Agosto de 2006
Por Edgardo Arrivillaga
Hace muy pocos días escribí que el nacional-neutralismo argentino en el tema
medioriental nos hacia merecedores de una bomba. No aclare si la bomba la
pondrían los fundamentalistas islámicos o un servicio extranjero o simplemente
un psicópata desquiciado y a veces bendecido que empiezan a cultivarse como
cannabis en este país ideológicamente enfermo. Era una simple hipótesis que
tomaba en cuenta la realidad internacional, la displicente premura argentina por
reforzar su visión de iglú escandinavo con una abstención prematura en el
socorro internacional a la difícil pacificación del Líbano y el hecho de que hay
una guerra en el mundo que se desarrolla en un frente invisible y
tridimensional. Guerra que castiga a los combatientes pero que es impiadosa con
los neutrales.
Recibí una catarata de agravios, algunas tenues advertencias de amigos reales y
recordé esos versos de Yeats: "hay situaciones en que aun el hombre mas sabio
se pone en tensión ..."
Los hechos me han dado la razón muy rápidamente y el jocoso joven americano que
traspaso los controles de Ezeiza con dinamita fresca y algunos componentes
primitivos pero útiles para hacer detonar un avión en vuelo fue detenido por los
controles americanos en Houston y no en Buenos Aires.
Se que el gobierno ha bajado línea de silenciar el asunto y si usted quiere ver
algún remake de La Guerra y la Paz de Tolstoi en algún canal oficial
difícilmente lo conseguirá en estos días pero los hechos ocurrieron de esa forma
triste, solitaria y sorianamente final para algunos encargados de la seguridad
interior.
La noticia ha dado la vuelta al mundo y eso es lo que cuenta. No lo que explique
el irremediable Vervitsky o los amigos del licenciado Saín que se encuentran
empeñados junto con los ex cavallistas transmutados en proponer un nuevo plan de
revisión de la doctrina militar argentina que configura una defensa acérrima de
los recursos naturales ( sic ) no se precisa bien contra quien...la supresión de
los Liceos Militares por vía de la desnaturalización de su esencia militar,
finalmente -y ahí si los chicos del gobierno cavallista que no pagaron la cuenta
siquiera de las oficinas de Congreso -quieren pegar el manotazo sobre la
Sociedad Militar, bocado suculento, pasar a los retirados al PAMI y disolver
prácticamente todas las estructuras, entes y cooperativas que giran en torno a
las Fuerzas Desarmadas residuales.
Tati Vernet, el desguazador de puentes quería hacer lo mismo con la Caja
Policial y también por una improvisación de Cavallo.
Los funcionarios de pensamiento pluralmente clonado con su conciencia moral de
invernadero algo fantasmal ya salieron a decir que no había que exagerar con el
asunto de los explosivos de Houston. Dirán confidencialmente y con una voz ronca
de conocedores , apelmazada por cigarrillos negros y esos movimientos
deliberadamente lentificados que anuncian el difícil y complejo acto confesional
que implica exprimir una naranja de celuloide o desparramar una neta catarata de
mentiras, que fue una truculenta operación de la CIA.
Y si en la confesión agregan la palabra "macho" podemos tener la certeza de que
practicaron coralmente la partitura.
Son los mismos tontos que atribuían la voladura de la Embajada de Israel a una
manipulación hecha por el personal diplomático israelí de un extraño misil
chileno en los sótanos de la calle Posadas.
Nadie nunca les preguntó muy bien porque demonios los israelíes necesitaban
traspasar un misil chileno por el atajo de la embajada argentina en Buenos Aires
y hacerlo detonar matando a varias decenas de personas en el microcentro porteño
pero la fantasía quedo adecuadamente instalada.
El golpe para el turismo hacia la Argentina ha sido fuerte, la dinamita
argentina no es mas derecha y humana que otra y la pandilla de iluminados que
giran en torno a Marcelo Saín , Nilda Garre, Chacho Álvarez y algún personal
residual de seguridad interior deben estar saturando las líneas de sus movicones
pidiendo pista para un aterrizaje político sin sobresaltos.
Acá zafan.Y sobreviven.
En el mundo real que se rige por las medidas antiterroristas tomadas después de
los atentados en Nueva York, Londres y Madrid y por el Convenio de Seguridad
Aérea y transporte firmado en Varsovia en el remoto 1938... el asunto provoca
menos explicaciones de sesuda elucubración sociológica y mas parquedades de
certezas concretas en los vuelos.
Gorbatchov liquidó todo el sistema antiaéreo soviético cuando el joven Matías
-un alemán con espíritu de efectos especiales, un Bin Ladem inocuo -aterrizó con
su primitiva avioneta en la Plaza Roja.
Veremos que hacen los locales.
Y los hechos siguen dando la razón a Blumberg y tal vez lo convenzan de que con
esta horda u orga no hay interacción posible.
Y se potencia la marcha que hará la gente en la Plaza de Mayo para acorralar a
los aristócratas del izquierdismo en el factor seguridad y poner de relieve que
el clima nocivo se ha vuelto escabrosamente tóxico.
Y que los atletas del Estado no hacen definitivamente nada sobre el asunto.
