La situación en Líbano y su probable
evolución: la Argentina nuevamente en peligro

 

Julio de 2006

Por Horacio Calderon*


Desde el comienzo de la crisis entre Israel y el movimiento terrorista Hizballah respaldado por Irán, este especialista adelantó mediante boletines, como también en programas de radio y televisión, algunos hechos relevantes en la primera etapa del conflicto, que permitían imaginar cuál sería la probable evolución de la situación durante las primeras semanas de la nueva guerra:

1. La existencia de un importante arsenal por parte del Hizballah, que incluía misiles tierra-tierra de corto, mediano y largo alcance de origen chino, modificados conjuntamente por Corea del Norte e Irán. Además, al menos algunos misiles anti-buque C-802, del mismo origen y desarrollos conjuntos, provistos al movimiento terrorista por la República Islámica de Irán, uno de los cuales habría impactado contra una corbeta antimisilística y antiaérea desplegada frente a las costas libanesas para proteger otros navíos de guerra de ese tipo de ataques.

2. La potencial existencia en manos del movimiento terrorista de misiles antitanque y tierra-aire, probablemente sofisticados.

3. La convocatoria por parte de Israel de varias brigadas de reservistas, decisión que este país solamente ha tomado ante un plan de vastos alcances.

4. La inminente invasión en profundidad del territorio libanés, que la Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) difícilmente podría llevar a cabo sin el llamado a sus reservas.

5. Asimismo, este especialista hizo hincapié en que sin un ataque terrestre con unidades blindadas al valle de la Bekaa por parte de Israel, sería imposible reducir y mucho menos anular la gravitación política y militar del Hizballah y su poderío misilístico almacenado en una red de refugios subterráneos muy profundos, hábilmente desplegados y preparados para infligir graves bajas al enemigo. De producirse tales despliegues en torno al valle mencionado, uno de los flancos del ejército israelí quedaría expuesto a un ataque aéreo o terrestre por parte de Siria. Tal peligro podría inclinar a Israel a lanzar un ataque preventivo contra este país, salvo que recibiera suficientes garantías de su neutralidad, avaladas por otros actores con poder global y regional.

Vistos los puntos anteriores, resulta importante destacar que el derrocamiento del régimen secular y laicista sirio -apetecido por EE.UU., aunque no tanto por Israel- podría abrir el camino al poder de ese país a organizaciones islamistas de la rama sunnita, cuya estrategia podría coincidir con la de movimientos como HAMAS, los Hermanos Musulmanes o la misma Al-Qaeda, provocando una tragedia de singulares proporciones en toda la región, mucho más grave desde ya que la surgida en Irak como consecuencia de la invasión de EE.UU. y sus aliados.

La situación descripta abriría un inmenso "corredor" desde las fronteras de Irán hasta el mar Mediterráneo, dominado por la presencia de organizaciones islamistas sunnitas adheridas a la estrategia de la red Al-Qaeda.

Cierto es que hasta el momento de emisión del presente boletín, el movimiento terrorista Hizballah conserva la iniciativa que tuvo en manos desde el principio, planteando un desafío inimaginable hasta hace poco a Israel por parte de una fuerza irregular que ha concebido muy cuidadosamente la estrategia que está desarrollado. Huelga decir que la evolución de los acontecimientos puede plantear incluso un desafío geopolítico al Estado judío, que en este caso no mantiene una guerra contra un Estado soberano con fuerzas armadas y de seguridad clásicas, sino contra un actor subestatal -devenido en ejército irregular- que hace uso de tácticas asimétricas extremadamente difíciles de enfrentar.

Las fuerzas del Hizballah y la de sus grupos y subgrupos cuentan con refugios y almacenamiento de armas en los suburbios de la ciudad de Beirut, en el sur del Líbano desde la frontera con Israel hasta el río Litani y dentro del Valle de la Bekaa y sus regiones adyacentes. Este movimiento terrorista cuenta con varios miles de miembros, incluyendo cuadros endurecidos, escuadrones suicidas y militantes que brindan al movimiento su apoyo logístico y que ya están en sus posiciones de combate a lo largo de todo el territorio libanés.

La previsible invasión israelí al Líbano -que resta observar si será secuencial o total- habrá de conducir a enfrentamientos sangrientos, a nuevos ataques misilísticos por parte del Hizballah, que incluso pueden alcanzar la misma ciudad de Tel Aviv y, en definitiva, plantear un desafío geopolítico al poder del Estado judío en la región mesoriental, como se afirmó anteriormente.

El objetivo del Hizballah es arrastrar a Israel a una guerra de desgaste, infligiéndole graves pérdidas y desgastando al Estado judío ante la opinión pública internacional, mediante una muy bien elaborada campaña de operaciones psicológicas, dado que las acciones militares del gobierno de Ehud Olmert en Líbano, no se caracterizan tampoco por el respeto al Derecho Internacional, al Derecho de Gentes, a las Convenciones de Ginebra y sus protocolos adicionales, ni tampoco a la Carta de las Naciones Unidas y sus instituciones subordinadas o adheridas.

Otro aspecto a informar y a remarcar en cuanto a la guerra en Líbano -especie de fuente norteamericana que debe ser confirmada en los hechos- es la potencial posesión de armas antitanque y antiaéreas de origen estadounidense por parte del Hizballah. De ser así, planteará sospechas como las acumuladas históricamente sobre la participación de servicios de inteligencia occidentales en acciones de actores subestatales como Hizballah, e incluso de movimientos terroristas con alcance ahora global, tal cual sucedió en su momento con los grupos islamistas -embriones de Al-Qaeda- que operaban en Afganistán contra la ocupación soviética.

En cuanto al Hizballah y su principal patrocinador, la República Islámica de Irán, debe destacarse que su Estado Mayor o “Consejo Consultivo”, que se conoce en lengua árabe como “Shura”, depende del Consejo de Defensa Iraní, basado en Teherán, quien la inspira espiritual y políticamente y le brinda desde su fundación sus lineamientos estratégicos en concordancia con los objetivos de la revolución iraní. Entre sus miembros históricos más destacados puede mencionarse el jeque Hussein Musawi, cabeza del Clan Musawi, hermano del jeque Abbas Musawi, asesinado por Israel, e Immad Mugniyeh, alias “Carlos el Iraní”, con un frondoso prontuario caracterizado por acciones terroristas, y a quien se considera el ideólogo de la formación de escuadrones suicidas; también, figuras representativas de los clanes que gobiernan el sur del Líbano.

Es por ello que resulta ingenuo pensar que ese movimiento terrorista pudo haber llevado a cabo el reciente acto de provocación contra Israel, sin contar con la aquiescencia del gobierno iraní, deseoso de distraer la atención internacional sobre la evolución del actual contencioso nuclear. Irán intenta así trasladar asimismo el centro de gravedad de su contencioso nuclear a la periferia de su “esfera de influencia” en la región mesoriental (en este caso Líbano), no sin amenazar nuevamente también a EE.UU. con atacar blancos vinculados a ese Estado en todo el mundo, como sucedió con objetivos israelitas en Buenos Aires en 1992 y 1994.

Efectivamente, El Ministro de Inteligencia iraní Gholam-Hossein Mohseni-Ezhei, manifestó el 13 de julio pasado que "si América o cualquier otro país ataca a Irán, estará poniendo en peligro sus intereses y su vida económica, política, y social”. Esto lo confirma también The Middle East Media Research Institute, citando a la Agencia IRNA, que dice: “El mismo país que intente atacar a Irán necesita saber que pagará un precio exorbitante. América no tiene el valor de tomar tal acción contra Irán, ya que en este evento pondremos en peligro todos sus intereses vitales. Las fronteras geográficas de nuestra guerra contra los americanos no se limitarán simplemente al suelo americano. Al contrario, tendremos como objetivo todos los intereses de este país alrededor del mundo". Exactamente lo mismo que dijo el líder del Hizballah, congraciándose en una declaración pública aportada por quien escribe estas líneas al Juzgado del Dr. Juan José Galeano, sobre la capacidad de sus milicianos para alcanzar blancos israelitas como sucedió en la Argentina.

Hora es que nuestro país adopte las medidas de seguridad necesarias para prevenir nuevos ataques islamistas en en el territorio nacional.


* Experto en Medio Oriente y Africa del Norte
Especialista en Contraterrorismo
 

 


 

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