Análisis Económico

 

Junio de 2006

por Agustín Monteverde

 

*Poniendo el termómetro debajo de una bolsa de hielo, no se controla la fiebre. Midiendo precios regulados, tampoco se conoce la inflación.

• La secretaría de Comercio fue incorporando más y más bienes y servicios al régimen de precios “acordados”: indumentaria, electrodomésticos, turismo, educación.

• A esto sumó un virtual congelamiento general hasta fin de junio al establecer que toda modificación debería ser comunicada con antelación y justificada por mayores costos.

• Si tenemos en cuenta que desde hace más de cinco años arrastramos un congelamiento efectivo de las tarifas de los servicios públicos, el paquete de precios regulados (congelados o “acordados”) compone tres cuartas partes del IPC.

• El “control de la inflación” comienza, entonces, a resultar una suerte de profecía autocumplida. • ¿Qué inflación estamos midiendo?

* La proyección de inflación subyacente —es decir, excluyendo precios estacionales, regulados y bajo control— es poco más de 16 % anual.

• Carne y servicios públicos —ambos con importante ponderación en el índice— han actuado como fuertes depresores del IPC.

• Pero pese a los controles de precios, la inflación acumulada según el IPC en los cinco primeros meses es sólo 0,15 % mensual inferior a la del mismo período de 2005.

• Un relevamiento de Tomadato arrojó una suba de 1,1 % promedio para 1100 productos durante mayo (contra 0,5 % reflejado por el IPC). ÿ La inflación de junio se acercaría al 0,8 % pero la inflación subyacente superaría el 1 %.

• La medición del IPC se ve beneficiada por el arrastre estadístico de mayo sobre junio correspondiente al rubro alimentos y bebidas —influenciado por la caída de la carne vacuna— de 0,5 % negativo.

• Indumentaria y esparcimiento exhiben hasta el momento aumentos moderados.

* La importante participación de los precios congelados en la medición oficial de inflación aleja la posibilidad de un aumento tarifario.

• La brecha con los precios no regulados marca una creciente distorsión de precios relativos que amenaza culminar con un reacomodamiento brusco.

• Estatización de hecho: para evitar o al menos demorar ese reacomodamiento, es probable que se recurra en forma creciente a subsidios presupuestarios y extra-presupuestarios.

• Algo similar ocurre con el resto de los precios regulados (bajo acuerdos): cada vez es menos probable su liberación y, en cambio, no debería extrañar que más rubros se sumen a los controles y el congelamiento sea cada vez más severo.

o Debido al aumento de sus costos, varias compañías —especialmente alimenticias— han venido advirtiendo sobre la necesidad de revisar los acuerdos de precios a mitad de año.

o Aluminio, cartón y plástico —todos ellos con fuerte incidencia en los envases de alimentos y bebidas— tuvieron importantes subas en los últimos meses.

o Para desalentar los reclamos, Economía aclaró la semana pasada que los acuerdos rigen hasta fin de año y que las revisiones bimestrales deben ser pedidas expresamente por las empresas.

*Al ignorar los mecanismos de mercado, las señales de precios se distorsionan y provocan reacciones contraproducentes de los agentes económicos.

• Un caso es el aumento del tránsito vecinal en zonas de frontera para abastecerse de combustible a precio irrisorio mientras la producción agrícola y el transporte argentino sufren escasez de gas oil.

• En el caso de la electricidad, las retrasadas tarifas locales desalientan la inversión y la producción a la vez de estimular el crecimiento de la demanda, agravando la ya delicada situación energética.

• La corta duración de los acuerdos salariales evidencia la expectativa inflacionaria de los sindicatos. El acortamiento de plazos encubre una indexación reprimida o disfrazada.

*Los cambios que el INDEC estudia implementar el año próximo en sus metodologías de cómputo, permitirán exhibir más crecimiento económico y menos inflación.

• Los cambios obedecerían a los resultados del último Censo Económico y la Encuesta de Gastos de los Hogares.

• En la medición del PBI aumentará el peso de la agricultura, la construcción, la minería y la industria en desmedro de los servicios, principales perdedores del actual modelo.

o Este cambio implicará una mejora retroactiva en los registros de crecimiento.

o Esta mejora no será computable a los efectos del cálculo del cupón ajustable por PBI. • En el caso de la canasta de bienes y servicios integrantes del IPC, tendrán mayor participación los alimentos —con precios fuertemente controlados— y tendrán menor importancia los servicios —sobre los que urgen ajustes tarifarios que podrían coincidir con la implementación de estos cambios metodológicos.

* En el marco de una carrera electoral ya desatada, la tendencia creciente del gasto se vuelve irreversible.

• El gasto crece un cuarto más rápido que lo que lo hacen los recursos. El aumento del gasto (28 %) supera el crecimiento nominal del PBI (22 %).

• El comportamiento siempre expansivo tanto de la política fiscal como de la monetaria anticipan que para combatir la inflación el gobierno descansará exclusivamente en controles de precios cada vez más amplios y severos.

• Los gastos de personal del Estado federal crecen al compás de los aumentos salariales recientemente otorgados y el incremento de la dotación.

o La suba de 19 % acordada con UPCN se suma al crecimiento de 12 % en la dotación en el último año. o La planta de contratados creció 35 % durante la gestión Kirchner.

* Se deteriora la situación fiscal de las provincias.

• Los ingresos tributarios propios de las provincias vienen creciendo 20 % interanual, por debajo del crecimiento nominal del PBI (22 %).

• La suba salarial a los empleados estatales nacionales amenaza la solvencia de muchas provincias por la alta incidencia de los gastos de personal en estas jurisdicciones.

• Este año serán nuevamente muchas las que no cumplirán con lo dispuesto por la ley de Responsabilidad Fiscal.

o En varias provincias la suba del gasto primario excederá el límite fijado por el crecimiento del PBI nominal. El gobierno nacional también aumenta su gasto a una tasa (28 %) superior a la de aumento nominal del PBI (22 %).

o La mayoría de las provincias incumplirá el tope fijado a los servicios de deuda: 15 % de los ingresos corrientes, netos de transferencias a municipios.

• Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y las provincias del Norte son aquellas cuyas finanzas se resentirán más seriamente por la amortización de su deuda.

*Consideramos que el contexto internacional puede tener un impacto severo —aunque no inmediato— en la economía local.

• Las fuertes caídas de los mercados configuran el inicio de un nuevo ciclo —aunque no exento de rebotes como los que se observaron y se seguirán observando— y marcan el camino a una desaceleración de la economía estadounidense en la segunda mitad del año.

• Una consecuencia es la pérdida de valor de los activos locales por efecto de los cambios en el flujo de capitales.

• La suba del riesgo país significará más costos para cubrir nuestras necesidades de fondos para el corriente y el próximo año.

• El enfriamiento global y una probable reducción del excedente comercial de los países asiáticos podrían provocar caídas en los precios y la demanda de commodities agropecuarios, que ocasionarían a su vez una disminución de nuestras exportaciones.

• El debilitamiento de la economía de otros países de la región conspirará contra nuestras exportaciones de MOI, dirigidas principalmente a esos países.

• Otro aspecto a monitorear será la calidad de las carteras crediticias pues suelen deteriorase con rapidez en las crisis.

• Los puntos fuertes para enfrentar este cambio de las condiciones globales se pueden resumir en:

o La existencia de superávit primario e incluso financiero.

o La reducción de la carga de la deuda pública, por el alargamiento de plazos y los menores servicios.

o La menor significatividad de la deuda pública nominada en dólares sobre el total y la reducción de la deuda del sector privado.

• El BCRA, si bien ha debido reconocer cierta suba en el costo del dinero, puede aún acumular reservas sin necesidad de alterar su política —a nuestro juicio perjudicial— de tasas negativas.

*Una caída significativa de los commodities agropecuarios derrumbaría uno de los pilares sobre los cuales se ha alzado el presente superávit fiscal: las retenciones a las exportaciones.

• La recaudación de derechos de exportación ya ha venido debilitándose en los últimos meses, creciendo apenas 3,8 % interanual.

• Por ello es urgente encarar una reforma del gasto y los ingresos públicos que independice la solvencia fiscal del circunstancial viento de cola aportado por la situación internacional.

• De lo contrario, la percepción de un diferencial creciente entre el crecimiento del gasto y el de los recursos anticipa nuevos incrementos en la carga fiscal, que desalientan la inversión.

*Más estatización, más subsidios.

• El Estado retomaría entre el 5 % y el 20 % del paquete accionario de Aerolíneas Argentinas y las potestades de la acción de oro (ante eventuales cambios de propietarios).

• Para ello el Estado se comprometería a subsidiar las rutas no rentables y concederá un aumento de 20 % en las tarifas de cabotaje.

 


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