PAPELERAS CUIDADOSAMENTE EMPAPELADAS

Mayo de 2006

Por Strategicos


Como en un juego de muñecas rusas los medios de la cadena oficial de noticias a los que se ha sumado Ámbito Financiero descubrieron que el país carece de un Ministerio de Medio Ambiente, pese a tener ecologistas de nivel internacional pero lo mismo ocurre en verdad con los científicos subordinados al inexistente ministerio de Educación. Aunque todos, hasta el momento, se han prendido al discurso oficial.

Se analiza la cantidad de espectadores a la obra -pocos y. ....nuevamente... ¡telón y despedida¡- así como los detalles de la puesta en escena, pero nadie se ocupa de analizar el contenido esencial del discurso como si el trabajo de quince páginas de Estrada Oyuela fuera algo tan perdurable como las tesis del imperialismo ecológico desarrolladas por Alfred Crosby en el clásico Ecología, la expansión biológica de Europa, Ediciones Cambridge, 1986. Aunque no podemos dejar de reconocer que en esta cuestión Crosby estaría mas bien del lado del Uruguay.

La historia que vende la cadena oficial es elemental, conmovedora, como un teleteatro de Suar.

El Uruguay actuó unilateralmente,v ioló los compromisos relativos al Tratado del Río -tratados bastante comunes en las fronteras ribereñas y en la partición de Islas - finalmente actuó en perjuicio de la Argentina.

 

País inexperto. Cuyo embajador in situ escribano Patino Mayer, compañero de operaciones múltiples de Juan Gelman y del periodista Gaudenzi, vinculado al ERP y no a la Orden Mercedaria, ahora colaborador tanto de Radio Holanda Libre como de Clarín que si algo entiende es de celulosa, no se habría dado por enterado del asunto,o cupado en sus tareas escribaniles part time en el Instituto de Ayuda Financiera de las Fuerzas Armadas, además de las genuinamente diplomáticas, que le vienen de la estremecedora época de Carlos Menem.

La verdad es absolutamente distinta y ahora veremos porque.

El informe que publicamos es un papel de trabajo de la cancillera uruguaya y se refiere a las actividades de la Comisión Administrativa del río Uruguay en donde se señala la activa participación del ex canciller Rafael Bielsa en la cuestión así como el preciso conocimiento que tenía la gestión nacional de todo el problema. Si esto se confirma y no vemos porque no habría de tomar estado público, todo el andamiaje publicitario de la prédica kirchnerista en el asunto se viene abajo y nos encontramos nuevamente ante la incapacidad administrativa de una gestión unipersonal del Estado que olvidó -entre otras muchas cosas -que la Constitución Europea internacionalizaba oblicuamente a las Islas Malvinas.

Tanta incuria es difícil de creer, pero los hechos son los que cuentan y no la retórica del falso nacionalismo que se expresó con tibieza compungida y sesudas opiniones de niños ágrafos de trece años en Gualeguaychu.

Así como hemos atacado a Rafael Bielsa como candidato por problemas que conocíamos desde la vereda de enfrente, se desprende de los simples hechos que en este caso el ex Canciller actuó de forma profesional.

El problema esta arriba, mucho más arriba y se crea por el sistema anacrónicamente militantista que tapona el funcionamiento normal de los ministerios. Padecemos desde hace tres años la falencia de un estado absolutamente incompatible con las necesidades de republica severa. No han querido realizar casi jactanciosamente una sola reunión de gabinete ni dar un solo informe al Congreso que no sea el canto del cisne del monologo medianamente gargarizado. Pero esto no es solo un rasgo declarado de superficial, complaciente, autoproclamada incompetencia.

Es simplemente un delito contra la Constitución. Pecado venial o pecado mortal. El fin de la gestión y quienes vendrán luego deberán determinarlo pero retrospectivamente.

Una puntual garganta profunda desde el Uruguay nos aclara dialécticamente las cosas.

El simple contrarrelato argumentativo que viene de enfrente.

El documento de la CARU (COMISION ADMINISTRADORA DEL RIO URUGUAY).


EL CONFLICTO CON LA ARGENTINA. ANTECEDENTES PARA CONOCIMIENTO


El miércoles pasado, un consultor finlandés participó en la comitiva de empresarios que acompañó a la Ministra de Industria de Finlandia en su visita a nuestro país, auguró un prometedor lugar de liderazgo para Uruguay en el rubro de la forestación. Para la producción de celulosa, productos derivados y explotación maderera, dentro de un mercado que mueve en el mundo 2.000 millones de metros cúbicos de madera al año. Debido a las importantes inversiones a llevarse a cabo en nuestro territorio, el pronóstico es que en el futuro próximo se produzcan en nuestro suelo 1,5 millones de toneladas, lo cual nos hará ocupar el tercer lugar en América Latina, detrás de Brasil y Chile, en ese orden, pasando a ocupar el sitio que hoy tiene la Argentina.

Es mismo día en San Pablo, en la nueva reunión bilateral llevada a cabo por los dos socios mayores del desvalorizado Mercosur, durante los 20 minutos que aparentemente le dedicaron al grave conflicto argentino-uruguayo -enteramente provocado por nuestro vecino-, el Presidente Kirchner volvió a reiterar un manido sonsonete. Que Uruguay había violado el tratado bilateral del río Uruguay, que obliga a una comunicación oficial antes de hacerse una obra sobre este curso de agua.

Ello revela una flojera de memoria preocupante en el primer mandatario de la vecina orilla, del momento que en la memoria anual que él mismo le presenta anualmente al Congreso, se puede observar la invalidez de su afirmación. En la página 126 del Informe del Estado de la Nación, año 2004, figura COMISIÓN ADMINISTRADORA DEL RÍO URUGUAY.

Entre los objetivos mencionados, referidos a diversos aspectos como, "afianzar la relación política con la República Oriental del Uruguay con el propósito de convertir el tramo compartido del río Uruguay en un foro de coordinación y labor conjunta", se lee uno referido a "mantener la calidad medioambiental del río Uruguay, mediante la adopción de programas que conlleven a proteger el recurso".

El párrafo titulado LOGROS dice textualmente:


Planta de Celulosa M´Bopiqua y Emprendimiento Botnia. De acuerdo a las "coincidencias específicas de ambas delegaciones ante la CARU" con referencia a la posible instalación de fábricas de pasta de celulosa a la vera del Río Uruguay fue diseñado un "Plan de Monitoreo de la Calidad Ambiental del Río Uruguay en áreas de plantas celulósicas" que junto con el "Plan de Protección Ambiental del Río Uruguay", contribuye a mantener la calidad del recurso hídrico. Asimismo, fueron revisados y actualizados los estándares de Calidad y de Agua, restando su incorporación al Digesto de Usos del Río Uruguay.

Haciendo un poco de historia, en octubre de 2003, la delegación argentina de la CARU, compuesta de 5 miembros por cada parte, presentó una protesta al haberse enterado del proyecto Botnia, una vez que ya había sido aprobado por el Mvotma uruguayo, pidiendo una sesión especial en Paysandú a la cual los uruguayos se negaron a asistir. El 15 de mayo de 2004 los argentinos se retiraron, hasta que 6 meses después, se reintegraron por orden expresa del Ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, con instrucciones de elaborar un plan de monitoreo de calidad ambiental del río, en las cercanías de la anunciada instalación de las plantas.

En ese documento se pusieron a trabajar durante unos 60 días, técnicos de las dos naciones. Tanto uruguayos como argentinos viajaron a Finlandia, acompañados del Director de Medio Ambiente de Argentina, para estudiar in situ, el funcionamiento de las fábricas. Se produjo entonces un documento que consta de una Introducción y se divide luego en, ÁREA DE TRABAJO, ACTIVIDADES DE MONITOREO, EVALUACIÓN E INFORMES, que después fue incluido por el Canciller, en la Memoria anual antes mencionada, como testimonio del acuerdo.

Después de esta clara evidencia, a la que se puede sumar los dos estudios ya realizados, el Presidente Kirchner insiste en pedir un nuevo análisis ambiental, otro más, como si nada se hubiera hecho en la materia.


 

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