CORPUS CHRISTI: BERGOGLIO Y CROMAGNON, CARISMA Y LACONISMO

 

Junio de 2006

por Gerardo José González

 

En un gesto de definición política precisa y lacónica a la vez, el cardenal Bergoglio bendijo, durante la multitudinaria procesión que acompañó el Corpus Christi, una imagen de La Piedad, que será colocada en "Plaza de la Memoria", ubicada en Bartolomé Mitre y Ecuador, como un "signo de presencia y consuelo" para los familiares de las víctimas de la tragedia en el local República Cromagnón.


Lugar donde el 30 de diciembre de 2004 murieron asfixiadas como en un horno de gas 194 personas, en su mayoría jóvenes, provocando la posterior derrota política de las huestes izquierdistas lideradas por Aníbal Ibarra.


La imagen -que representa a la Virgen María con Jesús muerto en brazos- fue traída en una carroza por cientos de jóvenes desde Once, donde se produjo el incendio, hasta la Plaza de Mayo.

Antes de la misa, miles de jóvenes marcharon desde cuatro parroquias porteñas y convergieron en Plaza de la Memoria, del barrio de Once, desde donde llevaron la imagen de la Piedad.

También el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, indispensable referente papable en el ultimo conclave vaticano y duramente atacado por los sectores nucleados en torno a la Presidencia -el asesor Horacio Vertvisky le dedicó un libro meticulosamente anticatólico en esa oportunidad -llamó este sábado pasado a la esperanza durante la tradicional procesión del Corpus Christi alrededor de la Plaza de Mayo, que convocó con el lema "Jesús vive entre nosotros".

Durante la misa, de la que participó significativamente el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Telerman-de confesión judia - el cardenal Bergoglio renovó la consagración de la ciudad y de la arquidiócesis a Nuestra Señora de Luján.

El Arzobispo recordó a la multitud que "si no hay encuentro con Jesús la vida se nos vuelve inconsistente, va perdiendo sentido" y que "el corazón ntiene que aprender a adherirse a esta Eucaristía cotidiana -sintetizada en la misa dominical- de modo tal que cada día quede 'salvado', bendecido, convertido en ofrenda agradable".

Las palabras de Bergoglio deben ser leídas entre líneas. Consciente de la gravedad de la situación social y del solidó nivel de corrupción que enmarca la gestión de gobierno, la iglesia se posiciona en torno a la cuestión social-Maritain es de rigor en éstos días- y a la vez marca sus profundas diferencias con el simplificador racionalismo que expresan culturalmente sectores cercanos al narcotráfico y a las políticas demográficas de estirpe maoísta que se proponen desde el gobierno.


Mientras tanto en el área de Culto de la Cancillería se estudia limitar el poder de las homilías, quitar sentido oficial a las celebraciones religiosas en el país, finalmente desritualizar a las capellanías militares.

 

Argentinos, inesperados cobayos de una experiencia internacional que no logran intelectualizar en su totalidad, la movilización del Corpus tuvo una magnitud sugestiva.

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