Junio de 2006
por Gerardo José González
Los montoneros se desprendieron desde su inicio de la Historia.
Dada su aventura generacional, solo tomaron posición ante el peronismo y su
caída.
Habiendo debutado con el asesinato de Aramburu, Roca o Yrigoyen eran
anacronismos inútiles para ellos.
Los ocupaba Isabel, Osinde, López Rega, Cámpora y otros influyentes.
En su demencia, se olvidaron también de Calcagno, Massera, Videla, etc.
Se sentían dueños del futuro.
Así les fue.
Se vieron como el bolcheviquismo de 1917 o el castrismo de 1958, venciendo a
todos.
Su desgracia irremediable es que los condenó Perón restituido.
Los escupió de su boca, como dice terriblemente el Libro.
Y ahora Alfonsín, blando júpiter de la democracia mayor de edad pero nacida
blandengue.
Gente rara los montos, porque se exiliaron muchos años y ahora piden que su
locura sea reivindicada por el pueblo, que los condenó junto con Perón ese
día desde el balcón de la Historia.
Los trotkystas fueron al olvido, no están en el gobierno, los montoneros
si.
Son tan insustanciales, tan increídos, que bastaría un soplo popular para
volarlos.
Creo que Kirchner los abandonará en cualquier momento, como Clinton hizo con
la mocosa que lo distrajo un tiempito.
Es que bancar treinta años a minas como Hylari Rodham o Cristina Fernández
supera a cualquiera varón.
Haberlas aguantado es toda una definición de ambos hombres.
El montonerismo es una carga que el país no se merece.
Kirchner está rodeado de pragmáticos de la especie peor, elegidos por él.
Olfateo que su montonerismo será como el quiroguismo de Menem.
No se ve el suelte de mano, pero se acerca.
El poder se lo exige.
El consorcio del edificio donde nació Ernesto Guevara Lynch se opuso por unanimidad a que se colocara en la entrada una placa de bronce que recordara su nacimiento.
Hubo que fijarla enfrente.
El Che es mundial, excepto en su país. ¿Por qué?
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Es necesaria una consulta popular acerca de si debe darse por
terminada la guerra civil de 1970-1978.
El resultado será 90 a 10.
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