Junio de 2006
por Rodrigo Alarcón Bohle (*) - Desde Santiago
Ya lo había dejado tácitamente muy claro el Gobierno chileno: la relación
entre Chile y Perú podría ser muy inestable y delicada si el nacionalista
Ollanta Humala llegaba al poder, o mucho más predecible y auspiciosa si el
elegido fuese el cuestionado Alan García. Casi por gracia de Dios y
eligiendo lo que muchos en el mismo Perú tildaron del "mal menor",
finalmente resultó vencedor este último.
La preocupación inicial del Gobierno chileno entonces cesó y se abrió
rápidamente a la búsqueda de acuerdos para mejorar el nivel de confianza
mutua entre ambos países, históricamente marcados por el conflicto bélico
que los enfrentó, pero hace ya más de 130 años.
Debido a ello y quizás vislumbrando que Perú puede resultar mucho más
beneficiado en pos del desarrollo junto a Chile que contra él, y bajo la que
consideran hoy casi paradigmática e inédita relación de cordialidad y
colaboración chileno-argentina, es que Alan García eligió a su vecino
del sur como la segunda nación en visitar como mandatario recién electo.
Dicha reunión viene a convertirse casi en la guinda del pastel de buena
disposición mostrada por García hacia el país del sur, a la cual no ha
tenido reparos en alabar y felicitar por su desarrollo económico y social.
Estos piropos diplomáticos no han pasado inadvertidos por el canciller
chileno, Alejandro Foxley, quien dijo que lo "dicho y hecho" por García
resulta "positivo y estimulante", en tanto abre un "camino de cooperación
impensable en el pasado".
La misma Presidenta Bachelet se mostró complacida con la visita, planteando
que "estoy muy contenta de que éste sea el segundo país que visita porque va
en plena consonancia con la política exterior que yo he señalado y es que
quiero tener la mejor relación con la región. Ésa es la razón por la cual el
presidente García fue invitado".
Recién confirmada la visita de García a Santiago, el canciller Foxley
planteó la intención del Gobierno de Bachelet de entablar una alianza con
Perú para enfrentar lo que llamó el "desafío del Asia".
Haciendo hincapié en que mientras Chile negocia acuerdos de libre comercio
con China y Japón, y ya ha logrado impelementar uno con Corea del Sur,
llegará un momento en el que los productores chilenos no puedan satisfacer
la demanda. "Entonces tendremos que asociarnos con otros países. Lo que
estoy planteando es una alianza Perú- Chile para enfrentar el desafío del
Asia. Y lo digo en serio", declaró.
Foxley aseguró que Chile está dispuesto a colaborar activamente en todo lo
que le sea posible para que ello ocurra como una manera de salir del "juego
de suma cero en el que, parece, hemos estado mucho tiempo con Perú".
Fue en virtud de ello que una vez que García se reunió con el canciller
chileno, ambos anunciaron que su país invitará a Perú a ser parte del
Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica Estratégica entre Chile,
Brunei, Singapur y Nueva Zelanda (T4), suscrito en julio de 2005.
Junto a este eventual acuerdo multilateral transoceánico al que se sumaría
Perú, uno de los puntos económicos en los Chile se ha mostrado más
interesado es el impulso definitivo a la concreción de un tratado de libre
comercio entre ambas naciones, el que luego del impasse de los límites
marítimos quedó en punto muerto.
El primer paso en la implementación del TLC ya se había dado algunos años
antes, con la puesta en marcha del acuerdo de complementación económica, que
derivaría eventualmente en un acuerdo de libre comercio. De tal forma, así
como García habló de un TLC con Brasil, lo sensato sería seguir esa política
con Chile, país que en materia económica ha dado luces de exitosa seriedad y
que bien puede ser un excelente socio estratégico, o bien un competidor de
cuidado.
Pero hoy las relaciones comerciales peruano-chilenas se han estrechado en lo
suficiente, al punto que el 83 por ciento de los productos que se
intercambian se encuentran libres de aranceles. "Se trata de un flujo de
libre comercio, sin obstáculos", dijo el mismo Alan García.
La iniciativa de suscribir un TLC partió sin duda del propio gobierno
chileno. Luego de las "amistosas" declaraciones de Foxley, fue la misma
Presidenta Bachelet quien, como antesala a la reunión con García, insistió
en la propuesta y planteó, además, incluir a Perú en los acuerdos
comerciales entre Chile y los países asiáticos. García, por su parte, dijo
desear que "todo prospere hacia un TLC" con Chile. Sin embargo, aclaró que
dada su condición de presidente electo no puede aún oficializar el inicio de
las conversaciones.
"No tengo ningún complejo en mi trato con Chile, al contrario, lo veo como
un nivel que alcanzar y tal vez superar", indicó García después de la
reunión de más de una hora con Michelle Bachelet en el Palacio de La Moneda.
Agregó que "nosotros lanzamos un desafío cordial al decir que nos
esforzaremos en crecer más y alcanzar las metas que actualmente tiene Chile
y que esa es la mejor manera de competir en este siglo XXI. Durante mi
campaña lo he dicho muy claramente: 'queremos ganarle la carrera a Chile'".
Santiago quiere decididamente mantener e incluso mejorar el buen nivel de
relaciones comerciales y que se traduce en que haya capitales chilenos en
Perú por unos 4 mil 500 millones de dólares y un intercambio comercial de
mil 800 millones en 2005.
Pero el tema energético tampoco estuvo ausente y en la reunión versó
claramente sobre la posibilidad de que el acercamiento entre ambas naciones
se tornase estratégico e implique la venta de gas peruano a Chile. Sin
embargo, García se mostró bastante más cauto en éste ámbito. "Con toda
sinceridad, el Perú tiene gas, pero no tanto. Tenemos por el momento para
satisfacer una demanda interna creciente y un remanente para hacer
licuefacción de gas en una planta donde se invertirán 2 mil 500 millones que
ya comienza en unos meses. Si las reservas probadas aumentan no hay
obstáculo ni veto, sino, por el contrario, tendríamos mucho gusto de
contribuir a la economía chilena vendiendo gas", agregó.
Otros dos temas de singular importancia entre Perú y Chile tienen que ver
con la delimitación marítima y la creciente y directa injerencia del
mandatario venezolano Hugo Chávez en la política regional. Respecto a lo
primero, parece preferible al menos para Chile que la solución se alcance
por vías diplomáticas en vez de jurídicas, mientras queda pendiente lo
relacionado a la homologación en los procesos de medición de gastos
militares.
Aunque pareciera que con respecto al primero no hubo una alusión directa
entre Bachelet y García, ante la prensa el asunto fue ineludible. "En otro
momento" dijo el peruano. "No es un tema a tratar hoy". Y pese a que no
descartó recurrir a La Haya, dijo confiar en que "con tiempo y paciencia, y
a través del diálogo diplomático" se arribe a una "conclusión equitativa".
Sin embargo, el canciller Foxley fue mucho más explícito, asegurando con un
casi esperanzador y a la vez desafiante tono que "el tema marítimo no va a
estar en la agenda conflictiva en que había sido planteada por el actual
gobierno de Perú, y en cambio, fijamos la mirada en trabajar juntos de
verdad hacia el futuro".
Con respecto al segundo tema, sólo precaución. Sin duda que concitó el
interés de la prensa chilena todo lo referido a la eventualidad de que el
gobierno de Bachelet respalde la inclusión de Venezuela en el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas. No obstante, luego de las diferencias de
opinión al respecto surgidas al interior mismo de la Concertación ese apoyo
es cada vez más improbable y es casi segura la aparición de un tercer
candidato de consenso. Ello luego de que la senadora y presidenta de la
DC, Soledad Alvear, planteara su rechazo a que Chile respalde a Chávez. Tras
la declaración, el ex presidente del PS Ricardo Núñez se mostró a favor de
tal apoyo a Venezuela y consideró desafortunadas las "negadas" presiones de
Estados Unidos.
En todo caso, de darse ese improbable apoyo chileno, García aseguró que las
relaciones bilaterales con Santiago no se verán afectadas de ninguna manera.
"No puedo ser infidente, ni decir se es que ese tema se tocó o no en la
conversación con la Presidenta Bachelet, pero evidentemente quisiéramos
contribuir a la estabilidad de las instituciones, contribuir en el Consejo
de Seguridad a que esa instancia tenga tranquilidad y estabilidad para tomar
decisiones. Creo que los dos estamos de acuerdo en apoyar la voluntad de
Brasil de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad, y creo que
los queremos que haya una voz latinoamericana que garantice estabilidad,
tranquilidad".
Sobre la eventualidad de buscar un tercer candidato de consenso -la
alternativa manejada por Chile- y de si Venezuela representa hoy esa voz de
toda Latinoamérica, García, muy cauto y muy enfático, planteó que "no sé lo
que piense el gobierno de Chile, pero personalmente me parece que no. Yo
soy partidario de la integración, pero no de la invasión, ni de la
dominación. Soy partidario de la concertación de los pueblos, pero sin
la subordinación. No nos gustan los imperialismos chicos o grandes.
Por consiguiente, creo que falta un poco de serenidad todavía para que
podamos pensar en esa opción".
(*) Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica
de la Santísima Concepción, Chile. Corresponsal de Ejército aprobado en el
Comando de Operaciones Terrestres del Ejército de Chile, con asiento en la
ciudad de Concepción. Fue redactor del diario La Hora, en Santiago.
Actualmente es editor periodístico de Agencia Informativa Orbe, en la
capital chilena.
