UNA MOHOSA POLÍTICA RADICAL PARA MALVINAS

 

Junio de 2006

por Edgardo Arrivillaga



¿Vuelve la política radical a Malvinas? Es bastante curioso lo que esta ocurriendo. Mientras Lavagna se apropia de los residuos del aparato radical la cancillería argentina se orienta hacia las posiciones de Dante Caputo en los 80.


¿Es realmente conveniente ?


Es difícil decir que si. En general la política radical esta fuertemente construida sobre la declamación. Esto fue valido para la insensata anulación de los contratos petroleros, fogoneada por el agente británico Silenzy Stagny cuya argumentación cumplió linealmente el sobrevaluado Arturo Illia.


Prédica que apoyo gente de honor como Marcelo Sánchez Sorondo pero que a la larga se revelo impiadosamente irreal.


El petróleo había que explotarlo en los sesenta a todo prisa y el crecimiento del Sur estaba ligado el crecimiento petrolero argentino.


Lo cierto es que en la Cancillería tiene puentes abiertos con Dante Caputo, un intelectual educado para la Sorbona-Paris VI -algo menos para arbitrar entre los intereses británicos y los petroleros franceses de TOTAL. Pero aqui, comienza a ser escuchado y se advierte como la pluralidad kirchnerista puede pivotear en torno a Malvinas.


Pregúntenle al embajador Lucio del Solar.


Pero también a la doctora Cerrutti.


Otra alfonsinista que otorgó la estructura jurídica para llevar el conflicto argentino con el Uruguay hasta una situación de no retorno.


Se garantizó buenos viajes a la Haya es cierto y esto ya es un genuino logro radical.


Es probable que el montonerismo ceda espacios de negociación al radicalismo kirchnerista en la política exterior argentina.


Son dos ficciones que esperan la recreación del mundo nuevo en el campo duro de las relaciones internacionales que se rigen por el simple derecho de la fuerza.


Moreno Ocampo es una deliciosa excepción solitaria y sigue la lógica de los organismos internacionales. Dar las grandes causas declamatorias a representantes de países irrevelantes para que simplemente no prosperen.


Desde luego que el cambio implicaría un "aburguesamiento" de la política exterior en los hechos mas allá de la retórica pero el asunto no cierra con el contradictorio apoyo argentino a Chávez para el Consejo de Seguridad.


Contradicciones ? Demasiadas. Como múltiples caballos de Troya.


Si esto se confirma la Argentina liquidara definitivamente la doctrina Di Tella y se abrazara a las conjeturales soluciones que provocaría la implosión de las nacionalidades europeas en beneficio de realidades locales queriendo trasladarlas a Malvinas.


Ayer pensaron que Malvinas era Argelia o Singapur.


Hoy sueñan que pueden virtualizar algo parecido a Galicia, Bretagna el país vasco o Ucrania.


Dos hechos sin embargo se destacan amputando dialecticamente esta fantasía: la diminuta pero rica población kelper no es pro argentina ni lo será nunca y los intereses de la presidencia, del Brasil y de la empresa británica consorciada con Brasil,  DESIRE, están mucho más cerca de la explotación petrolera off-shore que de los problemas de soberanía argentina.


Dije bien, los intereses de la propia Presidencia argentina.


Las declaraciones de soberanía son anémicas cuando no tienen poder de fuego, ni diplomático ni político. Peor aun cuando se enfrentan con la realidad petrolera.


China recuperó Hong Kong sin disparar un tiro. La India, Macao con una guerra de solo tres días. La solución greco -chipriota -turca estaba al alcance de la mano si hubiésemos sabido convertir la batalla, en su mejor momento,  en una negociación.


La vuelta de Caputo es la demostración de que solo los británicos tienen un certero instinto en Malvinas.


Serán los primeros en apoyar el torrente ideológico de los Caputo locales en los organismos internacionales por vía de sus colonias asiáticas y africanas.


Con esta izquierda nacional el Reino Unido jamás será vencido.
 


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