LOS NUEVOS CASOS DREYFUS DEL SISTEMA K

 

Junio de 2006

por Luis Maria Fernández- para NOTIAR


Dreyfus no solo era francés y judío. Era un excelente planificador de los dispositivos de artillería en el Estado Mayor.  Fue acorralado y enjuiciado por la canalla militar de la época para escamotear a los verdaderos colaboracionistas con Alemania.


La Acción Francesa de Charles Maurras -monárquica -le hizo el juego a la cosa, mas o menos como los montoneros de variopinto pelaje que pasan desde Kunkel, Zanini y algunos otros colaboracionistas de las ONGs americanas partidarias de una entelequia que se llama derecho transicional....todos ellos emboscados en el Ejecutivo. El periodista que estudió la cosa fue el socialista Emile Zola, asesinado oportunamente por medio de un escape de gas fabricado luego de escribir el celebre "Yo Acuso."


Finalmente Dreyfus volvió de la Isla del Diablo, cárcel espantosa si las hay y le fueron devueltos los honores militares. Años mas tarde los hechos le dieron la razón a Dreyfus, la Francia desarmada no pudo resistir el avance de la mejor conjuntez de fuerzas tierra -aire de la época: la blitz y solo un solitario general de brigada,amante de la historia y de Prouts a la vez, reposicionó el rol nacional.


De Gaulle como Dreyfus también era un producto de la Escuela de Guerra y sus cuatro años de cautiverio en Alemania le habían enseñado mas que mil libros.


Con gusto transcribo esta nota de NOTIAR que se refiere a los Dreyfus argentinos.


Señor Director:
He tomado conocimiento que con fecha 7 de junio del corriente el señor Presidente de la Nación dictó el Decreto Nro. 720/06, que fuera publicado en el Boletín Oficial el día 8/06/06, a través del cual se ordenó la instrucción de un sumario militar al siguiente Personal Superior del Ejército Argentino en situación de retiro, General de Brigada Juan Miguel Angel GIULIANO, Coroneles Miguel Angel SCIURANO, Rodolfo Jorge SOLIS, José Gaspar CHAS, Guillermo César VIOLA y Teniente Coronel Emilio Guillermo NANI en relación a sucesos acontecidos el día 24 de mayo de 2006 en la Plaza San Martín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


En los considerandos de dicho decreto se expresó textualmente “Que los nombrados Oficiales reconocieron su participación en el evento mencionado y que, excepto el General de Brigada (R) GIULIANO, lo hicieron vistiendo uniforme, sin solicitar la pertinente autorización a sus superiores a tal fin.


Que, al personal de las Fuerzas Armadas le está expresamente vedado usar la denominación de su grado y el uniforme en manifestaciones públicas, así como efectuar públicamente manifestaciones verbales referentes a problemas o asuntos relativos a las Fuerzas Armadas o a sus componentes, sin autorización previa. Que de acuerdo con lo determinado por el artículo 878 del Código de Justicia Militar, la restricción señalada constituye una orden del servicio, toda vez que se refiere o tiene relación con las funciones específicas que a cada militar corresponden, en actividad o retiro, por el hecho de pertenecer a las Fuerzas Armadas”.


En mi carácter de estudioso y conocedor del Derecho Penal y Disciplinario Militar (quien escribe estas líneas se desempeñó durante quince años como Auditor del Ejército Argentino, siendo coautor junto con el ya fallecido Coronel Auditor D. Jorge Arturo Gonzalez Ramírez de la obra “Manual de Legislación Militar”, Editorial Depalma, Bs. As. Año 1986), deseo poner en conocimiento que el procedimiento impetrado en absoluto se condice con las normas en vigencia.
En efecto, el encuadrar la supuesta falta cometida como Desobediencia quiero pensar que es intención el calificar el hecho como la infracción militar de Desobediencia prevista en el art. 674 del Código de Justicia Militar el que establece “incurre en desobediencia el militar que, sin rehusar obediencia de modo ostensible o expreso, deja de cumplir, sin causa justificada, una orden del servicio”.


A su vez, el Art. 676 establece que “si la desobediencia hubiese causado daño o perturbación en el servicio, se reprimirá con arresto y suspensión de empleo, o con destitución o con prisión mayor...”. Cabe aclara que para que tenga lugar esta infracción militar es necesario que se imparta una orden de servicio por parte de un superior y el inferior deje de cumplirla, no haciendo en forma ostensible resistencia a la misma, por cuanto si así fuere se estaría incurriendo en la infracción de insubordinación.


En el caso que nos ocupa, ello no ha sucedido, sino simplemente, se habría violado una norma prevista en los reglamentos militares lo que constituye una simple falta de disciplina sancionable por la sola autoridad del superior, sin necesidad de la instrucción de un sumario militar. Si la instrucción del sumario militar tiene por finalidad el que su resultado final sea la imposición de la sanción disciplinaria de destitución o la pena de prisión mayor, prevista por el art. 676 del CJM, (como ya se avizora al mencionarse en el decreto que los actos causaron “severo daño y perturbación en el Servicio”) ello constituiría un acto a todas luces arbitrario y tergiversaría la letra de la ley. A título de ejemplo, con el criterio sustentado en el decreto mencionado cualquier falta de disciplina por constituir una infracción a un reglamento militar y a un acto de servicio –atento la cita del art. 878 del CJM- sería encuadrable en desobediencia, supondría ello un despropósito, amen de una interpretación inconstitucional de la norma del art. 674, al ser una norma penal en blanco de infinita magnitud. Es de extrañar que auditores militares hayan avalado tales actos contrarios a derecho, que seguramente no prosperarán si se interponen los respectivos recursos finales ante los Tribunales de Justicia de la Constitución.


En razón que hace quince años que he perdido mi estado militar por baja voluntaria de las filas del Ejército Argentino, no temo ser sancionado por escribir estas líneas.


Saludo a Ud. muy atentamente.


LUIS MARIA FERNÁNDEZ.
LE 8607212
Gentileza para NOTIAR


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