LO QUE EL MINISTERIO DE DEFENSA DESCONOCE: EL LICEO MILITAR (Gral. ESPEJO) DUPLICÓ SUS ALUMNOS

Junio de 2006

Fuente: Diario Uno


En su larga marcha a través del desguace de las instituciones debemos reconocer que la Defensa se encuentra en manos no solo de tránsfugas del terrorismo setentista sino de improvisados.


La patrulla de perdedores que se encuentra planificando algo tan ambicioso como la nueva Ley de Defensa Nacional -en verdad el mecanismo jurídico esta hecho hace dos décadas pero contemplaba un despliegue apto para hipótesis de conflicto geopolíticas de la época -ignora el potencial de un simple liceo militar. También como se financia.


Por tanto, se confirman las peores sospechas medianamente inquisitivas. La tal reforma es simplemente una forma de hacer caja en una administración succionadora de recursos genuinos en beneficio de quimeras. O la simple creación de estructuras centralizadas que carecen de sustentabilidad.


País de prototipos-Pulqui quiere decir flecha en indio- fue un caza argentino el que avanzó en la carrera aérea militar de Occidente. Y el sistema de Defensa nacional siempre pensó en su retaguardia de oficiales y suboficiales porque la geopolítica lo condenaba a una peligrosa hipótesis de tensión en dos frentes.


La diversificación y autonomía nacional de algunos sistemas de armas compartían esa teoría impuesta por la realidad territorial. Asumían un previsible bloqueo de la venta en el mercado blanco de esos sistemas.


Pero gracias a este gobierno ahora los frentes de equilibrio inestable son tres.


Se ha sumado el Río de la Plata.


La Escuela Nacional de Guerra, luego rebautizada Escuela de Defensa Nacional, fue creada por el primer peronismo en 1952.


También la Fuerza Aérea, y todo el aparato estratégico del Estado que fue heredado y continuado por los gobiernos que le sucedieron. Entre ellos la Comisión Nacional de Energía Atómica y el propio CONICET inaugurado finalmente por Houssay en 1956.


El cavallismo montonero de los colaboracionistas ignora todo esto. Las pruebas de su pausada traición a la patria en beneficio de intereses extranjeros son cada vez mas abrumadoras.


Lúmpenes y nómades de toda ideología simplemente cobran por otra caja.


Entre tanto en el ámbito militar crece el ascenso a los extremos.


Otra cosa no se podía esperar.


El Liceo Militar General Espejo aumentó 100% su matrícula en los últimos seis años. Es impacto de haber sumado a mediados de los ’90 a mujeres entre sus alumnos y todos los ciclos de la educación básica. Ahora, tras disipar la duda sobre su continuidad, para el ciclo lectivo 2007 aspira a incrementar 30% la cantidad de estudiantes.


Más alumnos

Creado hace 59 años, este instituto temió oír su canto de cisne cuando hace dos semana trascendió que el Ministerio de Defensa, del cual depende junto a otros nueve liceos en el país, planeaba desactivarlo como parte de una reestructuración y pasaría a depender de la Provincia.

La noticia, que nunca tuvo confirmación oficial y fue desacreditada por el presidente Néstor Kirchner el 30 de mayo, afectó a una institución con una matrícula de 1.091 alumnos, de 13 a 17 años, va en aumento desde 2000. Entonces tenía 552, inició un sostenido y leve crecimiento hasta 2005, cuanto trepó a 896 para llegar al número actual.

“Para el año que viene crearemos seis divisiones de EGB, de modo que tengamos 1.400 alumnos”, adelantó su director, el coronel Ricardo Bustos. Según el militar, lo logrado y la expectativa se sustentan en que “en el Liceo los padres hallaron la respuesta educativa para sus hijos. Una muestra fueron las manifestaciones de apoyo ante el trascendido del cierre”.


Con y sin formación militar

El Liceo es un instituto privado con formación general desde el Nivel Inicial hasta séptimo año de la EGB. A partir de octavo, los chicos ya son cadetes y comienzan a recibir nociones básicas militares, lo cual se intensifica en los tres años del Polimodal. Actualmente, del alumnado, 771 están en la EGB y 315 son cadetes. Están divididos en 43 divisiones, con un promedio de 25 alumnos por aula.

Los que completan el Polimodal se reciben de bachiller con orientación en Ciencias Sociales y Naturales y como subtenientes de reserva. La formación militar refiere al manejo de cartografía, entrenamiento físico, destrezas y manejo de armas, lo que consiguen con horas de teoría y de práctica. En tiempos de guerra o catástrofe, los recibidos pasan a formar parte de las filas oficiales. Sólo 10% de los graduados sigue la carrera militar.


Dos vías de financiamiento

Los cadetes están divididos en dos modalidades: internados o semiinternados, con una cuota de $455 mensuales para los primeros y de $325 para los segundos, ambas incluyen el uniforme militar. El resto de las cuotas van de $110 para el Nivel Inicial, $195 para EGB1 y 2; $295 desde séptimo semiinternado y $435, cuando está pupilo. Sólo se entregan becas a los primeros promedios de cada año.

Así se sustenta la infraestructura y 70% de los 144 docentes. Reciben plata del Ejército para el resto de los profesores (que no son militares), 23 oficiales, 79 suboficiales, 31 miembros del servicio militar voluntario, 61 civiles y los servicios.


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