Mayo de 2006
Después de que comenzara a circular en los medios la versión de que Uruguay
buscaría pasar de “miembro pleno” a “asociado” del MERCOSUR, se escuchó una sola
voz de la Cancillería argentina opinando sobre el tema. El subsecretario de
Relaciones Económicas para América del Sur, Eduardo Sigal, aseguró que “no hay
ninguna confirmación ni información oficial, pero me parece una cosa muy
disparatada que no condice con lo planteado por el Frente Amplio en la campaña
electoral."
Esta información fue publicado por la empresa estatal encubierta Pagina 12 que
no puede publicar un solo balance coherente entre tiraje y caudal publicitarioo
oficial. Pero solo un tonto como Sigal puede creer todavía en las plataformas
programáticas, formulas que no se usan mas el mundo desde la época de Méndez
France mas o menos.
La desaprensión de la gente como Sigal y su mujer Diana Conti pasa porque la
realidad finalmente impone su desagradable cara. Si el Uruguay se va del
MERCOSUR será simplemente porque el MERCOSUR no le conviene y no le conviene por
dos motivos muy simples, la cancilleria brasileña ha convertido el proyecto
regional en un proyecto brasileñista a partir de la predica tan anticuada como
la de Jauraguibe. El acuerdo de compensación sindical firmado entre la Argentina
y el Brasil fue un indicador claro del asunto. El MERCOSUR era un acuerdo
comercial binacional y nada mas.
El otro punto es que el MERCOSUR jamás ha querido dotarse de mecanismos
supranacionales de integración regional genuina y se ha subordinado a la
diplomacia del Brasil que juega a todo campo entre Sudamérica, los Estados
Unidos, África y Asia. Hoy la marca MERCOSUR que básicamente ayudaba a diluir
los dos default argentinos, la guerra de Malvinas y la crisis del 2001 introduce
simplemente un tercer default que es sencillamente regional.
El otro elemento disturbador ha sido Hugo Chávez, oscilando entre sus intereses
en Estados Unidos ,sus influencias en el Pacto Andino que acaba de abandonar y
su estentórea gritería contra México que si podría aportar al MERCOSUR un
partner que nivele la tremenda influencia del Brasil.
La profunda ideologización de la cancilleria argentina ,en manos de gente que
todavía recuerda a Puig o a Methol Ferre como líneas directrices modernas en el
mundo de hoy, hace saltar los equilibrios regionales y deja al país encerrado en
su propio espacio retaguardista.
En el fondo esto interesa poco al elenco de gobierno, pero interesara mas cuando
el crecimiento económico de los países que se van del MERCOSUR -Paraguay es el
siguiente - multiplicaran los modelos Chile en la zona y dejaran a la Argentina
atrapada en un sistema peligroso y cavernícola.
Era difícil prever tanta tontería. No se recuerda una política exterior mas
proclive a apoyar los intereses norteamericanos desde hace mucho tiempo. Y que
esto lo hagan veteromarxistas o gente del llamado socialismo nacional es algo
que perpetua la cáscara vacía del genuino pensamiento nacional argentino e
instaura un inevitable clima de sospecha que exigiría una investigación profunda
¿Quien define realmente la política exterior argentina, quien la controla y
quién la coordina?
Se da la extraordinaria paradoja de que tenemos legisladores de nuevo cuño en el
Parlamento Italiano y pronto los tendremos en la Unión Europea pero hemos sido
incapaces de crear un mínimo parlamento regional y hemos utilizado el cargo de
secretario administrativo del bloque creyendo que ese dispositivo era tan
funcional a la presidencia nacional como el camaleónico e ineficaz Congreso
argentino.
Nuevamente la mentalidad municipal de nuestra dirigencia nos hace perder veinte
años de cierta coherencia como Nación.
Y de esos veinte años no se vuelve.
