Junio de 2006
Por Strategicos
La victoria del socialdemócrata Alan García en el Perú contra el nacionalismo
prusianista de Ollanta Humala constituye una nueva victoria chilena en
Sudamérica y a la vez una derrota de las cancillerías de Caracas y Buenos Aires.
García ha ganado como el mal menor consolidando la teoría de las dos izquierdas
que se disputan el liderazgo en el continente. Una de ellas setentista, con
esquemas de partido único militarizado ha triunfado plenamente en Venezuela,
esta avanzando vertiginosamente en la Argentina y tiene que definir su destino
final en el nacionalismo indigenista de Evo Morales.
La segunda -que incluye a Chile y al Uruguay- tiene una articulación claramente
europeísta, se reconoce en el socialismo liberal, adopta la economía social de
mercado y desecha el carácter militantista y de partido único que distingue a
los nuevos fascismos nacional-populistas sudamericanos.
El triunfo de García posibilita que el Perú sea el candidato natural de Chile
para ocupar el sitio en el Consejo de Seguridad al que aspiraba Hugo Chávez con
el apoyo sin disimulos de la cancillería montonera preocupando seriamente a los
intereses tanto de Chile como del Brasil.
Londres había posibilitado a Chile la solución Jamaica. Pero en el fondo poco
creíble por su cercanía justamente a la sociedad anglosajona, su escasa
gravitación en Latinoamérica y su imagen de paraíso fiscal con sus bancos
repletos de dinero proveniente del narcotráfico.
Ahora para Chile la situación es mas clara. Perú en el Consejo de Seguridad
amputa las apetencias venezolanas y distiende el marco del Pacifico, un teatro
de operaciones bélicas potencial si se consolidaban los nacionalismos armados.
Solo los tontos, los obcecados o los inútiles que pululan en torno a Taiana
podían ignorarlo. Pero luego llegamos a la pregunta esencial. ¿Maneja realmente
la Cancilleria el ex embajador menemista en Viena o es simplemente otro mascaron
de proa para esconder el avance del presidente sobre todas las políticas de
Estado a la vez?
Chile y Gran Bretaña han ganado la partida. García se entenderá mejor con Chile
que con la patota pro - venezolana y montonera que ocupa la defensa y la
política exterior argentina.
Su discurso inicial dirigido a su gente del APRA, un movimiento nacional
anterior al peronismo -fue creado por Haya de la Torre en 1931- destacó el
nacionalismo peruano al desafiar la grosera intromisión chavista en las
elecciones, prometió austeridad fiscal y un APRA mas puro desvinculado del
clientelismo, reivindicó la relación estratégica con China y Japón -ya
desarrollada tanto por Toledo como por Fujimori - y finalmente estiró su mano a
las huestes del mayor Humala que provienen del sur del país. La zona mas pobre y
marginada. También enfatizó su rol nacional y unificador, hecho destacable si
tenemos en cuenta las largas guerras genuinas que sostuvo el APRA con los
militares en su momento.
El mundo redondo ha ganado una vez mas a las quimeras del aficionado montonero
Parrilli y la planimetría de la vieja ideología argentina.
