LAVAGNA: FUMADOR O NO FUMADOR?
 

Junio de 2006

 

"La acción está ahí para responder a una situación de hostilidades."

Raymond Aron
 



La irrupción del candidato Lavagna ha movido las aguas de la política argentina que se habían habituado a una navegación lenta que llevaría al Stalin Joven a la reelección en el 2007. Todo esto con un coro indignado pero ineficaz de liberales, demócratas de pelaje diverso,  radicales que legitimarían la autoridad del presidente.

 

Ahora todo esta en movimiento porque Lavagna ocupa el mismo espacio que quiere ocupar Kirchner. Pero probablemente con credenciales socialdemócratas mas genuinas que las propuestas por el Stalin joven.


Lavagna tiene dos elementos que son la clave del problema que se planteara a los electores peronistas y radicales: cual de los dos representa con mayor coherencia los intereses de la burguesía nacional, cual de ellos aleja al país del régimen del liderazgo unipersonal y de las retóricas aventuras irresponsables. Esta simple incognita nucleara a dos nomenklaturas diferentes. Los partidarios de la vanguardia político -militar desarmada.

 

Son los apoyos de K y la gente que no logra articular todavía una republica de ciudadanos porque siempre hay alguna gran obra hidráulica de estirpe asiática que la posterga.


Lo otro esta por descubrirse. Es una mezcla de alfonsinismo, nosiglismo, duhaldismo, radicales, peronistas, socialistas y si siguiéramos las categorizaciones de Torcuato D Tella es muy difícil establecer cual de las dos coaliciones están exactamente a la izquierda una de la otra.


Un sindicalista inteligente comentaba esta semana que si el " establishment" está con Lavagna no puede estar con Kirchner. La verdad es que puede estar con los dos e incluso con un tercero sin mayores problemas. Lo cierto es que Lavagna aparece abruptamente como Alan García en el Perú y atomiza las opciones bipolares.


Coloca a todos en una situación de imaginario ballotage.


Imprevisto candidato helvético contra el imaginario montonero.

Veamos las informaciones de este sumario restringido. Advertimos que el tema Lavagna es excluyente.

Y el arte de vivir juntos en los próximos meses puede ser el arte del mutuo exterminio.
 



Grandes grupos simpatizan con Lavagna pero de incógnito.


Roberto Lavagna dice que tiene el apoyo de empresas para su lanzamiento a la candidatura a la presidencia y, en reunión de íntimos, identifica a Techint y a Aluar como los principales patrocinadores de su proyecto político.


Comunicó a sus operadores de cabecera que, igualmente, las familias de Paolo Roca y de Madanes, en la superficie y frente al gobierno, van a rechazar cualquier vinculación con el financiamiento de la campaña para evitar tener problemas con la Casa Rosada.


El ex ministro -este fin de semana- sostuvo que desde ambos grupos también le prometieron ampliar el apoyo de los empresarios del área productiva.


Involucró a la cúpula de la Unión Industrial y también a varios empresarios de la Asociación Empresaria Argentina, que encabeza Luis Pagani.


El tema ya llegó a oídos del primer mandatario y provocó las primeras desmentidas a cargo del propio grupo Techint, en donde le juraron y perjuraron a Julio De Vido que no tienen nada que ver con la candidatura del ex-ministro.


Indagan en gobierno qué empresarios patrocinarán a su adversario


El lanzamiento de Lavagna a la arena política activó las alarmas en la Casa Rosada, donde se comenzó a investigar cuáles son los apoyos empresariales con que cuenta el ex ministro.


Por las dudas, emisarios del Presidente Kirchner enviaron ya mensajes a las principales empresas que operan en el país y cuyos negocios dependen en buena medida de decisiones estatales que no será bien visto en la Casa Rosada un acompañamiento aunque sea formal a la postulación de Lavagna. Seguramente fue en respuesta a esa advertencia que los principales directivos de empresas no asistieron a la presentación del libro del ex vocero de Lavagna Armando Torres, en la que sí estuvo el ex ministro junto al duhaldista Jorge Sarghini.


Muchas empresas, que son protagonistas en el libro en cuestión, enviaron a segundas líneas o a directores de relaciones institucionales al evento para evitar que sus directivos más conocidos fueran vistos en un acto al que temían que Kirchner considerara opositor.


Que haya Paz

Alberto Paz intentó terciar en la disputa pública entre el ex-ministro de Economía, Roberto Lavagna, y su sucesora Felisa Miceli, pero su gestión tuvo escaso éxito, dada la bronca que tenía la Jefa del Palacio de Hacienda por las críticas públicas de Lavagna.


Felisa está ofendida porque detectó que las versiones de que no tiene “volumen político” y que “está pintada” han surgido del entorno del ex ministro y del reactivado aparato de prensa que dirige Armando Torres.


Miceli tiene información de que, desde Ecolatina, se manejó ese aparato de prensa, que logró la “adhesión” no espontánea de muchos periodistas.


Lavagna envió a su socio Alberto Paz para tratar de tranquilizar las aguas, pero por ahora recibió una respuesta dura de Miceli: si la continúa criticando, recibirá munición gruesa del Palacio de Hacienda.
Miceli tiene el aval de Néstor Kirchner, quien ayer volvió a decirle a sus colaboradores que él no quiere contestarle a Lavagna para no darle “chapa” de candidato.


Paz medió con la intención de evitar que la pelea afecte a la consultora que preside, Ecolatina, en la cual Lavagna sigue teniendo intereses y la ministra también utiliza para hacer consultas y buscar apoyo técnico para tomar medidas desde el Palacio de Hacienda.


El alfonsinismo que proclamó al ex ministro

Los principales operadores políticos del lanzamiento de Lavagna como candidato son radicales vinculados a Raúl Alfonsín: Enrique Nosiglia, Freddy Storani, Jesús Rodríguez y Leopoldo Moreau.


Lavagna pretende bajarle el perfil a los apoyos de Alfonsín, siguiendo el consejo de varios empresarios: todos consideran que el problema de la candidatura de Lavagna es que salió al público bendecida por Alfonsín, una figura que tiene prestigio en la defensa de los derechos humanos, pero un gran desprestigio como gobernante.


También Lavagna pretende que los operadores radicales bajen su perfil, dado que los cuatro quieren explotar su nueva tarea para posicionarse en la negociación de aportes con los hombres de negocios.


Los mandatarios radicales apuestan al ganador

Empezaron las aclaraciones sobre las alianzas del oficialismo con vistas a la elección de 2007. Alberto Fernández explicó la versión presidencial del pluralismo ante una delegación de embajadores que lo entrevistaron. Dijo que el peronismo era en realidad pluralista porque en él conviven la izquierda, la derecha y el centro.


Pero más sintomático aún fue el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, cuando se reunió con correligionarios para tratar qué harán frente al prematuro ensayo del lanzamiento de Roberto Lavagna a la carrera presidencial.


Al igual que otros mandatarios provinciales y municipales de la UCR, Saiz advirtió: ¿por qué dar el voto al perdedor en vez de al ganador, si la opción es extrapartidaria en ambos casos?


Las adhesiones radicales que coseche Lavagna, por ahora, no pasarían de la superestructura movilizada por Raúl Alfonsín para abortar la polarización ideológica del electorado que proponía Néstor Kirchner y que podría derivar en la presentación de su esposa Cristina como cabeza de fórmula.


La UCR “K” acorrala a Iglesias

La ruptura entre el aparato de la UCR y los gobernadores radicales que apoyan a Kirchner, encabezados por el mendocino Julio Cobos, amenaza con dejar al partido al borde del precipicio.

 

El titular del comité nacional, el también mendocino y enfrentado a Cobos Roberto Iglesias, los instó a que “se sinceren, sean decentes y se vayan del partido”, al tiempo que avanza una movida para desplazar al propio Iglesias de la conducción de la UCR, que comparte con Margarita Stolbizer. Ambos se oponen al acuerdo que prácticamente la totalidad de los gobernadores e intendentes quieren hacer para impulsar la concertación, y convocaron para el 20 de junio al Plenario Federal para rechazar la iniciativa.


Sin embargo, la jugada no dejó de sorprender a propios y extraños. Es casi seguro que la actual conducción no sólo no obtendrá los votos necesarios sino que podría perder por goleada.


Para colmo, una tercera posición distante de ambas, encabezada nada menos que por Raúl Alfonsín, impulsa la candidatura para el 2007 de Roberto Lavagna. Tampoco se descarta una pelea entre Iglesias y Stolbizer, o una posible renuncia del mendocino en medio de la convulsión interna.


Según comentan en algunos despachos de la Casa Rosada, resulta paradójico suponer que el oficialismo intenta aprovecharse de los votos que puedan aportarle gobernadores e intendentes, cuando todos triunfaron en las últimas elecciones a pesar de su pertenencia radical, y no gracias a ella.


De todos modos, a más tardar el año próximo se podría terminar oficializando la fractura si el partido expulsa, tal como amenaza hoy, a los dirigentes radicales que se unan al kirchnerismo para las elecciones generales.

 

El Súperministerio

La disputa que mantienen los ministros Julio De Vido y Felisa Miceli tendría varios episodios en los próximos días.
 

El titular de Planificación aspira a que Kirchner le dé luz verde a la ampliación de su cartera hasta convertirla en un súper Ministerio de la Producción. Así, De Vido pretende que Economía le transfiera las áreas de Industria y de Agricultura. Se crearía, además, una suerte de Agencia de Promoción de Inversiones.


De Vido viene conversando con varios de los gobernadores radicales que se sienten cercanos al gobierno para convencerlos de que aporten figuras para el nuevo mega Ministerio.


Por esa razón hay temor en las Secretarías de Industria y Agricultura, cuyos titulares no tienen buena relación con De Vido.


De cualquier manera, por ahora el proyecto sigue en términos de pulseada, porque aún desde la debilidad Miceli está dispuesta a defender sus atribuciones, para lo cual por ahora cuenta con el aval del jefe de Gabinete, Alberto Fernández.


Se calienta el mercado del gas regional

El cortocircuito entre el Presidente y el ministro de Planificación sobre el origen del gas que le tendríamos que suministrar al país trasandino pone en serio riesgo el futuro de las negociaciones con Bolivia, que sigue sosteniendo aquello de “ni una molécula de gas a Chile” hasta tanto no atienda su demanda de una salida soberana al mar.


De Vido y su comitiva intentaron infructuosamente en Santiago de Chile desmentir a Néstor Kirchner, asegurando a las máximas autoridades del país vecino que el gas no es el que viene de Bolivia.


Pero nadie les creyó, y ahora los cuestionamientos bolivianos hacia la reventa a Chile se convirtieron en el principal tema de las negociaciones con Buenos Aires por el nuevo precio del fluido.


Al quedar al descubierto la virtual triangulación, consistente en reponer con gas boliviano el que se vende al otro lado de Los Andes, el gobierno de Evo Morales se verá obligado a incluir una cláusula de garantía en los nuevos contratos que firme con la Argentina para que el fluido no llegue directa ni indirectamente a Chile, pues los actuales solamente dicen que no puede venderse directamente a terceros.

 
De todos modos, la mejora del precio del gas reclamada por Bolivia es un tema que la Argentina también trata con Chile para trasladarle el monto del incremento.


Los permanentes cortes de suministro del fluido argentino, que vienen agravándose desde hace dos años, ya están motorizando fuertes inversiones de transnacionales como British Gas, Petrobras, Chevron y Marathon Oil, interesadas en explorar posibles yacimientos de gas natural en Chile.


La asimetría mais grande do mundo

Además de los sobresaltos derivados de la economía doméstica, a la ministra Felisa Miceli también la desvela el persistente desequilibrio comercial con Brasil, en momentos en que la Argentina presenta un destacado superávit con casi todos los países y bloques.


El déficit diario promedio con el país vecino fue de casi 10 millones de dólares entre enero y mayo del 2006, contra los habituales 7 millones del 2004, completando ya 37 meses de intercambio negativo continuado.


A contramano de todos los mecanismos pergeñados en los últimos tiempos desde Economía, el intercambio deficitario con el país vecino continúa agravándose.


Pero lo más preocupante es el perfil que va adquiriendo el desequilibrio. Las asimetrías comerciales entre ambos países determinan que mientras la Argentina sigue abasteciendo a Brasil de materias primas sin valor agregado como cereales, combustibles o, en el mejor de los casos, productos agroinduistriales, el país vecino gana mercado local para bienes industriales de alto valor agregado.


El Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), puesto en marcha este año para limitar las compras externas si un país se considera afectado por las exportaciones del otro, no parece suficiente.


Por lo tanto, hay técnicos que ya están estudiando la manera de identificar cuánto hay de exportación genuina de la industria brasileña y cuánto de triangulación de productos chinos, indios o de otras latitudes que invaden el mercado nacional amparándose en los beneficios del MERCOSUR, en el marco de controles brasileños no muy estrictos a la hora de exportar.

 

Telerman, veloz para cambiar

El jefe del gobierno porteño, Jorge Telerman, decidió rápidamente relevar a varios ministros y funcionarios para dar una mayor imagen de agilidad a la gestión. Pero los relevos no dejaron conformes a los funcionarios de la Casa Rosada.


El nuevo procurador será Agutín Zbar, ex legislador que proviene del radicalismo. Y el nuevo ministro de Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi, es un ex macrista que actualmente juega a medias entre el kirchnerismo y el “grossismo”.


El cambio que menos conformó a la Rosada fue el del ministro de Salud, Donato Spaccavento, relevado por la crisis del sistema de salud pública.


Mientras tanto, se desató la puja en el Banco Ciudad, donde el ex director del Banco Hipotecario Julio Macchi asumirá la presidencia si lo avala la Legislatura, pero habrá modificaciones en el resto del directorio.


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