en la región, en detrimento del regionalismo construido en los malditos 90. Con defensores así, el Mercosur no necesita enemigos. Están adentro. Basta ver si no el efecto “integrador” que ha tenido el ingreso de Venezuela, facilitado por el gobierno argentino. Impresiona ver cómo, en tiempo récord, los progresismos de diverso cuño que se han ido instalando en la región y que se deshacían en promesas de mayor integración –siempre condimentadas con críticas al neoliberalismo y al consenso de Washington-, se encargaron de colocar al Mercosur al borde de la extinción.

Durante la década del 90, la Argentina jamás cedió el liderazgo político regional. La cumbre de esa unidad se produjo cuando, por iniciativa de Buenos Aires, todos los países del Cono Sur se alinearon en defensa de la soberanía jurídica de la República de Chile, que Inglaterra y España pretendían desconocer con la excusa de perseguir delitos de lesa humanidad. Hoy, prácticamente todo el entorno sudamericano nos es hostil. Bolivia quiere cobrarnos el gas más caro y privilegia el suministro a Brasil; Paraguay, alineándose con Uruguay, nos quiere demandar por contaminación de los ríos; Chile nos pide explicaciones por los piquetes en las rutas internacionales. Y a Hugo Chávez, el único “amigo” que Kirchner supo conseguir, bastó que Tabaré Vázquez le soplase al oído que Argentina estaba ahogando a Uruguay para que corriese a Asunción a fotografiarse con los agraviados del Mercosur.

Es la diferencia entre una Argentina con conducción y una Argentina sin conducción.

En su discurso de inauguración de sesiones en el Congreso, Kirchner hizo un balance de la farsesca Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Mar del Plata en noviembre del año pasado que –a diferencia del conflicto con Montevideo- sí causa risa. “Fue un verdadero ejemplo de unidad y de defensa de los intereses de la región, que quedará inscripta en la Historia grande de nuestro país”. La realidad desmiente todo esto. Desde que en aquella cumbre los antiimperialistas unidos decretaron la muerte del ALCA, los Tratados de Libre Comercio bilateral con Estados Unidos no han hecho más que progresar. El presidente uruguayo -en sintonía con su par del Paraguay- no se cansa de descalificar al Mercosur y de denunciar el bilateralismo de Argentina y Brasil. “El Mercosur así no sirve para nada”; “este es el peor momento del Mercosur”; “precisamos romper la dependencia regional”, etc, etc. Y no se queda en palabras, pues a la vez busca profundizar el acercamiento comercial con Estados Unidos y ya evalúa la posibilidad de que su país deje de ser miembro pleno del bloque. Los países “chicos” de la región se reúnen para protestar contra el bilateralismo de los “grandes” y Lula y Kirchner les responden con una cumbre que confirma la acusación. Consultado sobre lo hablado por los presidentes respecto al conflicto de las papeleras, el jefe de Gabinete argentino respondió: “nada que merezca destacarse”. Lo triste es que sobre ningún tema se dijo nada destacable en esa cumbre, como no sea el gasoducto que día a día se agiganta en algunas mentes febriles. “El proyecto no tiene coherencia económica, financiera, ecológica ni estratégica; nunca vi en mi vida un proyecto con tantas incertidumbres ni tanto sensacionalismo”, decía recientemente el secretario de Energía del estado de Río de Janeiro, Wagner Víctor.


El mejor alumno

En tanto, el latinoamericanista Chávez se prepara a romper relaciones con el Perú sin que medie ningún conflicto real. Sus acusaciones a ese país por el Tratado de Libre Comercio con EEUU causan gracia viniendo de quien tiene como principal comprador de su petróleo a la potencia del norte.

La corriente de turismo revolucionario que antes se orientaba hacia la Sierra Maestra o la Selva Lacandona, ahora tiene a Caracas como nueva Meca. Y, para no defraudar a los viajeros ansiosos por ver una revolución en marcha, Chávez convoca a milicias populares para impedir una invasión norteamericana. Así, los curiosos pueden asistir a las sesiones de “orden cerrado” y “desfile” que protagonizan civiles voluntarios enrolados en una Guardia Territorial. Esto, que el venezolano supone puede traerle el rédito electoral necesario para las elecciones de diciembre, lo acerca sin embargo más a un final parecido al de Noriega que al que le quiere asignar inclusive el mismo imperialismo -al que él critica mientras lo llena de petróleo- que desearía que el desequilibrado se parezca más a Fidel que al panameño.

En enero de este año, Chávez dejó plantados a los piqueteros argentinos y al impugnador oficial Miguel Bonasso para fotografiarse – al grito de Abajo el imperio norteamericano- con Cindy Sheehan, madre de un soldado estadounidense muerto en Irak y activista por la paz. Nacía una nueva Hebe, abrazada a quien provee la energía para que su país pueda llevar adelante su política imperial. La foto Chávez-Sheehan muestra que EEUU conduce la política oficial y la política no gubernamental. Ambas cumplen el mismo objeto: mantener viva en el continente la amenaza de ciertos díscolos a un orden que alguien deberá restablecer y vigilar, pues está visto que los latinoamericanos solos no pueden.

Y Chávez hace muy bien los deberes. Se inmiscuye en los asuntos internos de todos los otros países. Acelera la descomposición del Mercosur (“si tiene que morir para que nazca una verdadera integración, entonces que muera”) y al mismo tiempo deserta la Comunidad Andina de Naciones en nombre de entelequias como el ALBA. Y en esta tarea tiene un aliado: Néstor Kirchner.

Algunos de los que siembran la desunión en América Latina son tontos pero otros saben bien lo que hacen. Washington tiene una agenda para la región y nada como la discordia para facilitarla.


Mensaje Wayne

El Director Nacional de Inteligencia estadounidense, John Negroponte, acaba de anunciar un refuerzo de sus operaciones de espionaje en esta zona: “Estamos fortaleciéndonos en lugares donde habíamos dejado que las cosas se atrofiaran desde la Guerra Fría: en América Latina”. En paralelo con esto, no cesa el latiguillo –que ningún dato cierto sustenta- sobre los lazos entre la Triple Frontera, el terrorismo y el lavado de dinero. Pese a ello, el mismo día que el Ministro del Interior señalaba que esas denuncias eran una “entelequia”, la setentista Felisa Miceli estampaba su firma al pie de un acuerdo por el cual el gobierno estadounidense intervendrá en el control de la transparencia comercial en esa zona, sin que los Sigal de este gobierno hayan protestado. El comunicado del Departamento de Seguridad Interior (norteamericano) no deja lugar a dudas: “La Triple Frontera se considera el centro de mayor contrabando de América del Sur. Miles de millones de dólares son generados por año a través del tráfico de armas, narcotráfico, piratería, violaciones de los derechos de propiedad intelectual y otros crímenes”.

El 26 de abril pasado, Anne Patterson, subsecretaria de Estado de la Oficina para Asuntos de Narcóticos, dijo que “los mercados de Argentina y Europa están recibiendo mucho más cocaína de Bolivia que antes”. Hizo estas declaraciones en La Paz, luego de entrevistarse con el nuevo presidente Evo Morales.

En teleconferencia desde Washington, Débora McCarthy, asesora para contraterrorismo del gobierno de EEUU, les dijo a periodistas argentinos que “en la Triple Frontera sigue habiendo actividades ilegales, organizaciones criminales que podrían ser aprovechadas por terroristas”. A la vez, curiosamente, señaló que no le parecía mal que la organización palestina Hamas haga –tal como lo anunció el boy scout Hugo Chávez- una gira por Sudamérica. En concreto, se trata de exportarnos un conflicto como el de Medio Oriente agravado por ellos en su momento y generarnos contradicciones y discrepancias entre países latinoamericanos en torno a problemas que no son nuestros. Todo sirve para la fragmentación regional, la ingerencia y la “tutela”.

Recientemente, el gobierno estadounidense designó como próximo embajador en la Argentina a Earl Anthony Wayne, actual secretario de Estado adjunto para Asuntos Económicos y Comerciales. Casualidad o no, el señor Wayne publicó en el diario Clarín un artículo destinado a la defensa de los derechos de propiedad intelectual (patentes) tema por el cual nuestro país ya ha tenido varias controversias con el suyo. Aplicar y respetar esos derechos, decía, “debería ser un vínculo entre todas las Américas y no una batalla entre norte y sur (...) Queremos unir fuerzas para contener la marea de falsificaciones y robo que amenaza el crecimiento y la seguridad en el hemisferio”. Este artículo fue publicado el 24 de enero pasado. Dos días después, un embarque de harina de soja proveniente de la Argentina era detenido en puertos españoles por pedido de la empresa Monsanto que, desde hace más de dos años, reclama al gobierno argentino mayores regalías por el uso de su soja RR. Las Cámaras exportadoras de nuestro país advirtieron sobre el “grave riesgo” para nuestro comercio, ya que la medidaha incrementado la preocupación de los importadores europeos en relación con las operaciones comerciales con nuestro país”. ¿Se habrá notificado el kirchnerismo? No lo parece, puesto que es su costumbre no ocuparse ni siquiera de aquellos sectores gracias a los cuales la economía argentina prospera. Distraído, el gobierno dijo a través de una fuente de Cancillería que “con el nombramiento de Wayne, Washington quiso enviar un gesto para fortalecer la relación bilateral entre los EEUU y la Argentina”. Que el nombramiento es un mensaje, es algo que está muy claro ya que, como lo escribió Mario del Carril en La Nación (10/01/2006), “el presidente Kirchner se ha atraído sin necesidad la atención del gobierno más autista de los Estados Unidos en mucho tiempo”. Son los frutos de la histórica Cumbre de Mar del Plata, que no terminamos de cosechar aún. Es decir, en una etapa de bonanza para nuestras exportaciones y de avance en acuerdos de libre comercio, Washington envía a nuestro país a un experto en la materia. Con objetivos muy claros. En un informe elaborado todavía desde su responsabilidad en materia de economía y comercio, Wayne apuntaba a la “falta de protección adecuada y efectiva a las patentes en la Argentina” y señalaba que las compañías podrían verse forzadas a recurrir a demandas legales adicionales”. El argumento de Monsanto para apelar a España fue que su justicia es más “dura” y “ágil”. El Gobierno que, traicionando la constitución que debe defender, permitió el enjuiciamiento de ciudadanos argentinos por la justicia de otro país, beberá ahora su propia medicina.

Todo esto permite apreciar con más claridad los peligros a los que Kirchner somete a la Argentina con su política de irresponsable aislacionismo en un mundo en el que sólo se lo ve en sintonía con el delirio galopante del bolivariano Chávez.


La Patria clientelística

Las “causas nacionales” del presidente son la imagen misma de la degradación. No puede encarnar una causa nacional quien no encarna a la Nación. Arrea a gobernadores e intendentes a un acto que es casi una declaración de guerra a Uruguay mientras el Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur por él propuesto se encuentra en la clandestinidad. ¿Dónde está Chacho Álvarez en este conflicto?

Con su orden de “adherir” a la marcha anti-Uruguay (bajo la amenaza latente de un corte de suministros), Kirchner demuestra de paso que no piensa dejarles ningún espacio de dignidad a sus “aliados”. Es que, en realidad, no los tiene, pues no tiene adherentes naturales ni espontáneos. No puede suscitar lealtad quien no es leal. La dignidad no tiene cabida en el kirchnerismo. El que se vende supone que todo se puede comprar. La Plaza del Sí que le preparan sus adláteres es la fotografía de la patria clientelística.

La pobreza en la Argentina todavía está 10 puntos porcentuales arriba de la del año 1998, pese a que la producción supera ya a la de entonces. La mitad de la gente que tiene empleo gana menos de 600 pesos por mes y 4 millones de trabajadores están en negro. “Me parece a mí, decía María Elena Walsh a fines del año pasado, perdón por esta frase, que a los pobres los fabrican los Estados. Creo que con imaginación y con real autoridad no tiene por qué haberlos en esta medida”. Pero la imaginación es el bien escaso en este gobierno. Se pelea con los números y no con los problemas. Cuestiona los índices porque éstos se resisten a mostrar una disminución en la brecha entre ricos y pobres (al revés, “nunca, ni siquiera durante la década menemista, la brecha había sido tan profunda”, escribió Maximiliano Montenegro en Página 12 el 10 de febrero pasado).

A medida que algunos acontecimientos se salen de control, el presidente se vuelca a las corporaciones que según la nueva política él venía a enfrentar. Así se explican desde el laudo gastronómico hasta la reestatización de servicios, pasando por las nuevas leyes laborales. Ya lo dijo el titular del gremio de Obras y Servicios Públicos: “En el agua hay que invertir 500 millones y los debe poner el Estado”. O sea que lo que no quisimos pagarle a Suez lo vamos a perder en subsidios y prebendas al gremio sin garantía de eficacia de gestión. Encima con un alto costo internacional por el consecuente desprestigio frente a futuras inversiones. El Presidente se comporta como si no las necesitásemos. Argentina es uno de los países que menos inversión extranjera recibió en 2005. Mientras que la misma creció un 17% en los países emergentes, nosotros recibimos incluso menos que en 2004. El promedio de 1993 a 1998 era de 10.600 millones de dólares anuales y el año pasado fue de 3.200 millones. “No esperamos inversiones privadas en servicios”, dijo Kirchner con el tono de quien anuncia un éxito. Ni en servicios ni en nada, cabe temer.

Según un ránking de clima de negocios y atracción de inversiones de la revista The Economist, entre 82 naciones Argentina ocupa el puesto nº57 como destino de inversiones, superada en América Latina por Chile, México, Brasil, Costa Rica, Colombia y El Salvador. El Mercosur, que operó como polo de atracción de inversiones en el mundo, es mirado hoy con preocupación y sus discrepancias internas tienen un efecto inverso. “Estoy preocupado por el Mercosur”, dijo Emilio Menéndez del Valle, eurodiputado español que encabezó una delegación de legisladores de la Unión Europea que visitó Argentina hace una semana. Ni hablar del enojo de los compradores de carne argentina que hasta podrían iniciar demandas por incumplimiento de contrato. La UE, a través de su responsable de Comercio, salió en defensa de Botnia y de Finlandia y advirtió que peligran las inversiones europeas en nuestro país. No importa. Tenemos a Chávez.

“Europa es uno de los mejores y más importantes compradores [de productos argentinos] y sin embargo nos tratan mal. Nos cuesta entender el proyecto comercial de la Argentina, si lo hay”, decía con desconcierto uno de los empresarios holandeses que vino con la comitiva real. Claro que no hay proyecto comercial como no lo hay en nada. Por eso el presidente salió a desmentir con énfasis digno de mejor causa que el gobierno estuviera preparando una reforma impositiva, no vaya a ser que alguien crea que en algo se propone ir más allá del corto plazo.

Hoy Argentina está gobernada por la pequeñez de quien, sin la menor previsión a futuro, saca provecho de la coyuntura internacional como un depredador.


Idiota útil

Finalmente, así como en la década del 70 fueron idiotas útiles de la URSS y de Cuba, hoy lo son de Washington y Venezuela. ¡Y siempre en nombre del antiimperialismo!

En julio de 1990, los presidentes de la Argentina y Brasil suscribían el Acta de Buenos Aires acelerando los plazos de la puesta en marcha del Mercado Común del Sur. En marzo de 1991, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay firmaron el Tratado de Asunción que dio nacimiento al Mercosur como marco de integración de sus economías en un solo espacio aduanero. Finalmente, en diciembre de 1994, se rubricó el Protocolo de Ouro Preto que dotó de personalidad jurídica internacional al Mercosur.

El 16 de diciembre de 1998, el Acuerdo sobre los Hielos Continentales firmado por los cancilleres de Argentina y Chile ponía fin a todo diferendo limítrofe con el hermano país.

El 15 de diciembre de 1995, en Madrid, la Argentina firmó junto con los demás Estados miembros del Mercosur un Acuerdo Marco Interregional de Cooperación con la Comunidad Europea.

Como vemos, el mundo no es ni bueno ni malo. Simplemente es. Por ello, depende fundamentalmente de la capacidad y pericia de sus dirigentes, el poder hacer transitar, aún por los intersticios del orden mundial del siglo XXI, una Argentina con el grado posible de autonomía política, económica y social para potenciar las oportunidades que el mundo ofrece integrándose a él. Hoy soberanía es sinónimo de integración. Un país es tan soberano cuanto más capaz sea de integrarse en las mejores condiciones a los ámbitos que componen la decisión mundial. El aislacionismo es la respuesta de la debilidad, la impotencia y la falta de imaginación.

Bajo la actual gestión, Argentina se desintegra incluso de los lugares que ya había conquistado. Nuestro país, que supo ser factor de unidad e integración, hoy es vehículo de la desunión latinoamericana. Nuevamente, es la diferencia entre una Nación con conducción y una sin conducción.

En definitiva, al actual presidente su rol de facilitador de la fragmentación nacional y regional lo configura una vez más como un idiota útil de la agenda del imperio al que dice combatir

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