Agosto de 2006
Por Rodrigo Alarcón Bohle (*)- Desde Santiago
Fue el mismo Alan García el que anunció la semana pasada que había cerrado las
negociaciones para un Tratado de Libre Comercio con Chile, y que éste sería
firmado el 22 de agosto en Lima. García auguró entonces las eternas moralinas y
declaraciones de amor eterno que vienen resonando en ambos países desde su
asunción al mando: una nueva etapa en esta relación históricamente llena de
conflictos diplomáticos.
Según esas mismas declaraciones, ambas naciones aspiran a que sus relaciones
caracterizadas por constantes desencuentros debido a las diferencias que
sostiene Perú en la delimitación de su frontera marítima con su vecino sureño
sean ahora más fluidas. Y fue así que en una señal de acercamiento, la
presidenta Michelle Bachelet asistió en julio a la asunción de García y al
tradicional desfile militar por el día de la independencia de ese país.
El TLC pronto a firmarse se concretó gracias a la ampliación del Acuerdo de
Complementación Económica (ACE), suscrito entre Chile y Perú en 1998, durante
los respectivos gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Alberto Fujimori.
En ese ámbito, las inversiones chilenas en Perú han crecido bastante en los
últimos años, y actualmente ascienden a unos cuatro mil millones de dólares, con
participación chilena (siempre polémica en Perú, por cierto) en los sectores de
transporte aéreo y en el de ventas minoristas, entre otros que en Perú tildan de
demasiado "estratégicos" como para que estén en manos chilenas.
En cambio, Perú tiene apenas unos 50 millones de dólares de sus inversiones en
Chile, según información proporcionada por la Cámara de Comercio
Peruano-Chilena.
Las exportaciones peruanas hacia Chile, en tanto, alcanzaron el año pasado mil
128,59 millones de dólares, un 78 por ciento más que en 2004. Por contraparte,
las importaciones peruanas desde Chile sumaron el año pasado 625,34 millones de
dólares.
Esta evidente ventaja alcanzada por Chile en cuanto al comercio entre los dos
países, basada en la gran potencia exportadora de Chile y del gran impulso a su
economía que han significado la firma de numerosos TLC's con la Unión Europea,
Estados Unidos, Corea del Sur y esta misma semana -junto a Perú- el más que
esperado TLC con China (con el cual Chile se convierte en el primer país del
mundo en suscribir oficialmente un acuerdo de este tipo con el gigante
asiático), ha motivado que la ministra de Comercio Exterior de Perú, Mercedes
Aráoz, señalara que en estas últimas negociaciones, Perú y Chile acordaron un
tratamiento recíproco de las inversiones mutuas, algo que no estaba incluido en
el ACE.
Desde la firma en 1998 del Acuerdo de Complementación Económica que Chile ha
estado efectivamente buscando la profundización del mecanismo, de tal forma que
éste derive naturalmente en una TLC, no obstante los desencuentros diplomáticos,
que para Chile ya son parte del folclore tradicional de las relaciones
binacionales, ha postergado una y otra vez la concreción del Tratado con un
mercado emergente, que para Chile representa un enorme caldo de cultivo de
utilidades en las áreas descritas más arriba.
Junto a ello, el TLC representaría además una suerte de "llegada a buen puerto"
de las tensionadas relaciones con Perú, sentando un precedente que luego se
podría extender a otras áreas sensibles en la relación con su vecino del norte,
como la política y la de Defensa. Por ello, ante el anuncio de la pronta puesta
en marcha del acuerdo el vocero del Gobierno chileno, Ricardo Lagos Weber,
calificó la firma como la muestra de un momento "súper auspicioso" en la
relación binacional.
El Ministro Secretario General de Gobierno dijo que "la suscripción de ese TLC
no sólo tiene ventajas económicas, sino que genera altas expectativas en la
relación política bilateral". Lagos Weber indicó que "si vamos a poder concretar
un acuerdo de libre comercio con Perú, que Chile ha venido buscando desde hace
mucho tiempo, quiere decir que nos pone en un muy buen pie la relación con Perú
y con la presidencia de Alan García".
El portavoz de La Moneda se mostró también muy optimista respecto de la
promulgación del Tratado de Libre Comercio entre Chile y China, que debería
producirse este mismo lunes, un día antes de la rúbrica con el gobierno de Lima.
"Con este TLC se fijan reglas para desenvolverse en el mundo. Chile es un país 'chiquitito'
y tiene que integrarse en un mundo que es rudo", planteó el vocero.
No obstante lo esperanzador del discurso oficial en ambas partes, ya han
surgido esas desconfianzas de siempre en la asociación que , pese a los los
esfuerzos por lograr acercamientos de posiciones, siguen mirándose con cierto
recelo. Tal es el caso del ex congresista peruano Carlos Ferrero, quien
cuestionó severamente la suscripción de TLC por considerar que dicho mecanismo
es inconveniente a los intereses nacionales peruanos.
Ferrero criticó la actitud apresurada de Alan García por firmar el acuerdo
comercial, indicando que hasta el momento en Perú no se ha publicado ni mucho
menos se conocen las conclusiones alcanzadas con Chile. El ex parlamentario
advirtió que la economía peruana estaría semi controlada o a punto de ser
dominada por "el país del sur" -como llaman comúnmente a Chile los medios
peruanos- e indicó además que Chile en la actualidad desconoce los "derechos"
del Perú como el tema de la delimitación marítima y la denominación del pisco,
este último tema en el cual Chile ganó el reconocimiento en la denominación de
origen en los mercados de Bulgaria, Eslovaquia, Costa Rica, Francia, Hungría,
Italia, México, Portugal y República Checa y Estados Unidos, noticia que cayó
como cubeta de agua fría en Lima.
Ferrero también aseguró que las inversiones chilenas en Perú están por encima de
los cuatro mil millones de dólares y las del Perú en Chile es cien veces menor,
"por lo que existe una disparidad". El país no tiene la capacidad para
equilibrar ni siquiera la tercera parte de lo que Chile tiene", explicó.
El también ex presidente del Consejo de Ministros durante el gobierno del
saliente Alejandro Toledo, consideró que desconocer las diferencias que se
tienen con Chile para alcanzar un TLC "es olvidar la historia del Perú y poner
delante una cosa inmediatista, apresurada que nadie la conocería".
En un tono similar, también en Chile han surgido opiniones discordantes con la
firma del pacto, como la del senador UDI Jaime Orpis, quien señaló que Chile no
debe firmar el TLC con Perú "mientras ese país siga insistiendo en modificar la
frontera marítima", agregando que el tema limítrofe debe quedar zanjado antes de
avanzar en nuevas negociaciones económicas.
Orpis aseguró que debido al inevitable impasse que en algún momento volverá a
estallar con Perú por el tema marítimo, no apoyará la ratificación de un
convenio de ese tipo en el Senado y afirmó que probablemente no lo harán muchos
otros parlamentarios. También condicionó su apoyo a un acuerdo de esa naturaleza
a que se establezcan períodos largos de desgravación para productos sensibles
para la agricultura chilena, como el tomate.
El temor del parlamentario es que el ingreso masivo de tomate peruano en
invierno ponga una lápida a la producción del Valle de Azapa, cuyos cultivos
de tomate dan más de tres mil empleos a 2 mil kilómetros de Santiago, en la más
septentrional ciudad de Chile: Arica.
(*) Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad
Católica de la Santísima Concepción, Chile. Corresponsal de Ejército aprobado en
el Comando de Operaciones Terrestres del Ejército de Chile, con asiento en la
ciudad de Concepción. Fue redactor del diario La Hora, en Santiago. Actualmente
es editor periodístico de Agencia Informativa Orbe, en la capital chilena.
