GAS EN TIERRA DEL FUEGO NO DESCARTA QUE CHILE LANCE EL NUCLEAR EN SUDAMÉRICA

 

Julio de 2006

Por Rodrigo Alarcón Bohle (*) - Desde Santiago


Desde la austral Región de Magallanes surgen las nuevas esperanzas energéticas chilenas, luego del descubrimiento de flujos continuos de gas natural y petróleo en Tierra del Fuego. La confirmación de que las reservas de gas son suficientes para justificar su explotación y garantizar el suministro al menos a la región más meridional de Chile continental -una de las zonas de mayor consumo domiciliario debido a las bajas temperaturas- se produce exactamente en el momento en que los mandatarios de la "emancipada" Bolivia, Evo Morales y de Argentina, Néstor Kirchner firman el acuerdo de provisión de gas boliviano a Argentina con nuevas tarifas, pero impidiendo que el gobierno argentino reenvíe parte de ese gas a Chile.

Con la firma del -al menos en Chile- polémico tratado, la provisión energética del país corría serio riesgo, con el consecuente problema que ello acarrearía a todo el sistema productivo industrial del país y a la generación de energía eléctrica en centrales a gas que debían reconvertirse al diésel.

En principio, la reducción de los flujos de gas que Chile importaba desde Argentina, su principal proveedor, a corto plazo no son suplibles y todo hace presagiar que los cortes continuarán o bien se mantendrán a un nivel mínimo. Sin embargo, los nuevos hallazgos en el sur del país al menos abren una ventana de esperanza a una autosuficiencia energética parcial regional -aún casi ilusoria- y eventualmente permitirían la provisión hacia la zona central del país, si es que el volumen de gas existente lo permite. Todo ello luego de realizar pruebas de producción en dos de los tres reservorios que contienen hidrocarburos, en el pozo Lago Mercedes 2, a una profundidiad variable de entre 3.700 y los 4.080 metros y ubicado a 116 kilómetros al sureste de Porvenir, en la provincia magallánica de Tierra del Fuego.

La esperanzadora noticia la dio la Empresa Nacional de Petróleo (Enap) la cual confirmó la presencia de flujos continuos de hidrocarburos, lo que permite prever una proyección comercial del yacimiento y de la zona explorada. Sobre la base de los positivos resultados obtenidos, Enap decidió iniciar de inmediato la perforación del pozo Lago Mercedes 3, que se ubicará a casi 4 kilómetros del pozo Lago Mercedes 2. Los resultados que sumen los hallazgos de ambos pozos permitirán cuantificar las reservas totales del yacimiento. El gerente general de Enap, Enrique Dávila, explicó que "este descubrimiento de gas y petróleo en Magallanes es una gran noticia para Chile, porque contribuirá a aumentar nuestra autonomía energética (...) Por lo menos, esto ya le da una buena noticia a la región de Magallanes y esperamos a futuro poder ayudar a resolver el problema del resto del país".

La noticia se inflamó como el mismo gas con una rapidez impresionante tanto en los medios de comunicación del país, como al interior del Gobierno, el cual pese a todo salió de inmediato a llamar a la calma y pidió tiempo para evaluar las reales proporciones del hallazgo y de la vialbilidad económica de su explotación por lo que dispuso que Enap continúe realizando pruebas de producción durante los próximos meses, mientras se realiza la perforación del pozo Lago Mercedes 3.


De Vido ¿garantizará la calma chilena?

En La Moneda se frotaban las manos. La oportunidad de paliar aunque sea un poco el efecto desastroso que produciría el cese de la importación de gas argentino producto de los recortes, y el "candado" impuesto por Bolivia en la negociación con el gobierno de Kirchner, estaba a la mano. Tanto, que la prensa de inmediato comenzó a interpretar los anuncios como una forma de mitigar los temores ante el acuerdo boliviano-argentino. Al respecto, una fuente del sector en Chile aseguró bajo condición de anonimato que las noticias relacionadas al proyecto en Magallanes "no pretenden ser un bluff (engaño)" para restarle importancia a la suscripción de ese pacto trasandino. A la vez, insistió en que Chile está buscando nuevas fuentes energéticas para cubrir su creciente demanda.

Sin embargo, el gobierno chileno admitió que las tarifas del gas natural procedente de Argentina podrían subir tras el acuerdo para el suministro del recurso energético. Fue la misma ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, quien aseguró que viajará esta semana a Buenos Aires para conversar con el ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, acerca de los alcances del acuerdo energético firmado por el país con La Paz.

"(Este acuerdo) podría reflejarse en un aumento en las tarifas, pero como dije quiero ser muy clara en garantizarle a los chilenos que el Gobierno va a hacer todo lo que está en sus manos para lograr que ese impacto, si es que lo hay, sea lo menor posible en los precios", dijo Poniachik.

Pareciera entonces ser cierto que la noticia estuvo bastante lejos de ser utilizada mediáticamente para llamar a la calma al sector productivo de Chile. Porque pese a las enormes posibilidades que se le abren a Chile al entrar -aunque con una insignificante participación real- en el mercado energético de la región, incluso una vez iniciada la explotación del recurso en Magallanes y la eventual distribución a otras zonas al centro y norte del país, la provisión del gas argentino seguirá siendo fundamental, crítica. Se trata entonces de una mera diversificación de la fuente, no de un reemplazo.

Pese a ello, autoridades gubernamentales informaron que Chile invertirá cerca de 40 millones de dólares en el proyecto de explotación de gas natural en la Región de Magallanes, pero recalcaron que inicialmente sólo tendría reservas para abastecer esa zona y que luego de asegurado tal suministro, recién ayudaría a mitigar el déficit energético que sufre la nación.

"En el caso de Magallanes, hemos invertido cerca de 20 millones de dólares, tenemos contemplado invertir 40 millones de dólares y el 2007 estamos viendo cuánto es lo que vamos a invertir, pero son cifras que bordean lo que es un histórico en los últimos dos años", aseguró el gerente general de Enap, Enrique Dávila. La estatal confirmó ya en abril la existencia del gas natural en Magallanes y tras una serie de pruebas lo únio que se anunció es que el yacimiento tiene proyección comercial. "Esto es parte de la solución de los problemas que tenemos de orden energético...", agrega.

La Enap trabaja a pasos acelerados en este proyecto y espera que en un año esté listo un gasoducto, cuya construcción ya comenzó y el cual le permitirá trasladar el gas desde Lago Mercedes hacia un red de tuberías ya existente. La petrolera chilena estima que el nuevo ducto, de unos 50 kilómetros de longitud, demandaría una inversión de unos 22 millones de dólares.


Diversificación y Nuclear

Una economía que crece, tiene una demanda de energía que también crece en forma exponencial. Tal tema no es ningún tabú. Pero el problema se torna bastante crítico en países que no son proseedores de recursos energéticos tradicionales -como Chile- donde la provisión de gas para la economía resulta particularmente crucial debido a que la mayoría de las centrales termoeléctricas situadas en el centro y el norte del país funcionan a gas. Y pese a que en el último trimestre la economía chilena ha ralentizado un poco su crecimiento, la demanda de energía sigue en aumento.

Chile sale entonces a la búqueda casi desesperada no sólo de nuevas fuentes, sino de otras formas de energía. Se ha pensado en un mediano plazo la explotación de energías renovables y limpias como la eólica, mediante la instalación de molinos de viento en zonas costeras de todo el país, donde el Océano Pacífico genera un prodigioso potencial eólico durante todo el año. Pero para alimentar de electricidad sólo a una ciudad como Santiago se deberían instalar 200 mil turbinas de viento. Imposible. Se apuesta entonces por combinar todos los sistemas posibles; asegurar el abastecimiento ante todo evento. Incluso se maneja ya con toda seriedad la posibilidad de que en un mediano plazo se hará indispensable la adición de la energía nuclear, lo que ya comienza a generar escozor en grupos ambientalistas que en Chile toman cada vez más fuerza.

Por lo pronto y en un intento por revertir el déficit, el Gobierno de Ricardo Lagos realizó el año pasado el proceso de licitación internacional de una planta de regasificación de gas natural licuado (GNL) en el puerto de Quintero, unos cuantos kilómetros al norte de Viña del Mar. Será un proceso de reconversión energética que resultará a todas luces muy oneroso, pero inevitable. Y su alto costo se debe a que el gas deberá traerse licuado en grandes barcos-botellas desde nuevos proveedores "confiables" como Indonesia, Nueva Zelanda y Australia. La firma británica BG Group se adjudicó la fase final de la licitación del proyecto, que demandará una inversión de aproximadamente 350 millones de dólares y que podría estar funcionando en el 2008.


Pero las esperanzas de una futura autosuficiencia para el Gobierno siguen presentes. La gran carta bajo la manga parecen ser las enormes reservas de hidratos de metano existentes bajo la plataforma submarina frente a las costas de la zona central del país, cuya existencia confirmó hace dos años la Armada de Chile en una misión de investigación a cargo de científicos de varias universidades nacionales, luego de prospecciones submarinas en el Pacífico. Se trata de un enorme reservorio de gas en estado sólido que se encuentra bajo el suelo marino, a unos cuatro mil metros de la superficie.

Las reservas se concentran en cantidades exorbitantes frente a las costas de las regiones de Valparaíso, O'Higgins, Maule y Bío Bío. Sin embargo, el enorme desafío de ingeniería que supone su explotación en mar abierto y a grandes profundidades, en una zona caracterizada por su alta sismicidad, expuesta a fuertes y constantes movimientos telúricos y eventuales maremotos, vendavales y olas gigantescas por el mal tiempo, aún hacen impensable su utilización en un corto plazo.


(*)Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile. Corresponsal de Ejército aprobado en el Comando de Operaciones Terrestres del Ejército de Chile, con asiento en la ciudad de Concepción. Fue redactor del diario La Hora, en Santiago. Actualmente es editor periodístico de Agencia Informativa Orbe, en la capital chilena.

 

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