Mayo de 2006
por Edgardo Arrivillaga
El cierre de los liceos no se producirá como estaba previsto y las acciones de Nilda Garre y sus compañeros montoneros comienzan a entrar en baja. Esta no es ni una buena ni mala noticia en los términos de una guerra integral que será prolongada. Simplemente es la realidad. Y nos ha dejado algunas interesantes lecciones.
En el Día del Ejercito el presidente advirtió por primera vez en la actitud de
oficiales y cadetes que sus malabarismos lo han encerrado como una rata
enceguecida en un callejón. El odio de cadetes y oficiales jóvenes-que no temen
ni por sus retiros, ni por carreras que alcanzaran su clímax en un improbable
2035- se expresó de forma físicamente tajante contra un presidente que desde su
perspectiva advirtió que hay una corporación juvenil a la que simplemente no
puede comprar. El oficial joven como el cadete escapa a los malabares de una
política a la cual en el fondo desprecia y de una partidocracia a la que
considera en gran medida responsable de todas las derrotas nacionales de los
últimos treinta años.
Ocurrió que el presidente aficionado a lo mediático apuntaba a una simple
reivindicación retórica de los derechos humanos de carácter histórico como
pasaporte fácil para descalificar a los adversarios.
Perón incluido. Su enemigo secreto.
Pero la problemática desatada irresponsablemente por la Defensa comienza a
causar preocupación y las acciones de Nilda Garre se encuentran en cuenta
regresiva.
El cierre de los liceos que movilizaría en clave de protesta a 17000 liceístas
en todo el país y que roza a gente egresada de esos institutos como Alfonsin, De
la Rua, Ruckauf, Sergio Acevedo, Licastro, y una infinita cantidad de cuadros
peronistas y radicales, son lugares que marcan como el Colegio Militar a toda
una generación. No pueden ser eliminados por dos o tres madrazas de asesinos. Y
Kirchner, con ese olfato que tiene para percibir cuando el oponente es realmente
peligroso ha comenzado a cuestionar tanto la decisión de la Garre como del CELS
que lo llevaron a este enfrentamiento sin medir claramente lo que en términos
militares se define como fuerzas en presencia. Mala aritmética para estos
superficiales lectores del 18 de Brumario.
Das Kapital jamás lo leyeron.
Ya se sabe que el acto de Plaza San Martín tomó al presidente desprevenido y mal
situado. No pensó que tanta gente podría movilizarse de forma espontánea contra
su caballito de batalla de los derechos humanos. No calibró que los mandos que
solo muy tenuemente responden a Bendini no prohibirían a los oficiales la
concurrencia en uniforme y los servicios de inteligencia coptados por los
montoneros del ayer -la SIDE es un quiosco de ex colaboracionistas con las
fuerzas armadas de la época - no le advirtieron que además del ejercito habría
gente de la armada, dos de ellos importantes, algunos de la fuerza aérea y por
lo menos un comandante de gendarmería. Tampoco le informaron que hay una
substancial cantidad de oficiales jóvenes que estudian sencillamente pedir la
baja ya que nada esencial e importante perderán con este gobierno al menos.
El problema de la desinformación y el mal cálculo se acentúa de forma inevitable
por el desgaste de la cadena de responsabilidades. Asi como Bendini es un
oficial desprestigiado y un violador de la ley 24.059 de seguridad interior y
tuvo que hacer malabares para que la causa incoada en su contra por malversación
de fondos pasase a la justicia militar a la que el mismo puede dirigir,
simétrico desprestigio existe en el imaginario de la oficialidad joven con
respecto a quien comanda las otras fuerzas.
Al intentar romper la cadena de la verticalidad-elemento que pasa por
calificaciones, evaluaciones y ascensos - como se manifestó insistentemente, a
las inexpertas y corrosivas insinuaciones de la Garré y Vertvisky, el presidente
Kirchner concentra en si mismo todas las responsabilidades. En palabras simples,
carece de fusibles que pueda articular para que su imagen no sea incinerada por
la equivocación.
En este asunto tanto la Garre como Kunkel se tomaron en serio el asunto pese a
que el presidente simulador sabe que el tema de los derechos humanos en los 70
no tiene ninguna viabilidad en la oficialidad joven y que eso no depende de la
modificación de planes de estudio alguno. Es un problema histórico simplemente
irresoluble.
Es probable que para la increíble Garre la cuenta regresiva haya comenzado.
Seguirá el camino de Gustavo Beliz, otro vanguardista que se tomó en serio el
discurso de Kirchner hasta que lo dejaron en la calle y encima procesado.
Las maniobras futuras de Kirchner serán probablemente bajar el tono a la
cuestión militar y empezar a silenciar a su propia gente aunque advierte que del
otro lado hay un quiebre generacional y con los nuevos militares los canales de
negociación son simplemente inexistentes porque sus jefes son uniformes
mansamente borocotizados.
Otro problema es que la operación de amalgamar al viejo peronismo con los
derechumanoides del pasado no funciona. Simplemente son ajenos. Pertenecen a
culturas políticas diferentes y todavía no se sabe cual de los dos es la SS y
cual será sacrificada como la SA.
Aunque este cronista puede sin ser demasiado sutil intuirlo.
Queda el asunto de los Derechos Humanos como catecismo laico político de todo el
arco parlamentario y del accionar blando, húmedo, mentiroso del gobierno. Tienen
su mayor baluarte en la prensa adicta a la presidencia. Pero en las ultimas
horas Mario Wainfeld, un incapaz gordillo pesado y un poco crapuloso -ex
director de una improbable revista en la época alfonsinista que se llamaba algo
así como Unidad -si, era la expresión del tercer movimiento histórico-ha sido
convocado repetidas veces para que aclare, explique, defina, haga contextos y
contornos.
Lo mismo le ocurre a Martín Granowsky ahora gaulitier de TELAM. Se han tomado demasiado en serio su papel, han sobreactuado. En su deslumbrada ignorancia lo perciben.
Globalmente la jugarreta de K con las Fuerzas Armadas esta saliendo mal.
Bendini fue maldecido en el Campo de Polo por señoras de mucha mas edad y canas
que la joven Pando y en general el clima de crispación avanza y se cierra
favoreciendo algo absolutamente inesperado para la presidencia advenediza. La
resurrección del peronismo de derecha que puede convertirse en el pasaporte
inevitable de la brava gente paga que fue a la plaza del Si simplemente cuando
lleguen los tiempos del No.
Vasocomunicante a la inversa hoy la estrafalaria falsa izquierda sindical para
nada pluralista necesita ventriculizar clandestinamente su discurso hacia la
derecha y el centro-derecha ante una posible uribización a la colombiana de la
política peronista argentina para no quedar totalmente al margen.
¿Y es realmente cierto que Lavagna, un hombre de los jesuitas conversa con el
Opus?
Los Grupos de Tareas derechumanoides al proponer la paulatina ruptura de la
cadena de mandos de las fuerzas han dejado al presidente encerrado en el campo
de concentración del discurso.
Pero Kichner, como tantos otros ya deberían haberlo pensado también, fue
sucesivamente menemista, cavallista, duhaldista, finalmente K.
La noche de cristal fue precedida por los cuchillos largos y la marginación de
la derecha peronista por parte de los derechohumanoides quita paradójicamente
libertad de maniobra a la presidencia.
Es probable que si, que efectivamente la cuenta regresiva para la Garre haya
comenzado y lo cierto es que los liceos militares no serán cerrados pasado
mañana y es una derrota para el ejecutivo en su totalidad.
Pero esta crisis arrojó otros elementos de análisis.
Al revés de lo que ocurrió con el alfonsinismo, no hubo un solo sector -salvo
algunos funcionarios pomposos y engominadamente anticuados-que saliera a
defender las tonterías y exabruptos lanzados por el presidente arrebatado. Solo
una fría observación para visualizar en definitiva quien ganaba la partida.
Segundo hecho, la economía, en crecimiento modelo piloto automático como en la
época de Roque Fernández, funciona como variable independiente de la persona que
detente el Ejecutivo.
Variable independiente en caso de crisis militar severa nadie moverá un dedo
para defender esta presidencia -
el riesgo país, permaneció impasible.
El oficialismo de cartón no es última ratio de nada.
¿Simiente realmente predecible ?
