Agosto de 2006


Transcripción:
La Matanza y Morón, 7 de abril de 1994
Sr. Ministro de Economía y Obras y Servicios Públicos de la Nación.
Dr. Domingo Felipe Cavallo
Presente
De nuestra mayor consideración:
Con seguridad, 1989, quedará sin duda marcado en la historia de los argentinos,
como el tiempo en que estallaron todas las variables económicas y la
hiperinflación invadió la vida, la historia y las costumbres de los ciudadanos.
La inmoralidad se puso el ropaje de la especulación y amenazaba con quedarse a
vivir para siempre entre nosotros.
Los dirigentes de las villas y los asentamientos multiplicábamos nuestros
esfuerzos hasta el infinito.
Todavía podemos recordar vivamente las largas y difíciles charlas con los
compañeros, tratábamos de disuadirlos de cometer actos irracionales que, como
los saqueos de San Miguel y La Matanza, segaron la vida de algunos de ellos.
Las largas colas en las ollas populares para conseguir un plato de comida, las
interminables gestiones para proveer mínimamente de alimentos a los que, en
medio de la desesperación, eran colocados al límite mismo del abismo.
Ésta situación la padeció toda la sociedad argentina, pero en particular
nosotros, los mas humildes hemos quedado marcados en la memoria y en la piel por
el recuerdo de AQUELLO QUE NO QUEREMOS VIVIR NUNCA MAS.
El catastrofismo de ciertos intelectuales generadores de opinión, los análisis
políticos de “Medio pelo” y los criterios de la pseudointelectualidad hipócrita,
intentan instalar en los medios masivos de comunicación una serie de
cuestionamientos a la política económica que ni de lejos se asoma a la
percepción que de ella tiene nuestro Pueblo, en especial los más humildes.
La estabilidad económica, el acceso a determinado tipo de crédito, la
movilización de la obra pública (en particular en los barrios marginales), el
fenomenal ordenamiento de la economía son, a pesar del abismo que intenta
asestar ésta nueva forma de intelectualidad antipopular, una conquista
irreductible que Pueblo y Gobierno, hemos alcanzado juntos, con la conducción
política del Presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de Ud. y su
equipo de colaboradores.
La desburocratización y la efectividad de la política social, el incremento de
empleo y la calidad del mismo, juntamente con el sesgo exportador que nuestro
país debe alcanzar, son metas pendientes que deberemos alcanzar juntos.
Tenemos motivos de sobra para tener Esperanzas, tenemos la certeza profunda de
que estamos en el camino correcto, tenemos la decisión irreversible de
acompañarlo en la construcción de un país donde una economía eficiente como la
que Ud. conduce, pueda conjugarse con la Justicia Social, sin echar los
esfuerzos del conjunto por la borda.
Queremos animarlo en la tarea emprendida, invitarlo a no dejarse desalentar por
las voces del pasado y a seguir conduciendo la decisión que emana de sus
convicciones más profundas, para seguir dando las batallas pendientes que sin
duda harán de la Argentina uno de los grandes países de la tierra.
Es cierto que quizá algunos funcionarios tendrían que obrar más cristalinamente
pero, no es menos cierto, que la corrupción es tema y puntual y que, en algún
momento, habrá que prestarle la atención debida, pero que al lado de las enormes
cuestiones que usted ha podido resolver y plasmar en la cotidianeidad de los
ciudadanos pierde su relevancia y peso específico.
Sepa ya, que sus habituales críticos intelectuales no se atreven a criticar
públicamente los beneficios de la estabilidad, lo que grafica de alguna manera
la carencia de modelos alternativos, no solo en la Argentina sino en la sociedad
Universal contemporánea.
Sepa usted que puede contar con nosotros, que desde los humildes podremos hablar
de sentir y de las necesidades de nuestro pueblo, para arrancarles las caretas a
aquellos que con deshonestidad intelectual y desde las comodidades de la pequeña
burguesía intentan hundirnos en la desesperanza y quebrar nuestro desarrollo
como Nación.
Fraternalmente
Luis Ángel D'elía
DNI 12.894.313

