Julio de 2006
Luces amarilla se encendieron en la Casa de Gobierno al conocerse un reciente relevamiento de la consultora Poliarquía, que lideran Sergio Berensztein y Eduardo Fidanza, en la que se muestra cierta caída en la imagen positiva del Presidente Kirchner.
En la primera quincena de julio, la imagen favorable retrocedió 10% y ahora
se ubica por debajo del 60%, mientras que creció la ponderación regular y la
negativa del jefe de Estado.
La medición coincidió con la ofensiva que Kirchner y Cristina de Kirchner
lanzaron contra los periodistas, en una actitud que no habría tenido, según
estas mediciones, repercusiones favorables para el oficialismo.
Mientras el ex ministro de Economía está a punto de contratar a un nuevo consultor en comunicación y prensa, sus compañeros de ruta del grupo El General le pidieron que anticipe su lanzamiento público.
El grupo de ex duhaldistas que sostiene su candidatura cree que una excesiva
demora en salir a la palestra complicará todas las negociaciones por el
armado político de Lavagna y terminará favoreciendo al gobierno. Por eso,
ahora se especula que el ex ministro podría anunciar el mes próximo la
posibilidad de formalizarse como candidato presidencial, especialmente si
crece la chance de que Cristina de Kirchner sea la postulante por el
oficialismo.
Los hombres que acompañan a Roberto Lavagna en esta etapa de precandidatura en nombre de la alianza radical-duhaldista estaban eufóricos por los resultados de la gira que el Banco Santander organizó en España.
El ex ministro de Economía afrontó algunos rezongos de los empresarios por
su actuación para con ellos mientras estaba en funciones, y principalmente
le echaron en cara su participación en el default declarado con el crédito
de 1.000 millones de dólares otorgado por su país para la emergencia
financiera, la que posteriormente se terminó de materializar en la caída de
la deuda con el Club de París.
Lavagna se defendió afirmando que había sido una decisión de Kirchner contra
su voluntad, pero que era prácticamente contradecirlo y por eso tuvo que
abrirse del gobierno.
Lo que más gustó a los españoles fue la solidez técnica de la exposición
acerca de las posibilidades de la economía argentina para afirmarse en un
escalón de crecimiento normal para el tamaño de su producción, sin que por
ello se entrara en un amesetamiento, como el que sugiere la marcha propuesta
por la actual administración.
El Presidente Tabaré Vázquez se encontrará en Córdoba con Néstor Kirchner, invadido de dudas sobre la verdadera posición que tiene la Argentina sobre las papeleras sobre el río Uruguay.
Por esa razón puso en misión especial a su canciller Rainaldo Gargano y al
secretario de la Presidencia Gonzalo Fernández.
Quiere tener la mayor seguridad posible sobre la estrategia argentina en
torno de las plantas de Botnia y Ence en Fray Bentos.
Tabaré Vázquez quiere avanzar en una negociación política con Kirchner, pero
tiene un par de frentes abiertos importante dentro de su propio país.
Por un lado, no logra hacer pie con los finlandeses de Botnia para tener
toda la información necesaria sobre los efectos de esa pastera sobre el
medio ambiente y menos para paralizar por un tiempo las obras.
Y además, tiene una oposición política que le deje un escaso margen de
maniobra para negociar con la Argentina.
Por eso no quiere sorpresas del otro lado del río de la Plata.
El Presidente uruguayo cree que Kirchner varió su discurso y le apunta
definitivamente a combatir la instalación de las dos papeleras en Fray
Bentos.
Al comienzo, el gobierno uruguayo pensaba que iba a ser suficiente para
calmar las aguas dar la mayor cantidad posible de información al gobierno
argentino sobre el efecto de esas pasteras.
Pero ahora cree que Kirchner esconde detrás de su discurso una cruzada
directa para desterrar esas fábricas.
Una forma de tener un mayor conocimiento sobre la posición argentina es la
formación de una comisión bicameral de seguimiento de las papeleras, que es
el mensaje que el canciller Reinaldo Gargano transmitió a Buenos Aires.
La lectura que hacen paredes adentro de la Casa Rosada sobre el inminente paro agropecuario fluctúa entre un optimismo exacerbado y una asociación algo forzada de las consecuencias en la imagen presidencial.
La no adhesión de la Sociedad Rural se tomó como un triunfo oficial y dio
pábulo a la evaluación de medidas posibles, que van desde la recomposición
de precios para el sector lácteo hasta la refinanciación de las grandes
cadenas de tamberos integrantes de cooperativas.
Pero tanta generosidad se diluye cuando llegan a la carpa chica informes
sobre el estado de ánimo que expresarán los productores en las marchas
programadas en el interior.
La rentabilidad está lejos del piso, pese al deterioro de la relación entre
los costos y los precios, pero en las bases de las entidades creció una
irrefrenable corriente de oposición ideológica a la forma que tiene el
Presidente de manejarse.
La mentalidad conservadora de los hombres de campo no concibe un discurso
tan agresivo desde el poder, más allá de los beneficios económicos que pudo
haber reportado la política posdevaluación iniciada bajo el interinato de
Eduardo Duhalde.
En la Casa Rosada ya trabajan para la campaña electoral del año próximo, más allá del candidato (Kirchner o Cristina).
Y consideran que se apoyará sobre algunos temas puntuales, como el
crecimiento económico, la inflación, el empleo y la seguridad.
Es por este último punto que el Presidente Kirchner está preocupado por la
nueva ola de inseguridad que golpea tanto a la provincia de Buenos Aires
como a la Capital Federal.
Y está seguro de que puede afectar el clima electoral, como ocurrió años
atrás.
Por eso pidió al ministro del Interior, Aníbal Fernández, que instrumente
todas las medidas necesarias para que hagan a la Policía Federal más
eficiente.
Pero eso no significará que Fernández se siente a negociar los temas de
seguridad con el Gobierno de la Ciudad y eso lo sabe muy bien Jorge Telerman.
Una medida similar reclama constantemente el gobernador de Buenos Aires
Felipe Solá para que se la transmita a su ministro de Seguridad, León
Arslanián.
Lo que quiere Kirchner es que Solá y Fernández trabajen en forma coordinada,
algo que parece complejo de lograr cuando la política mete la cola, porque
los dos quieren gobernar la provincia después del 2007.
En medio de esta disputa, que quedó una vez más de manifiesto con el tirador
de Belgrano, Kirchner tiene un auxiliar especial para resolver los casos más
emblemáticos de inseguridad y que mayor repercusión tienen en la sociedad:
la Side.
Y le pidió un favor especial a Fernández: que tenga bajo control a Juan
Carlos Blumberg, quien mantiene latente una marcha a la Plaza de Mayo para
reclamar seguridad.
Este contacto permanente de Blumberg con el ministro molesta y mucho a Solá,
ya que la gobernación, y en especial Arslanián, lo consideran un adversario
de temer.
Una bomba de tiempo fue para los principales dirigentes gremiales empresarios la convocatoria del gobierno al consejo del salario. Desde estas páginas habíamos anticipado que Néstor Kirchner seguiría apostando al recalentamiento del consumo interno para mantener altos los índices de crecimiento y estimular así la inversión interna.
Tanto en la Asociación de Empresarios Argentinos, que lidera Luis Pagani (un
hombre que se precia de tener acceso a los ministros fuertes del gabinete),
cuando en la Unión Industrial Argentina y las entidades del comercio,
expresaron su desconcierto, ya que habían tenido reuniones con en el
gobierno y nada les insinuaron sobre esta posibilidad.
La carta presidencial consiste en forzar un elevamiento del salario mínimo
de los 630 pesos actuales a 750/800 y en octubre tocar el básico de las
jubilaciones.
Un problema complicado le surgió a Kirchner y, en cierta medida, a Felisa Miceli, al estar virtualmente acéfala la Secretaría de Hacienda.
Por un problema de salud, el secretario del área, Carlos Mosse, está hace
casi dos meses con licencia y no se cree que vaya a continuar en la función.
Mosse es un funcionario de acceso directo a Kirchner, que sobrevivió a los
últimos cambios en el gabinete económico.
Comenzó entonces una discreta búsqueda para encontrar un sucesor si fuera
necesario.
Al mismo tiempo, se desató una puja interna, porque el ministro De Vido está
convencido de que él podría derivar a algún colaborador a ese estratégico
cargo.
Problemas presupuestarios y de primer nivel en la Fuerza Aérea. Uno de los temas que preocupa a la actual conducción y que le fue transmitido al Ministerio de Defensa es el éxodo de pilotos.
Sucede que esa fuerza prepara a un alto costo a cada uno de sus oficiales
para que tengan un muy buen nivel de pilotos.
Pero en cuanto pueden buscan un destino fuera de las Fuerza Aérea, en el
mundo de los pilotos comerciales.
Es que cambian sueldos que en muchos casos ni llegan a los 3 mil pesos por
salarios que, a nivel nacional se ubican cerca de los 15 mil pesos.
Aunque no es el único destino.
Muchos pilotos militares prefieren ir al exterior para hacer una buena
diferencia ahora que no esta el uno a uno.
Uno de los destinos más curiosos es Asia. Allí son requeridos los pilotos
argentinos porque los consideran entre los mejores del mundo.
Pero es un destino peligro para el mundo de los pilotos a la hora de cumplir
con sus trabajos.
Esa situación los lleva a trabajar 3 ó 4 años hasta hacer una buena
diferencia y luego retornar a la Argentina.
Este éxodo provoca la inquietud de la Fuera Aérea, que tiene que preparar
siempre nuevos pilotos para el recambio.
La llegada de los más jóvenes tiene sus riesgos y es un secreto a voces
dentro de esa fuerza que un par de los últimos accidentes podrían haberse
evitado con pilotos más experimentados.
El otro tema de preocupación esta referido a los repuestos.
No hay presupuesto para comprar en el exterior todo lo que se necesita y por
eso se desmantelan algunos aviones para reparar otros.
Miguel Angel Pichetto, el jefe del bloque de senadores kirchnerista, cumple con las instrucciones del Presidente al pie de la letra y se esfuerza por tener una buena relación con la senadora Cristina Fernández, quien, en la práctica, es la jefa de los oficialistas.
Pichetto, como la mayoría de los peronistas que están en una primera línea,
ya olvidó su paso por el menemismo y el apoyo al duhaldismo.
Hoy está alineado con el Presidente y tiene un sueño para cumplir: llegar a
la gobernación de Río Negro y desplazar a los radicales que mandan en la
provincia desde el retorno de la democracia.
Pero hay una sombra y es el actual gobernador Miguel Saiz, cuya gestión
tiene serios problemas y requiere, como la mayoría de las provincias, del
auxilio financiero de la Nación.
Y Saiz es hoy un radical kirchnerista que fogonea el acuerdo con la Casa
Rosada, de espaldas a la alianza que el resto del radicalismo propone con
otros sectores, sobre todo, con el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.
El radical rionegrino ya le hizo saber a Kirchner que desea seguir
gobernando la provincia y promete ser un aliado siempre dispuesto a
mostrarse en la Casa Rosada.
De esta forma, Saiz se convirtió en la sombra de Pichetto, quien busca
desesperadamente una señal del propio Kirchner.
Sin embargo, esa señal todavía no llegó y es lo que le preocupa a Pichetto.
De todas formas, seguirá haciendo campaña los fines de semana en su
provincia.
Sabe muy bien que el Presidente suele tratar así a muchos peronistas.
