Julio de 2006
Por Guadalupe Rivero
Según datos oficiales, las reservas nacionales de gas y de petróleo van
disminuyendo significativamente. Poniéndolo en números, las cifras son realmente
aterradoras.
La información publicada corresponde hasta el 31 de diciembre de 2005, y muestra
una caída del 12 % en las reservas de petróleo y del 21 % en las de gas natural,
respecto del año anterior. El informe revelado por la Secretaría de Energía de
la Nación da cuenta, sin poner énfasis alguno en ello, de la preocupante
situación energética que acosa a la Argentina, producto de la falta de inversión
tanto pública como privada, y de otras yerbas.
En el “ranking de la disminución” los lugares top son ocupados por la Cuenca
Austral en lo que respecta al petróleo, con una caída de más del 23 %; y por la
Cuenca Cuyana con más del 33 % en relación con el gas natural.
Teniendo en cuenta datos estadísticos de los años 1999 y 2000, se concluye que
las reservas petrolíferas disminuyen en un promedio del 6 % y las gasíferas
–peor aun- en un 10 % anual.
Sin ánimo de querer ser pesimista, es fácil observar y, más aun, afirmar, que
las reservas de gas actualmente son menores que las de 1990 y que, tanto esas
como las del petróleo, tienen un futuro aproximado a nueve años de seguir en la
situación presente.
Pero a la hora de hablar de culpas, también le cabe protagonismo a todos
aquellos quienes explotaron los suelos haciendo más abuso que uso,
enriqueciéndose con los recursos naturales de todos que fueron entregados a unas
pocas manos.
Esa falta de previsión –o nula consideración- sumado a la inexistente intención
de exploración que debiera ser constante en materia de hidrocarburos, llevaron a
la Argentina a la situación actual, en donde la crisis también acosa en esta
materia.Esto incluye a todos los gobernantes de los noventa,tanto a nivel
nacional como provincial.
Más allá de la negativa gubernamental a exclamar preocupación por este tema, los
números son drásticos y no dejan lugar a las dudas. Mucho más si se tiene en
cuenta que los números oficiales pueden no ser “tan exactos”, ya que expertos en
el tema aseguran que no existen en materia de recursos naturales no renovables
inspecciones o regulaciones que intervengan en esta cuestión.
Es función del gobierno implementar y hacer cumplir las medidas que defiendan
los recursos no renovables de un país cuyos federales yacimientos petrolíferos
pertenecen a los mismos cuyo único federalismo importante es el de las
ilimitadas ganancias económicas que obtienen a costa de todo un país. Una
decisión de la presidencia en los últimos días sanciona la federalización
efectiva de los recursos energéticos para las provincias petroleras. Y el
principal beneficiado parece ser el radical de Mendoza ,Cobos , aspirante a la
vicepresidencia en una eventual formula con alguno de los Kirchner. La medida
resuena extrañamente a un canto del cisne in extremis. Se federaliza lo que se
agota.
Simultáneamente todo converge a reposicionar a Santa Cruz como un polo
energético integrado, no solo por vía petrolera sino también de energías
alternativas.
Neuquén, entre tanto tiene tanto gas inexplorado como Bolivia.
Y el petróleo de Malvinas ,fuera de la jurisdicción argentina vuelve a ser
rentable y potencialmente apto para ser explotado.La situación en Medio Oriente
replantea los análisis de rentabilidad y tridimensionaliza el negocio de los
hidrocarburos abriendo ventanas de oportunidad inesperadas. Un oil a 76 dólares
no es lo mismo que uno a 69 .
Tema sobre el cual volveremos.
Ver un sugestivo análisis técnico en
http://www.salvador.edu.ar/csoc/idicso/energia/papelago6.htm
