La monserga peroniana

 

Mayo de 2006

Por Alberto Buela (*)


Excelente expresión de la metapolítica el filósofo Alberto Buela es un renovador del pensamiento nacional argentino -existe ese filón -pero desde una posición marcadamente critica a la liturgia intelectual. Ataca de forma incisiva a los peronistas acriticos, a los eternos verticalistas que se hunden en aras de una conceptualizacion política superada por los tiempos, el fenómeno llamado verticalismo que en ausencia del vértice de la línea vertical se convierte en un ejercicio paramaoista de repetición. Buela define a la monserga como una liturgia de la palabra y jibarización del pensamiento. Un cliché de museo que define con agudeza a los eternos viajeros del Titanic que desde 1983 en adelante pululan en la Argentina política.

Esos compañeros que repiten como una letanía: Mejor que decir es hacer..., para un peronista no nada mejor que..., la organización vence..., primero la patria, después..., etc. etc. lo que han logrado en medio siglo y con el paso de una generación a otra, es que el pensamiento político del peronismo sea considerado inexistente por la izquierda, menospreciado por la derecha y utilizado por los “vivos” para quedarse siempre con los cargos.

Existen tres ejemplos de peronianos incuestionables: el viejo Cafiero, Díaz Bancalari y Lorenzo Pepe. Son los campeones de la monserga peroniana. Siempre tienen el discurso hecho para la ocasión, sobre todo en los actos, cuando el peronismo está en baja. Como se dirigen a un auditorio que nunca va a llegar a nada, que se agota en ese propio acto, allí le dan como gallego a la gaita a las frases hechas. Pero cuando llega la hora de actuar en política, de la toma de decisiones siempre, pero siempre, siempre se quedan recostados al calor del oficialismo.
Ahora bien, estos son los agentes políticos, que uno espera que por una cuestión biológica desaparezcan de la escena, aunque a fuer de ser sinceros, usufructúan de los cargos desde hace más de medio siglo el primero de los nombrados y desde hace unos 40 años los otros dos.
Lo grave es como en este caso que deseo contar, se reproducen en nuevas generaciones y en el campo paraacadémico o pseudo intelectual en que se mueven los peronianos.


Así hoy asistimos desde hace cosa de un año al surgimiento nuevos peronianitos como Pablo Vázquez, que ya se conchabó en el Museo Evita y Ernesto Ríos, que se metió en la Escuela de la CGT.

Y qué hacen estos peronianitos: refritan a Perón. Tengo a mi vista un artículo: Vigencia de la comunidad organizada, en donde luego de repetir la monserga de “el subsuelo de la patria”, no les nace otra expresión ni apretando el balero, pasa a relatar el congreso de filosofía del 49, copiándose lisa y llanamente de la contratapa de los libros de la época, repitiendo los errores que repiten todos aquellos que no estudian, sino que copian. Y así afirma: “entre los miembros relatores estuvieron presentes: Hans Georg Gadamer” , quien no estuvo. O a renglón seguido afirmando que : “estuvieron presentes en las deliberaciones Nicolai Hartmann y Martín Heidegger”, quienes tampoco estuvieron.
Es decir este muchacho, Ernesto Ríos es un macaneador, pero que... repite la monserga peroniana.
Pero el artículo sigue, porque su título es Vigencia de la comunidad organizada. Y sigue repitiendo las frases hechas como: “hasta hoy no hay certeza acerca de su realizadores”, hablando de quien escribió el texto de la conferencia de Perón: La Comunidad Organizada.
Cuento que cuando se realizó en el año 1999 en Congreso 50 años de la Comunidad Organizada que presidió honorariamente Alberto Wagner de Reyna que viajó desde París donde reside, y en donde en un trabajo de investigación, establecí fehacientemente que los capítulos XX y XXI salieron directamente de las manos de Perón y que el único que redactó algunos párrafos fue el cura Benítez. Que un politólogo como Alessandro Campi de la universidad de Perugia, hiciera en ese mismo congreso un estudio comparativo de ese texto liminar de Perón con otros de la época, que Wagner de Reyna y don Diego Pró, luego fallecido, nos prestaran sus testimonios irrecusables sobre el tema.

Pero la monserga sigue y así repite el lugar común: “intervinieron en su redacción Astrada. Sepich y de Anquín, y también Marechal”.


Todo esto afirmado sin estudiar siquiera que Carlos Astrada en la época ya era marxista, que Sepich era no-peronista y que de Anquín era un fascista redomado. Una vez más este nuevo peroniano se nos muestra como un macaneador, además de hacerle el juego a los gorilas que sostienen desde siempre que Perón no escribió nada y que todo se lo escribieron.

Para colmo en este mismo tema me cita textualmente (todos los jefes de Estado poseen especialistas que redactan, sobre sus líneas, los discursos) pero sin citarme (1). Hace como el zorro en el monte, que con la cola borra sus huellas.

Y sigue el artículo que sobre la idea que encierra el texto de la Comunidad organizada no dice nada, absolutamente nada. Más que los lugares comunes del humanismo y el espiritualismo, pero concluye, eso sí, con la afirmación de la monserga: Juan Domingo Perón es el genio político que deja en la historia del siglo XX, para finalizar a toda orquesta “para hacer de esta Argentina el país que el destino de su pueblo exige y merece: una Patria justa, libre, soberana”. Chan...Chan.

Esto no es permisible. Se toman en joda, aunque lo disfracen de serio, cosas valiosas para el peronismo en su conjunto, con el solo afán de figurar. Escribiendo por escribir y hablando por hablar. Los rasgos típicos de la existencia impropia.

Les recomiendo a estos neo peronianos que estudien los textos, que no den las cosas por sabidas, que si no tienen certezas que no escriban porque generan mayor confusión. Porque el pueblo llano, el pueblo peronista les cree lo que dicen, como le cree a todos aquellos de nosotros que nos ponemos al frente de una clase, y sobre todo si se lo hace apoyado en el sello de la Escuela de la CGT.

Sabemos también que esta Escuela está manejada por uno de “los gordos” que son aquellos gremios que medraron con Menem y con la dictadura militar, y que a la hora de elegir colaboradores no se fijan: agarran lo que viene, porque a la CGT se viene, pues ella no pone ningún aviso en el diario solicitando colaboradores.

A estos dirigentes les decimos: Señores, fíjense lo que traen a la casa de los trabajadores, porque a nosotros que provenimos de la vieja “CGT que lucha” nos costó mucho unificar una sola CGT para beneficio todos.


(1)Pueden verse mis trabajos sobre el tema: Aportes al pensamiento nacional (1986), Bosquejo de la idea de Comunidad Organizada (1999), Análisis del texto de Perón: La comunidad organizada (1999).


(*) Centro de Estudios estratégicos suramericanos, con sede en CGT

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