Junio de 2006
por Edgardo Arrivillaga
En medios políticos ya se sabe que en las próximas horas podría aparecer en
algún medio de prensa, una serie de documentos históricos que provienen de
la Armada Argentina y que pondrían en rigurosa tela de juicio los momentos
sucesivos a la dialéctica revolucionaria y contrarevolucionaria que vende la
historia oficial contada por los Montoneros.
Estos documentos son los movimientos de las cuentas bancarias secretas que
manejaba Emilio Eduardo Massera durante los años de plomo y las constancias
de pago a los delatores, colaboracionistas y propagandistas de la
Organización terrorista militarizada Montoneros.
Allí aparecería en forma destacada-entre muchos otros - el nombre de la
colaboracionista Nilda Garré, puesto que la actual ministra de defensa
habría sido informante del Servicio de Inteligencia Naval.
La documentación existente demostraría que cuando Nilda Garre fue detenida
con otros integrantes de la Organización Terrorista Montoneros, ella
inmediatamente se contactó con los oficiales de inteligencia que tenía la
Armada Argentina en los centros de detención.
Al identificarse como agente y /o operadora del Servicio de Inteligencia
Naval, esto posibilitó su liberación a las pocas horas. Suerte que no
corrieron los apresados con la actual ministro de defensa, quienes fueron
trasladados a la ESMA. Además saldrán a la luz, listas de nombres, partidas
presupuestarias y recibos firmados por los informantes de la Armada
Argentina que fueron decisivos para quebrar a la estructura organizacional
del terrorismo montonero en Europa y México. Terrorismo que pretendía la
independencia de Tucumán y que las Naciones Unidas de la época les dieran
status de combatientes secesionistas de la región central del noroeste del
país. Actividad en la que sobresalió el fallecido ex embajador ante
Venezuela, Hidalgo Solá.
Status jurídico que colocaba a la guerrilla bajo el amparo automático de la
Convención de Ginebra.
Uno de estos inesperados nombres es el del ex diputado tucumano Rodolfo
Vitar, quien se encontraba implantado en España, lugar desde donde
proporcionaba inteligencia a la Marina de Guerra vía dos canales que
oportunamente analizaremos en esta increíble antropofagia política del
partido de gobierno seudoprogresista que se avecina.
Roddy -ese era su nombre de guerra, un combatiente alcoholico,
temperamental, de origen árabe y propalestino - salió de la Argentina en un
vuelo vía Holanda y luego de un largo periplo en tren llegó a instalarse en
un pueblo cercano a las inmediaciones de Madrid. Cobraba sus cheques bajo el
nombre de su mujer, medica argentina radicada en ese país.
Santiago Díaz Ortiz,quién fue apoderado del Frepaso también era de la
partida. Julio Bárbaro, actual interventor en el CONFER, tuvo la habilidad
de cobrar por dos vías, el proceso militar y Gelbard simultáneamente.
Cuando se acabo la pitanza gelbardiana por la muerte del creador de la
burguesía nacional y los encuentros en el Hotel Continental cesaron,
se enroló activamente en la Orquesta Azul.
Y siguen los nombres.
La Orquesta azul suena fuerte.
Reminiscencias de Von Karajan.
Libreto de Leopoldo Trepper.
Apertura de Caballería Rusticana.
Y llega la respuesta exponencialmente aumentada a un gobierno denuncialista
que fatigosamente quiere construir un futuro inviable a partir de las duras
luchas del ayer.
Montoneros declinantes: el clima de denuncias y contradenuncias desatado se
volverá como una correntada en su contra revelando la genuina guerra civil
de clase media que se libró en la feroz Argentina por vía de los
metaforizados microclimas armados en los años 70.
Fetiches del heroísmo postizo el colaboracionismo que presupone toda guerra
civil muestra al fin su desagradable rostro.
