Mayo de 2006
Por Gabriela Pousa (*)
No hay demasiado espacio para el asombro. Los últimos acontecimientos de la
política nacional se basan, fielmente, en la lógica kirchnerista. Nada más. El
acto del pasado viernes – so pretexto de repudiar la construcción de las
papeleras – fue lo que de entrada estaba decidido que fuera: un ensayo del 25,
un conciliábulo político para volver, una y otra vez, a enfatizar el objetivo de
máxima del jefe de Estado: la acumulación de poder.
¿Era necesario? No. Néstor Kirchner sabe que más allá de tener o no la fidelidad
de los gobernadores tiene comprada su voluntad y eso le basta. Después, lo demás
se verá. Por esa razón, la convocatoria no la hizo el Presidente. La
convocatoria la hizo la necesidad. Fue obra de la coparticipación federal y la
refinanciación de deudas provinciales. La desvergüenza hizo el resto. ¿Qué
hacía, por ejemplo, en Gualeguaychu el gobernador de Corrientes, Arturo Colombi?
Este, a penas un par de días atrás regresaba de Chile a dónde viajó para
convencer al grupo Bosques del Plata - poseedor aproximadamente unas 70 mil
hectáreas en su provincia-, para que se instale allí un aserradero y una planta
de celulosa.
La respuesta es básica: el gobierno de Corrientes mantiene una deuda pública de
370 millones en plena etapa de refinanciamiento y un panorama financiero nada
sólido como para enfrentar las permanentes demandas gremiales y la suba de gasto
público. Y a su vez, a esta altura de los acontecimientos todos saben que es
mejor el absurdo antes que el enfrentamiento con el titular del Ejecutivo.
Pero este ejemplo basta para advertir que el interés de muchos de los asistentes
por el medio ambiente dista de ser el motivo por el cual se ha asistido. O
quizás, Colombi, sabe lo que Kirchner parece desconocer. Y es que Finlandia, es
un país que tiene 19 plantas de celulosa, con el mejor estándar internacional en
materia de cuidado medioambiental razón por la cual se halla entre las tres
naciones con mejor calidad de vida para sus habitantes.
Posiblemente, el acto en la provincia de Entre Ríos haya cooperado aún más con
la política de cerrazón que viene promoviendo el Ejecutivo Nacional a través de
diferentes medidas. Desde la prohibición de la exportación de carne hasta la
estatización de Aguas Argentinas que tiene más causa ideológica, anti-noventista
que técnica o mismo, el canje de bonos que dejó a varios extranjeros con la
sangre en el ojo.
Lo que resulta evidente es la ausencia en los últimos discursos de la alusión a
la “nueva política” que tanto proclamaran desde Balcarce 50. En primer lugar
porque no hay “nueva política” con procesados como funcionarios (tal el caso del
Secretario de Agricultura, Miguel Campos, el del subsecretario Luis D’Elía y
hasta del mismísimo Roberto Bendini al frente del Ejército) Y en segundo término
por la contagiosa conducta de Eduardo Borocotó que terminó dando vuelta a más de
uno.
Sin ir muy lejos, el anfitrión del pasado acto, el entrerriano Jorge Busti,
realizaba las mismas alocuciones propagandísticas cuando se retiraba de los
cónclaves de gobernadores convocados por Eduardo Duhalde cuando requería
consenso político para su gestión. La foto era un elemento imprescindible de
aquellos tiempos como también parece serla hoy. Finalmente, la firma de los
gobernadores en Gualeguaychu no significó nada que no que no significara la
firma estampada una y otra vez en San Vicente o en Olivos durante el 2002. Con
una salvedad: en aquel entonces faltaba la firma del gobernador de la provincia
de Santa Cruz... ¿De qué sirven, pues, las rúbricas de las provincias en un
papel?
Por otra parte, ¿necesitaba, Néstor Kirchner, confirmar su poder una vez más? Al
parecer, la debilidad del gobierno por algún lado debe estar si tanto necesita a
los demás.
Lo cierto es que el medio ambiente puede servir una vez más para otorgar a la
política una nueva caja a la cual manipular. No parece casual que, justamente,
en la misma semana que se producía la convocatoria oficialista, saliera a la luz
la denuncia sobre el Riachuelo y su contaminación.
La Defensoría del Pueblo de la Nación, a cargo de Raúl Mondino, junto con
organizaciones ambientalistas e instituciones académicas y vecinales, denunció
que se agrava la problemática de la cuenca hídrica La Matanza-Riachuelo. Este es
el principal foco de contaminación del país provocando graves problemas de salud
a 5 millones de habitantes que residen en la zona. Desde el 2003 no hubo ningún
tipo de avance para disminuir la magnitud del deterioro que afecta a los
recursos naturales de la cuenca y a la salud de la población.
A su vez, tampoco se ha hecho nada para disminuir el vuelco de sustancias de
origen industrial, cloacal y agropecuarias que elevaron los focos infecciosos
generando que, más del 50% de los menores de entre 7 y 11 años, residentes en el
Polo Petroquímico de Dock Sud tengan niveles alarmantes de plomo en la sangre.
Finalmente, resulta paradójico el pedido que hace la Argentina a las plantas
instaladas en el Uruguay cuando en casa las obras públicas y el sistema
sanitario de agua y de cloacas no cumplen con los requisitos previstos en
estudios de impacto ambiental.
Pero estas son paradojas que nos caracterizan basadas exclusivamente en el
conocido refrán: “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” Lástima que “la
caridad bien entendida empieza por casa”
En otro orden de cosas, el MERCOSUR se erige tema porque sólo eso puede ser. Lo
que no se sabe con certeza es qué rol juega el ex vicepresidente Carlos “Chacho”
Álvarez. Y si acaso no se le da por renunciar…
Por ahora cabe esperar, la fiesta continuada del 25 con afluencia de masas
porque para eso están los punteros y para eso se abrió la caja. Resta operar
sobre los medios de comunicación masivos. Estos y la calle son las dos armas que
Néstor Kirchner sabe que le darán, el sillón presidencial, un período más. (El
helicóptero, de todos modos, sabe esperar)
(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del
Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su
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