MUNDIAL EN ALEMANIA: MEDIOCAMPISTAS EN
LA CORTINA DE HIERRO DEL FÚTBOL

 

Junio de 2006

por Claudio Celano Gómez

 

 


¿Qué se esconde detrás de la cortina de hierro del fútbol? ¿Es apenas un deporte? ¿Son sólo 22 jugadores corriendo detrás de una pelota con el objetivo de convertirse en los campeones mundiales?

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

Para los ateos sí. El fútbol es sólo un deporte que hipnotiza a los hombres durante dos horas y los hace actuar de acuerdo a la masa: dejan de ser racionales , pasan a ser hombres irracionales, llevados por la pasión.


Para los religiosos no. El fútbol es lo que les permite olvidarse de sus problemas y ven cuanto partido haya, más allá de quien juegue. Son capaces de ver Brasil vs. Argentina o Togo vs. Irán. En ambos partidos se sienten realizados, completos y racionales. Sin el fútbol se sienten vacíos.

 


Entonces, ¿qué es el fútbol? ¿Que tiene el deporte más visto y más practicado en el mundo?


“El fútbol es un lenguaje mundial que puede subsanar las divisiones sociales, culturales y religiosas”, afirmaron el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA, Joseph Blatter.


¿Ese es el poder del fútbol?


El nueve de junio comenzó en Alemania, que durante 41 años (desde 1949 a 1990) estuvo dividida entre la República Federal de Alemania en el oeste, con un régimen capitalista y la República Democrática en el este, con un régimen comunista, el XVIII Mundial de Fútbol. Si bien su unión se concretó en 1989 con la caída del Muro de Berlín, lo que significó la caída de la cortina de hierro y el fin de la Guerra Fría, que durante años tuvo en jaque al mundo entero por una posible guerra nuclear entre el bloque hegemónico capitalista (EE.UU.) y el bloque hegemónico comunista (URSS). Con el Mundial de Fútbol, Alemania busca seguir demostrando que el pasado quedó sepultado pero, ¿es casualidad que de los 12 estadios de fútbol que se eligieron para jugar los partidos, sólo uno, el de Leipzig, esté en lo que era Berlín Oriental?


En cada uno de los partidos intuimos que se pone en juego mucho más que sólo un partido, ¿o acaso los equipos están en igualdad de condiciones? Según las reglas tienen la misma cantidad de hombres, cada uno con sus armaduras, con el fin de conquistar al otro y llevarse la victoria, pero estos hombres son desiguales por naturaleza.


¿Están realmente en igualdad de condiciones Ronaldinho, que juega en el Barcelona de España y embolsó 28,3 millones de dólares en la temporada 2005/2006, o David Beckham, jugador del Real Madrid que recaudó 22,2; con Jamba, el número tres de Angola que juega en un club de su país o con Esteghlal de Thran, mediocampista de Irán que también juega en un equipo de su país?


La idea de subsanar las divisiones sociales y culturales y hasta las asimetrías nacionales que plantean Annan y Blatter, ¿es posible con esta desigualdad?


Vayamos más a fondo.


El 23 de junio jugarán en Colonia, Francia, uno de los países del G7 y con mayor crecimiento económico e industrial del mundo contra Togo. Un país europeo contra uno africano. Un ex conquistador contra una ex colonia.


En 1894 Togo había sido ocupado por tropas alemanas y durante la Primera Guerra Mundial, tropas francesas e inglesas derrotaron a la ocupación alemana y se dividieron el territorio , quedándose los franceses con la región oriental y los británicos con la occidental, ambas bajo la cobertura legal de la entonces Liga de las Naciones. En 1956, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) defendió la celebración de un referéndum que se llevó a cabo en la parte británica que originó su unión con la colonia de Costa de Oro y se formo Ghana (otro de los países que juega el mundial), mientras que la parte de los franceses se consagró, en 1957, como la República Autónoma de Togo obteniendo su independencia recién en 1960.


¿Cuando se juegue el partido, nadie se acordará de esto? ¿Haber sido colonia durante casi 50 años no influye en nada? ¿Los jugadores de Togo, no utilizarán el partido para demostrarle al mundo que ellos, con su equipo débil, pueden vencer, aunque sea en “un deporte como el fútbol”, a una potencia europea como Francia? Acá se pone en juego la historia, la soberanía y la libertad. La fantasia nacional dentro de la fantasía de la globalización. Local contra global y un resultado curioso: Glocal.


Otro ejemplo. Argentina - Inglaterra. Mundial 86, Mundial 98, Mundial 2002. ¿Sólo partidos de fútbol?


En México 86, hacia sólo cuatros años que Galtieri, sin otra intención que externalizar los problemas internos, iniciaba y perdía, la primera guerra misilística en busca de la recuperación de las Islas Malvinas, anexadas a Gran Bretaña.


Cada misil ,un gol.


Desde entonces, cada enfrentamiento con Inglaterra se convierte en una verdadera batalla nacionalista por ambas partes Basta con ver en las tribunas el cartel o la bandera siempre recurrente “Las Malvinas son Argentinas”. A propósito ¿alguien se interrogó porque no hay un equipo kelper y que pasaría realmente?


Entonces, el Mundial de Fútbol, ¿es sólo deporte? ¿El fútbol lo es? ¿Qué representación social e histórica, virtual, ficcional tiene?


Paradojas de la historia moderna, el país hegemónico por decantación, los Estados Unidos de América, no rozan la pelota en los mundiales.

El viejo Henry Kissinger , el teórico de los equilibrios vieneses quiso convertir al COSMOS en el gran equipo de América del Norte. Fracasó.


Ausente de la realidad del americano promedio el sistema logístico y militar mas potente del mundo carece de una expresión futbolística genuina.


Hoy juega Serbia -Montenegro, última expresión simbólica de Yugoeslavia antes de su extinción. El equipo serbio es cauteloso. Disciplinadamente mediocampista. Mediocampista en la disolución. Todos los antiserbios, en especial los croatas estarán mirando. Con los dedos cruzados.


El fútbol disciplina los duros ecos de una contienda mas honda.
 

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